Limpias mal tu baño: la mejor manera (y la más práctica) de hacerlo
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es hora de que aprendas

Limpias mal tu baño: la mejor manera (y la más práctica) de hacerlo

Ya tienes una edad para aprender a asear el servicio tú solo. Hay unos sencillos pasos que dejarán tu cuarto como nuevo, y no te llevarán demasiado tiempo

Foto: Una vez que aprendas la teoría, será pan comido. (iStock)
Una vez que aprendas la teoría, será pan comido. (iStock)

Te has independizado hace poco o te has divorciado. El caso es que no tienes ni idea de cómo mantener la casa limpia. Antes tenías a personas que te hacían esta tarea, y tú solo te dedicabas a vivir la vida... y a ensuciar. Ahora te has percatado de que las cosas que hay en tu hogar no se higienizan solas. Como, por ejemplo, el baño, que es justo uno de los lugares cuya limpieza debe ser más cuidadosa porque es la estancia en la que liberamos nuestra propia suciedad y porque la humedad es mucho mayor, lo que acelera la aparición de moho y hongos.

Tú intentas limpiarlo, pero no sabes cuánto debes sacar el estropajo y, lo que es peor, cuando te pones a ello dudas de que lo estés haciendo bien. ¿Cada cuánto debo asear el wc? Ah, ¿pero que las cortinas de la bañera también hay que acicalarlas? ¿Y qué hago con el espejo? Ay, amigo, estás perdidísimo. No te preocupes. Tenemos una completa guía sobre cómo y cuánto debes asear cada rincón del aseo de tu guarida.

El baño es uno de los lugares cuya limpieza debe ser más cuidadosa porque es donde liberamos nuestra propia suciedad

Antes de comenzar, has de saber que debes darle un repaso a tu servicio todos los días, y al menos una vez por semana, una limpieza en profundidad.

1) Bañera y ducha

Lo ideal es limpiar la bañera o la ducha después de cada uso, así no tendremos que matarnos cuando por fin nos decidamos a hacerlo, ya que si la suciedad se acumula tardaremos mucho más tiempo en quitarla. Antes de empezar a acicalar, debes sacar todo lo que haya dentro (champús, envases, jabón...).

No es muy difícil: debes coger una esponja húmeda, para pasarla. Esta se llevará los pelos y restos de jabón que haya acumulados. Has de pasarla muy bien por los bordes y por los grifos. Si hay manchas adheridas en la superficie, utiliza un limpiador específico y restriega bien. Espera unos minutos y después aclara la bañera con agua.

Si tu bañera o ducha acumula cal, un truco es mezlar vinagre blanco y agua, en vez de usar el limpiador habitual. Si presenta moho, lo suyo es que limpies con un fungicida. Si antes eran de color blanco, pero ha perdido el color original, utiliza un blanqueador de cerámica.

2) Cortinas

La mayoría se olvida de limpiar las cortinas de la bañera o la ducha. Después de lavarnos tenemos que dejar la cortina bien extendida, procurando que no queden pliegues, pues será ahí donde se acumulará toda la suciedad. Aunque tomemos precauciones, debemos asear la cortina de vez en cuando, pasando un trapo empapado en salmuera y dejando que esta actúe durante un cuarto de hora, para después aclararla.

Si hay mucho moho (y esto también es aplicable a las juntas del baño) lo mejor es la lejía diluida en agua, si hay manchas normales, puedes meter la cortina en la lavadora.

3) Lavabo

Hay que limpiarlo todos los días. Lo primero que debes hacer es deshacerte de los pelos y la arenilla acumulada en los bordes. Si no los quitas, puedes estropear el lavabo al asearlo. Una vez completado este paso, y con la ayuda de un paño o esponja que contenga limpiador, frota toda la superficie. Una vez hecho, elimina los restos con abundante agua.

Debemos asear la cortina de vez en cuando, pasando un trapo empapado en salmuera y dejando que esta actúe durante un cuarto de hora

Si siguen quedando manchas de moho o de óxido, utiliza amoniaco o lejía; si las manchas están muy incrustadas, utiliza alcohol o aguarrás. Déjalo actuar unos minutos y después enjuágalo. Una vez que hayas eliminado la suciedad, pasa un paño por el lavabo para dar brillo y un acabado de profesional.

4) Inodoro

Lo ideal es limpiarlo todos los días con un limpiabaños, sobre todo si lo usan varias personas. De no ser así, hay que hacer una limpieza semanal en profundidad, que elimine todas las bacterias acumuladas y que evite su reproducción.

Antes de comenzar, has de pulverizar limpiabaños con desinfectante tanto en el interior como en el exterior de la taza. Espera unos minutos y con ayuda de un cepillo pasa a limpiar bien la taza. No te olvides del borde, que es donde la suciedad se acumula. Vacía la cisterna y utiliza el agua que cae para aclarar. Por último, utiliza un trapo para pasarlo por el asiento.

Si tiene cal, usa vinagre blanco sobre las manchas. Déjalo actuar unos minutos y vacía la cisterna para eliminar los restos. Para desinfecar también puedes utilizar lejía, pero no has de dejarla actuar más de media hora, ya que podría dañar la cerámica.

5) Suelo y paredes

Primero, barre el suelo, para eliminar los cabellos o restos que hayan caído. Una vez completado este paso, has de impregnar un trapo en agua caliente con jabón y lejía. Pásalo tanto por el suelo como por las paredes del baño. Una vez hayas quitado la suciedad, enjuaga las zonas con agua limpia para eliminar los restos del limpiador. Ten especial cuidado con los rincones que bordean la taza y la ducha o bañera, y los zócalos y las juntas.

6) Espejo

Pasa un paño con limpiador por la totalidad del espejo. Una vez aseado, elimina el exceso de agua con otro paño, una toalla o un limpiavidrios. Si quieres un resultado brillante digno de anuncio, puedes hacer el último aclarado con agua mezclada con vinagre.

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