'Hot Match' y el amor 2.0: por qué las mujeres se están hartando de ligar
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¿se acabó el ideal romántico?

'Hot Match' y el amor 2.0: por qué las mujeres se están hartando de ligar

Para ellas, saber que con tan solo encender el móvil tendrán a centenas de candidatos esperando no es tan positivo como parece

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'Hot Match' y el amor 2.0: por qué las mujeres se están hartando de ligar

Cada día, Tinder genera 26 millones de 'matches'. 'Apps' como Meetic pueden presumir de haber generado miles de parejas. Sin embargo, el hartazgo del universo del 'dating' online es cada día más palpable entre las mujeres. ¿Por qué son cada día más las que creen que su móvil les está haciendo perder el tiempo?

Es extrañamente habitual conocer a una pareja encantadora que se ha conocido gracias a una aplicación para ligar, de acuerdo. Pero es confusamente más común comprobar que mientras los tortolitos tecnológicos se abrazan con ternura, las mujeres que escuchan esta edulcorada historia amorosa resoplen con hastío. ¿Por qué ellas no han encontrado a su media naranja con ayuda de su 'smartphone'? Según el Instituto Nacional de Estadística, la mitad de los solteros españoles buscan pareja por inter­­net. ¿Por qué demonios no eres capaz de encontrar a un hombre que busque lo mismo, entonces?

'Fast dating'

El propio CEO de Match admite que los ciclos de las citas online son más cortos que las de toda la vida porque la gente siente más libertad para abandonar cualquier relación que no le satisfaga por completo. Saber que con tan solo encender el móvil tendrás a centenas de candidatos esperando hace que abandonar una relación sea más fácil. La sociedad fomenta relaciones cuyos vínculos son cada vez más volátiles, y la falta de apego hace que abandonemos a nuestras conquistas sin remordimiento alguno. El filósofo Alain Badiou, autor de 'In Praise of Love', asegura que estas 'apps' fomentan la idea de que el amor 2.0 esté abocado a la decepción porque destruyen el ideal romántico.

Buscamos la gratificación inmediata, que proviene de citas que devienen en sexo rápido. Para dar con el -supuesto- Príncipe Azul, hay que tener, ante todo, paciencia. Berta Fernández, directora de arte, conoció a su prometido en Tinder. “Estuve seis meses en la 'app' hasta que di con mi chico actual. Para conocer a una persona especial, realmente tienes que estar predispuesta y creer que ese alguien puede estar ahí”, asegura.

Al seleccionar un candidato, hay que valorar el nivel de conversación: cuidado con lo que dicen

El problema viene cuando se acumulan las citas nefastas y cada 'match' nuevo termina por dar pereza. Las conversaciones son, en muchos casos, monótonas y similares. Hacer 'match' ya no es tan emocionante como las primeras veces, y simplemente sentimos un ligero empujón de autoestima fugaz mientras buscamos el siguiente. Saber que hay un inmenso abanico de solteros hace que creamos que quizás el siguiente “sí” sea mucho más completo que el reciente, y por ello nos lanzamos a la búsqueda de un ideal inexistente. El coste de oportunidad de cada elección, el saber que existe un menú cargado de platos y que quizás el que has elegido no sea el más delicioso, hace que el inicial oasis emocional se convierta, en ocasiones, un pozo sin fondo.

El arduo -y complicado- proceso de selección

Mientras que antes de la era del 'dating' online la cita era lo realmente importante, ahora ponemos el foco en el proceso de selección. Utilizamos las 'apps' en el autobús camino del trabajo, cuando estamos aburridos o cuando estamos haciendo cola. En muchas ocasiones, elegir al “elegido” se convierte en un pasatiempo, y cuando tenemos finalmente una cita, no podemos culpar a ese proceso de selección. Como asegura Jessica Carbino, socióloga de Tinder, todavía no se han definido las claves y normas de las interacciones nacidas del mundo del 'online dating'. Antes, tener una cita era algo excepcional. Ahora, con la supremacía de estas 'apps', no es extraño tener varias a lo largo del mes, por lo que estas pierden su magia y se convierten en entrevistas de trabajo en las que cada uno vende lo mejor de sí mismo.

'Puff, otro con los centímetros...' (iStock)
'Puff, otro con los centímetros...' (iStock)

A la hora de seleccionar un candidato, hay que fijarse en el texto con el que se presenta (“24 centímetros. Sí, es lo que piensas”, es uno de las presentaciones con las que nos topamos al buscar al candidato ideal) y valorar el nivel de la conversación. Porque uno de los problemas crecientes con el que se topan las mujeres no es solo dar con hombres que exigen un físico determinado (“Si no llevas las uñas arregladas y si estás gorda, no me des un like”) es el acoso con el que les sorprenden.

Acoso, humillaciones y poder

Un reciente estudio de la Universidad de Oxford determina que de los 18.917.884 mensajes recogidos en 2.088.486 conversaciones, los hombres fueron los que mandaron el 56% de los mensajes e iniciaron el 79% de las conversaciones. Y mientras que el que sean los hombres los que tienden a tomar la iniciativa no es un problema, sí lo es cómo se enfrentan al rechazo o cómo manejan la charla a medida que se desarrolla. El 26% de los hombres responden a los mensajes recibidos. Las mujeres únicamente responden al 16%. Las mujeres prefieren no responder a rechazar a su interlocutor, pero ellos no se lo toman bien en demasiadas ocasiones. Cada vez son más habituales los casos en los que el rechazado ofende e inicia una conversación realmente molesta. Tanto es así, que existen diversas cuentas que se dedican a publicar respuestas fuera de tono. “Bye Felipe” recoge miles de casos de charlas violentas, insultos e incluso amenazas por parte de hombres que se sienten rechazados. En la mayoría de los casos, tras lanzar un mensaje obsceno y encontrarse con el silencio de la mujer, la insultan y humillan.

Muchas mujeres se están cansando de no sentirse especiales. En internet los hombres parecen presos del lema de Pókemon Go: “Hazte con todos"

Ante esta situación, cada vez son más habituales las aplicaciones en las que son ellas las que toman la iniciativa. Adoptauntio.es o Bumble son algunas de ellas. Boompi es la primera red social creada para que las mujeres puedan leer las conversaciones y dar consejos. Joan Carles Bartra Cañero, co-fundador y CMO de Boompi, asegura que algunas de las cuestiones que más preocupan a sus usuarias son la falta de originalidad de las conversaciones o el hecho de que algunos hombres queden incluso con dos amigas a la vez. “Tenemos usuarias que están ligando con un chico e incitan a su amiga a intentar hablar con él para ver si pica”. Por supuesto, esto ocurre en bastantes casos, por lo que muchas mujeres se están hartando de no sentirse especiales. Observar cómo elige un hombre resulta llamativo para una mujer. Ellos parecen presos del lema de Pókemon Go, “Hazte con todos”. No hay filtro alguno en muchas ocasiones y este mensaje termina por hacer que muchas se cansen de “ser una más”. Algo que, dicho sea de paso, ocurre desde siempre en el 'dating' habitual, con la peculiaridad de que las apps lo han hecho más visible.

Buscar lo mismo... y saber decirlo

Por último, hay que analizar qué es lo que realmente busca la otra persona. Cada vez es más habitual encontrar a mujeres que incluyen en su texto de presentación un “no busco rollos de una noche”. Y cada vez es más normal dar con hombres que piden lo contrario en sus perfiles. Hay muchas usuarias que no se atreven a poner abiertamente que buscan pareja por miedo a ser rechazadas. Siempre que se deje claro lo que se busca, no debería de haber problema alguno, pero la realidad no es tan idílica. Sigue siendo muy corriente entablar conversación con alguien que resulta ser realmente interesante y dedicar horas diarias a conocer a dicha persona. Ante la esperada cita, sin embargo, se comprueba que el sujeto desaparece tras haber entrado el sexo en acción en busca del siguiente 'hot match'.

Por supuesto, las 'apps' para ligar ahorran tiempo, ese bien tan necesario en la actualidad, pero conseguir una buena cita exige horas semanales de análisis y búsqueda. Aunque la posibilidad de tener sexo en cuestión de minutos es maravillosa (no nos hagamos ahora los mojigatos), si se busca algo más, hay que dedicarle tiempo, paciencia y confianza. Y tener alguna de esas tres cosas no es tan fácil tras un aluvión de citas y conversaciones desastrosas. Quizás sea el momento de volver a los bares, de disfrutar del tonteo, las miradas y valorar la posibilidad de una primera cita sin pantallas de por medio. Pero quizás sea más cómodo elegir al hombre supuestamente perfecto desde la cama y rogar a los astros que esta vez, el elegido no resulte ser un demente. Ojalá hacer un 'match' cara a cara fuera tan sencillo como conseguir un 'match' virtual. Parece que Cupido todavía no se ha hecho a las nuevas tecnologías. La realidad es que nosotras, en muchos casos, tampoco.

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