"se ha perdido el romance"

El ligue siendo una mujer madura: "Nunca había tenido tantos interesados en mí"

Las webs y las aplicaciones de móvil han cambiado tanto nuestra forma de entender las relaciones que hasta la dinámica autora de Sexo en Nueva York siente nostalgia del pasado

Foto: Hay vida más allá de los 50... pero mejor en los bares que en el móvil. (en.wikipedia.org)
Hay vida más allá de los 50... pero mejor en los bares que en el móvil. (en.wikipedia.org)

'Sex and the City', según los traductores españoles 'Sexo en Nueva York', fue una columna en 'New York Observer', un libro y una serie de televisión famosa en todo el mundo. La saga hizo historia sobre un tipo de mujer muy poco protagonista en la ficción y sin embargo ya bien asentado en la sociedad: Carrie Bradshaw y sus amigas, aunque tenían personalidades muy diferenciadas, eran económicamente independientes, ambiciosas en sus objetivos emocionales y profesionales, sin tabúes sexuales… y estaban llenas de problemas, la salsa de cualquier historia, televisiva o no.

Como todo lo que se atreve a tratar cuestiones específicamente femeninas desde una óptica específicamente femenina, enseguida el público se dividió en fans acérrimos (muy mayoritariamente mujeres y hombres homosexuales) y fervientes 'haters' de todo tipo, bien porque no se identificaban con nada de todo aquello, bien porque veían demasiado fielmente reflejado justo lo que más les avergonzaba de sí mismos.

Ocurre también con las más actuales 'Girls' o 'Love' (esta última de creadores masculinos): lo que más engancha de 'Sex and the City' es ver defectos enfocados muy de cerca con sentido del humor. La literatura universal está llena de modelos masculinos del bien y del mal, y los hombres no esperan sentirse identificados con cada Otelo, cada Padrino o cada Fausto, que parecían, hasta hace poco, representativos de sentimientos universales del ser humano.

La escritora quedó con un 'hipster' más joven que ella, pero la plantó porque el día anterior había bebido y se había drogado

Eran en realidad hombres los que estaban representándose, eran ellos el héroe y el villano en cada historia, y ahora que por fin las mujeres crean prácticamente en igualdad de condiciones —ahora que, más que una habitación propia, como Virginia Woolf, tienen “la calle para correr”— quieren compensar ese silencio forzoso de tantos siglos y esperan que su personalidad individual se represente fielmente en cada historia “femenina”. Pero nada demuestra más que las mujeres han avanzado en derechos y libertades en una sociedad que encontrar de golpe un montón de personajes de chicas francamente lamentables. Malas, ridículas, torpes, egoístas… humanas.

Ahora, la mujer de la que partió todo y que modeló a Carrie a su imagen y semejanza, vive sola después de diez años de relación con el hombre del que se divorció en 2011, un bailarín de ballet llamado Charles Askegard que, según declaraciones de ella, fue el que tomó la decisión de cortar. Parece que ella no ha tenido pareja desde entonces y podríamos resumir sus opiniones sobre el ligoteo 2.0 en una frase de todo menos novedosa: “Se está perdiendo el romance”.

Entrevistada por Celia Walden para 'The Telegraph', Candace Bushnell nos deja frases que harán asentir hasta la tortícolis a sus fans y a la mayoría de las usuarias asiduas de las 'apps' de ligoteo. Vamos a analizarlas una por una.

Un falso positivo

Esa es la sensación que dan las redes sociales de ligar —o todas las redes, si eres mujer y dejas bien claro que estás en busca de diversión— en un primer vistazo. ¡He vivido pensando que era del montón y ahora se matan por mí! ¿Qué sucede?

Bueno, en realidad es lo que pasaría en los bares de la “vida real” si los hombres heterosexuales se atrevieran a intentarlo con todas las que les parecen pasables, algo mucho menos arriesgado por internet, donde los noes son asépticos, en diferido, sin mirada de asco ni veladas acusaciones de acoso.

“Pero es un falso positivo”, añade. “Una vez que empiezas a filtrar, ves que no es real”. La escritora quedó con un 'hipster' de 31 años llamado Jude. Parecía que había encontrado la aguja en el pajar: divertido, educado, listo, bueno haciendo planes no solo sexuales… pero la escribió diciendo que no podían quedar porque el día anterior había tomado demasiadas drogas, había bebido mucho y se había hecho daño. Demasiado crudo, sobre todo si ligaste por última vez en los noventa.

“Antes encontrar hombres era más fácil”

Al menos esa es la experiencia de Bushnell, que dice que el inicio de 'Sexo en Nueva York', con Carrie conociendo a Mr. Big, no era solo una forma chula de meternos en ambiente. La gente hablaba, en el supermercado, en los bares, en la calle… Ahora, según ella, ya no lo hacemos porque estamos acostumbrados a la facilidad de hacerlo todo 'online'. ¿Para qué mirar alrededor si ya hemos quedado?

Sarah Jessica Parker ha sido famosa desde los '80, pero 'Sexo en Nueva York' es otro nivel. (HBO)
Sarah Jessica Parker ha sido famosa desde los '80, pero 'Sexo en Nueva York' es otro nivel. (HBO)

“Los hombres mienten”

Y las aplicaciones no han cambiado eso. Cuando 'Cosmopolitan' le pidió a Bushnell un artículo sobre esta forma nueva de seducción, tuvo que hacerse cuentas de usuaria y experimentar. Y después de un esperanzador comienzo, sobre todo viendo que parecía más fácil quedar con chicos mucho más jóvenes que ella, estuvo claro que los plantones y las mentiras descaradas también eran mucho más habituales que en “la vida real”. Si decepcionas a otra mujer, puedes encontrar a otra en unos minutos.

Escaparse también es más fácil en estas relaciones contemporáneas: “Si hablas con mujeres que han quedado mucho por internet, es increíble la proporción de ellas que te cuentan que conocieron a un hombre que parecía perfecto y que no pudo ser porque él tuvo que irse a un país extranjero”. Muchas casualidades…

Luego está el eterno problema de la oferta y la demanda: “Para muchos hombres, tan solo que una mujer les escriba es como acostarse con ellas. Piensan que les interesa el sexo con ellos, mientras que ellas piensan que él está interesado en una relación”. Tanta evolución para seguir igual.

“Se está perdiendo el romance”

Para la autora, tanto los encantos como los inconvenientes de quedar a través de internet se basan en lo mismo, la facilidad de todo el proceso. “La gente ya no quiere esforzarse mucho en la vida real. Y parece que lo que se está perdiendo es el romance, porque ya no lo hay ni al principio”.

Por otro lado, nos recuerda que, si según algunas estadísticas, la mitad de los maridos y mujeres se conocen hoy 'online'… la otra mitad no.

Los hombres ensayan jugadas por internet antes de hacerlo en la vida real, pero no consiguen mucha acción

“Si te haces adicto a una aplicación, no estás buscando a alguien, estás buscando un subidón”. Es una adicción. No estás usando el móvil o el ordenador para conocer a personas, sino encajando a las personas en un juego virtual que te tiene enganchado.

De la experiencia de Bradshaw, que no es precisamente una joven ingenua pero tampoco una cínica, se desprenden dos consejos, para novatas y novatos en esto de las citas por internet. A ellas les dice que no olviden que las 'apps' las han diseñado hombres: “Están pensadas para atraer al cerebro de los hombres y engancharlo, convirtiéndolos en jueces de un concurso de belleza femenino, que es una fantasía de todos”. Seguramente no conozca el funcionamiento de ese divertido mercado de la carne masculina que es adoptauntio.es...

A ellos tendríamos que ayudarles a que no cayeran demasiado en ese espejismo que les hace perder tiempo: “Los ves usando 'apps' como una especie de ruedecitas para aprender a montar en bici, ensayando jugadas y chistes con mujeres por internet antes de hacerlo en la vida real, pero mientras siguen ahí nunca consiguen mucha acción”.

¿Está esta Carrie real demasiado influida por su edad y su experiencia? Seguramente. ¿Quién no encontraba más fácil conocer a alguien casualmente a los ventipocos que a los cuarenta o cincuenta? ¿Es culpa de los avances tecnológicos o de nuestras patas de gallo? Por otro lado, es fácil entender el agobio que le produce esta época de hiperconexión y exposición continua: “El móvil se me cayó por el retrete”. Y todos sus amigos la tranquilizaban: “'Puedes recuperarlo todo. Y dije: '¿sabéis qué? Creo que está bien así'”.

Alma, Corazón, Vida

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