uno de los cambios más traumáticos

Lo que no debes hacer con un niño: por qué un traslado puede marcarles toda su vida

Te hablamos de los motivos que llevan a que lo que puede ser una buena noticia para la familia resulte crítico para los pequeños de la casa

Foto: Adaptarse a un nuevo hogar lleva algo de tiempo. (iStock)
Adaptarse a un nuevo hogar lleva algo de tiempo. (iStock)

Los cambios, por lo general, suelen generar incertidumbre, que en muchos casos va de la mano de la ansiedad, una reacción innata de miedo ante lo desconocido. Es muy habitual sobre todo en niños. No cuentan con la madurez necesaria y todavía no son capaces de valorar o sopesar las situaciones que van a vivir, por lo que la figura de los padres es fundamental. Son sus guías. Un episodio dramático durante su infancia, como puede ser el cambio de residencia, puede marcar sus recuerdos para toda la vida.

El escritor de 'The Washington Post' Christopher Ingraham se pregunta en uno de sus últimos artículos si en una sociedad cada vez más nómada, donde muchas familias optan por cambiar de ciudad en busca de un futuro mejor, los niños pueden ser los más perjudicados. Su conclusión es taxativa: un traslado durante la infancia puede marcar toda la vida. 

Una doble situación de estrés

Para el artículo, Ingraham se basa en los resultados de un estudio recientemente publicado por 'American Journal of Preventive Medicine' que analizaba las consecuencias que tenían los desplazamientos de familias a otras ciudades. En el estudio, un equipo de investigadores llevó a cabo un análisis exhaustivo utilizando la información obtenida de todas las personas nacidas en Dinamarca entre 1971 y 1997 para ver posibles vinculaciones con “el intento de suicidio, la criminalidad violenta, enfermedades psiquiátricas, abuso de sustancias, y las muertes naturales y no naturales”.

Los niños son más vulnerables a los 12-14 años: estos experimentan el doble de posibilidades de suicidio en la mediana edad

Según los autores, los niños a menudo se enfrentan a una doble situación de estrés, al adaptarse a un ambiente extraño —una nueva escuela, y la construcción de nuevas amistades y redes sociales— y a los cambios propios de la adolescencia. Aspectos muy significativos a la hora de forjar la personalidad de un adulto y que pueden acabar condicionando en exceso toda la vida. Las conclusiones del estudio así lo revelan, ya que se encontró una vinculación directa entre los niños que se habían mudado y los resultados negativos posteriores en su etapa adulta. Además, el informe concluye que los niños son más vulnerables a las edades de 12-14 años, estos experimentan el doble de posibilidades de suicidio a una mediana edad.

Las cargas de una mudanza son también psicológicas. (iStock)
Las cargas de una mudanza son también psicológicas. (iStock)

Aunque es cierto que los datos del estudio, realizado en Dinamarca, no son extrapolables a todos los países, sí que es probable que puedan compartir algunas similitudes con otras sociedades occidentales y americanas donde cada vez más es habitual un cambio de residencia. Por ejemplo, en el año 2014, según el censo nacional de Estados Unidos, más del 11% de los estadounidenses se trasladó de estado. 

Afrontar el cambio

Si el traslado es inevitable, los expertos destacan cuatro pautas a seguir para que el niño minimice el impacto de los numerosos cambios a los que se enfrenta. 

Explícale claramente que vais a cambiar de ciudad: Los psicólogos recomiendan decirle que en breve toda la familia se trasladará. Hay que hacerlo de forma positiva y siempre respondiendo todas las preguntas que pueda tener. 

Familiarizarlo con el nuevo entorno: Enséñale fotografías de la casa, mapas de la ciudad, espacios singulares de la zona como monumentos o parques que después podáis visitar. El objetivo es que cuando vaya pueda identificar algunos sitios y no todo sea nuevo para él. 

Si notas que tu hijo todavía no se interesa por la mudanza, puede quedarse en casa de algún familiar o de sus amigos para evitarle el estrés

Posibles ventajas: El discurso siempre debe ser positivo, por ello podrías plantearle algunas ventajas que encontrará después de mudarse: nuevos amigos, nuevos lugares por visitar o una habitación más grande, por ejemplo. Una vez realizada la mudanza implica también al pequeño, le gustará decorar la habitación. También será importante para ellos mantener el contacto con sus anteriores amigos: en la medida de los posible intenta que tengan relación, aunque sea telefónica. 

Mudanza: El mejor momento es el periodo de vacaciones escolares o cuando tengas varios días festivos. Si notas que tu hijo todavía no se interesa por el traslado mejor que se quede al margen, en casa de algún familiar o amigos. Así lo mantendrás alejado de todo el estrés que supone una mudanza.

Parece bastante lógico que el cambio a un nuevo entorno de vida durante la infancia o la adolescencia puede tener consecuencias psicológicas duraderas, ya que los más pequeños deben adaptarse a muchas situaciones nuevas que les pueden generar ansiedad y que a la vez se pueden mezclar con sentimientos de nostalgia y tristeza. Por ello las familias deben tener en cuenta la dificultad que supone para sus hijos y apoyarles en todo momento. Les estarás ayudando así a que en la edad adulta no se manifiesten traumas o episodios negativos del pasado. 

Alma, Corazón, Vida

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