Menopausia: ¿quién dijo miedo?

6 consejos definitivos que te permiten ser feliz cuando llegas a los 50

Sentirnos responsables nos permite un mayor y más amplio margen de acción y nos conduce a una reparación, nunca al autocastigo por el simple hecho de ser mujeres y envejecer

Foto: No quieren aparentar ni más ni menos, simplemente dejarse de complejos. (iStock)
No quieren aparentar ni más ni menos, simplemente dejarse de complejos. (iStock)

En los tiempos remotos de la generación de nuestras madres, la entrada y el acceso a la cincuentena por parte de la mujer implicaba un cambio radical, acompañado de múltiples renuncias, en casi todas las áreas que componen su vida, su actividad y hasta su identidad.

Desde el ámbito de la moda en el vestir, cuyos dictados al alcanzar tal edad impulsaban a ampliar en muchos centímetros la longitud de la falda, penetrando incluso en el aspecto de la actividad social, que disminuía drásticamente hasta hacerla acorde a lo que se suponía ortodoxo en una consagrada abuelita; todo impelía y provocaba que los cambios físicos fueran, a la postre, los menos importantes y drásticos.

Ahora las mujeres se asoman al balcón de la cincuentena pretendiendo realizar cosas diferentes e innovadoras

Encontrarse sola y sin pareja a estas provectas edades era interpretado poco menos que como un signo de ser una inadaptada social, una excéntrica extraterrestre. En los cerebros de nuestras madres se grababa a sangre y fuego aquella frase de que siempre era mejor lo malo conocido (y cercano) que lo bueno por conocer...

Según la terapeuta y 'coach' Verónica Rodríguez Orellana, directora del Coaching Club: “Los tiempos han cambiado inapelable y contundentemente y ahora las mujeres se asoman al balcón de la cincuentena pretendiendo realizar cosas diferentes e innovadoras. Ante los signos lacerantes de la premenopausia, reaccionamos asumiendo tales cambios de etapa vital y cuidándonos mucho más y mejor sin renunciar a nada, ya sea la moda o el sexo. Solteras, emparejadas temporalmente, casadas o divorciadas; todas ocupamos un lugar en la sociedad que indudablemente ha alcanzado un peso específico propio y, como tal, es tenido en cuenta por otros segmentos sociales y económicos que antes nos ignoraban”.

Cuando acabas con los complejos y vences los tapujos sociales la vida sigue siendo maravillosa a cualquier edad. (iStock)
Cuando acabas con los complejos y vences los tapujos sociales la vida sigue siendo maravillosa a cualquier edad. (iStock)

¿Qué provoca la catarsis?

La mujer ha aprendido que el equilibrio y la sensación de felicidad no consisten en estar siempre en perfecto estado de revista, sino en aprender a gestionar adecuadamente los cambios experimentados mediante la construcción de sólidos cimientos psicológicos a los que nuestras madres, por cultura y por inexistencia de los procedimientos apropiados, no tuvieron acceso.

Orellana añade: “En las sesiones de 'coaching' trabajamos con las mujeres acompañando las distintas maneras de asumir coherentemente toda la transformación hormonal que implica la llegada de la menopausia, caracterizada por la montaña rusa que suponen los distintos estados de ánimo, la variación brusca en el peso –que sube y baja algo anárquicamente– o  la modificación de la imagen corporal. Todo cambia, y nuestro objetivo es realizar ciertos ajustes creativos en nuestro interior que nos impriman una visión más optimista y positiva de la etapa que afrontamos y este logro es, precisamente, el gran cambio en relación a lo que experimentaban nuestras antecesoras”.

De culpógenas a responsables

Nuestras madres vivieron el paso del tiempo desde una perspectiva más culpable a la hora de tomar multitud de iniciativas. Importaba el qué dirán de una forma contundente e insuperable, por lo que nunca llegaban a realizar ese viaje soñado con las amigas, a tomar la decisión de separarse de sus maridos –por muy deteriorada que estuviera la relación conyugal–, a estudiar esa carrera para la que nunca dispusieron del tiempo adecuado, etc. En vez de rebelarse, aprendieron a convivir con la resignación y con el conformismo.

La mujer ha aprendido a gestionar los cambios experimentados mediante la construcción de sólidos cimientos psicológicos

El hecho de sentirnos culpables conlleva siempre un anhelo de castigo inherente para expiar esa sensación, mientras el sentirnos responsables nos permite un mayor y más amplio margen de acción y nos conduce a una reparación, nunca al autocastigo.

6 consejos para vivir cincuentañeramente feliz

  1. Separar culpa de responsabilidad.
  2. Afrontar nuestro cambio de etapa vital como un proceso evolutivo más.
  3. Asumir que nuestras emociones flucturarán como en una montaña rusa, pero que luego se detendrán en su sitio justo y retornará la calma.
  4. Disfrutar intelectual y lúdicamente esta etapa.
  5. Asistir a una sesión de coaching si existieran dudas o asuntos que recolocar internamente.
  6. Sacudir los colchones de convencionalismos y vivir la sexualidad libremente.
Alma, Corazón, Vida

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