un infiltrado en el centro mundial del dinero

Tintín en la City: los 'insiders' del mundo financiero lo cuentan todo

Joris Luyendijk, un periodista de los Países Bajos, recibió durante dos años las confidencias de los banqueros londinenses. Acaba de publicar un libro narrando la experiencia, 'Swimming with sharks'

Foto: Algún día todo esto será tuyo. (iStock)
"Algún día todo esto será tuyo". (iStock)

Alan Rusbridger, director durante 20 años de 'The Guardian', conoció a Joris Luyendijk en una conferencia sobre periodismo en Ámsterdam. El periodista y antropólogo holandés contaba con varios años de experiencia cubriendo Oriente Medio, y acababa de poner en marcha un experimento en un diario de los Países Bajos que llamó la atención a Rusbridger. Luyendijk quería saber si el coche eléctrico era una buena idea, y abrió un espacio digital en el que iba recogiendo las informaciones, descripciones y opiniones que le contaban 'insiders' de la industria, una idea que el editor británico pensó en replicar en su diario, pero aplicándola al mundo más poderoso de Londres, el de las finanzas. Así nació el Banking Blog de 'The Guardian', una iniciativa sin parangón que duró dos años, que proporcionó a sus lectores algunas de las visiones más precisas sobre cómo es la City por dentro y que su protagonista principal definió como "Tintín entre los banqueros".

Vivimos en un mundo en el todos los días estamos a punto de ser despedidos. Nuestra moral es una mierda

Luyendijk ha publicado 'Swimming with sharks' ("Nadando con tiburones"), un libro en el que recoge las experiencias vividas en esos dos años. La tarea de Luyendijk no consiste en cuestionar el mundo de las finanzas (aunque recoja algunas de las explicaciones que los protagonistas ofrecen sobre la crisis y por qué nada ha cambiado desde entonces) sino en transcribir sus discursos, sus sentimientos, sus inseguridades y sus contradicciones. Sus retratos, más periodísticos que antropológicos, son especialmente interesantes porque nos acercan a personajes que están presentes en las grandes ciudades del planeta. El mundo es global, y las aficiones, costumbres, hábitos, métodos de trabajo y perspectivas vitales del sector son muy parecidas con independencia del ámbito geográfico en el que se desarrollen.

Ese mundo de apuestas, algoritmos, mucha presión y elevados beneficios constituye un ecosistema, con sus reglas no escritas, sus costumbres y sus jerarquías. Casi todo el mundo coincide en los objetivos, tiene formas similares de pensar y es consciente de que la única razón por la que están allí es para cumplir las metas materiales. Luyendijk describe un entorno sometido a la pura competición, donde todos pelean por llegar más lejos, lo cual significa ganar más y conseguir mayores bonus. Un mundo de machos alfa: “Las investigaciones demuestran que la vida de un animal salvaje consiste en su mayor parte en estrés, miedo y dolor. ¿Crees que las mascotas son más felices? Yo prefiero ser el animal salvaje”.

El autor, Joris Luyendijk.
El autor, Joris Luyendijk.

"¿Y el bonus del año que viene?"

En esa carrera continua hacia delante, la toma de riesgos es recompensada, porque cuando más innovador sea lo que ofreces, mejor lo vendes. Se funciona a corto plazo, y no se mira mucho más allá de los bonus anuales. Los CDO (las obligaciones de deuda colateralizada), el producto financiero estrella que nos condujo a la crisis económica, surgió de este entorno en el que todos están compitiendo con sus compañeros y con los bancos y fondos rivales por ganar más. “Sabes que ese producto financiero que estás ofreciendo y que te deja tantos beneficios lo van a ofrecer otros bancos dentro de muy poco. Los márgenes caerán, las cosas se estandizarán y tu producto acabará volviéndose una 'commodity”. La única opción que te queda es inventar otro producto con el que seguir alimentando los porcentajes de la recompensa. “Piensas que sí, que el bonus de este año va a ser muy grande pero, ¿y el del que viene? Pues eso, necesitas seguir vendiendo estos productos año sí, año también. Eso es lo que ha empujado la innovación y la invención de productos cada vez más complejos”.

Pero no sólo se trata del éxito: lo que da forma a la vida cotidiana es el temor. Luyendijk describe un mundo en el que “todos los días estás a punto de ser despedido”, según expresa gráficamente uno de los 'insiders'. “La gente habla constantemente acerca de lo que vendrá. Del próximo martes, o del próximo jueves, pero nadie está seguro y eso no es saludable. Nuestra moral es una mierda”. Como asegura otro 'insider', alguien del piso 20 hace una llamada, te dice que subas un momento y un instante después estás en la calle con los guardas de seguridad vigilándote. “De pronto, te llama una compañera y te dice ¿podrías hacerme un favor? ¿Me traerías mi abrigo y mi bolso? Hace un momento estaba trabajando en un proyecto contigo y cinco minutos después está en la calle, y no puede ni venir a buscar sus cosas”.

Aquí sólo sobreviven los mejores. Yo soy uno de ellos y es una de las mejores sensaciones que puedes tener en esta vida

Estas empresas, como casi todas las grandes, utilizan para fijar sus criterios de recompensa y castigo sistemas de evaluación en los que se tienen en cuenta los resultados palpables, el dinero aportado a la empresa, pero también las opiniones de superiores y/o compañeros. “En mi firma cada seis meses eres evaluado mediante el método 360, con resultados que van desde 'rendimiento excelente' hasta 'no ha conseguido cumplir con las expectativas'. Este tipo de sistema convierte la 'política de oficina' en algo muy importante. Tienes que saber decir hola a los seniors adecuados en el momento adecuado”. Obliga a manejarse con especial tacto, a desarrollar habilidades sociales que nada tienen que ver con el rendimiento ni con la sinceridad, así como a interiorizar reglas no escritas, y no siempre beneficiosas para la firma. “Mi manager no quiere que tenga ningún contacto con su superior, porque no quiere que su superior tenga ninguna fuente alternativa de información”, asegura otro de los 'insiders'.

La City no descansa. (Corbis)
La City no descansa. (Corbis)

El Messi de las fusiones

Durante el periodo en el que el blog estuvo activo, Luyendijk también frecuentó a los Masters del Universo, denominación que utilizaba el periodista y que muchos de los financieros de mayor rango acogían con agrado. Son personas que dicen vivir en “un universo muy estimulante: te rodeas de gente muy lista y eficiente. Desde que tengo 21 años he estado alojándome en hoteles de cinco estrellas y siempre he viajado en 'business class'. He tenido citas en un jet privado”. No tienen duda acerca de las cantidades enormes de dinero que ingresan cada año, producto de una habilidad especial, equiparable a las de los genios. “Cristiano Ronaldo y Messi ganan mucho dinero, ¿no? Bueno, pues yo soy el Messi de las fusiones y adquisiciones farmacéuticas en Europa”. Saben que viven en un entorno muy hostil, pero eso es parte de la excitación. “Aquí todo el mundo tiene su oportunidad, sea de la clase y de la nacionalidad que sea, y sólo sobreviven los mejores. Yo soy uno de ellos, y esa es la mejor sensación que se puede tener en el mundo”.

¿De verdad que los profesores sólo ganan eso? Con esa cantidad yo no podría vivir, es muy poco. ¿Estás seguro de que es así?

Cuando Luyendijk cuestionaba sus visiones, la respuesta solía ser que su trabajo resultaba útil, legal y de gran importancia para la economía de Londres y de Gran Bretaña, algo que afirmaban con cierta displicencia. A veces, no obstante, se sentían ofendidos por las preguntas o por el matiz crítico, y en ese instante variaban el tono. Sus respuestas entonces solían ser del estilo “¿Qué es lo que resulta tan difícil de entender? ¿Sientes envidia? ¿O es sólo que eres uno de esos que prefieren vivir una vida mediocre?”.

También entrevistó para el blog a familiares de banqueros y financieros, para obtener algo de contexto y para conocer un poco más su personalidad. Son gente que pasa gran parte de la vida trabajando, que interactúa poco con su mujer y sus hijos, cuando los tienen, que pueden ser reclamados para que acudan a la oficina (o a otro lugar) en cualquier instante del fin de semana y para el que el centro de su vida son los resultados. En una de esas ocasiones, Luyendijk preguntó a la esposa de un banquero si sabía cuál era el salario de un maestro novato. La respuesta de la mujer se hizo muy popular en la red. “No sé. Déjame pensar, ¿45.000 libras anuales? (unos 60.800 €)? ¿No? ¿Es sólo de 22.000 libras (29.700€)? No tenía ni idea. Pues es demasiado bajo, yo no podría vivir con eso. Bueno, obviamente eso tiene que cambiar. Quiero decir, que estos profesores han tenido que invertir en su propia educación y ahora son quienes van a educar a las próximas generaciones, ¿no? Estoy bastante sorprendida. ¿Estás seguro de que sólo cobran eso?" una prueba de que, para Luyendijk, viven en un mundo diferente al del resto de los mortales.

Alma, Corazón, Vida

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