previene el contagio, alivia los síntomas

El mejor manual para sobrevivir a la temporada de resfriados

A día de hoy el catarro es incurable, pero hay formas de mitigar sus síntomas y, lo que es más importante, evitar su aparición. Apunta estos importantes trucos

Foto: Un resfriado común puede dejarte un par de días fuera de juego. (iStock)
Un resfriado común puede dejarte un par de días fuera de juego. (iStock)

Aunque todavía es pronto para despedirse de los días soleados, podemos decir que esta es la primera semana del otoño como tal, con temperaturas más bajas y lluvia. Y de la mano del frío llegan los resfriados.

El catarro común es la enfermedad más extendida por todo el mundo y la que afecta a más personas, pero, al estar causado por una inmensa variedad de virus –más de 200–, es muy difícil de tratar. De hecho, a día de hoy, el catarro es incurable, pero hay formas de mitigar sus síntomas y, lo que es más importante, prevenir su aparición.

Esto es lo que debes hacer si quieres pasar un invierno sin enfermar.

La mascarilla puede ser útil, pero tampoco hace falta que te vuelvas loco. (iStock)
La mascarilla puede ser útil, pero tampoco hace falta que te vuelvas loco. (iStock)

Mejor prevenir que curar

Por muy cuidadosos que seamos, la posibilidad de que tengamos un catarro en invierno es elevadísima: la mayoría de personas contraen el resfriado común una vez el año. Dicho esto, existen diversas prácticas que puedes seguir para enfermar lo menos posible.

1. Lávate bien las manos

Es importante recordar que el frío no es lo que causa los catarros, sino los virus, que se trasmiten con más facilidad cuando descienden las temperaturas y se seca el ambiente. Es por ello que las medidas de higiene son lo más importante pare evitar contagiar un resfriado –y también la gripe–. En estos meses debemos ser especialmente cuidadosos al lavarnos las manos y hacerlo siempre con agua y jabón.

La gente miente mucho sobre la frecuencia con la que se lava las manos. Aunque entre el 94% y el 96% de la población asegura hacerlo siempre que va al baño, lo cierto es que sólo el 61% de las mujeres y el 37% de los hombres lo hacen realmente. No es nada raro que le des la mano a un compañero, luego te la lleves a la boca y 'voilà', catarro contagiado. Podrías volverte loco y dejar de tocar a la gente, pero también puedes dejar de llevarte la mano a la boca, sobre todo si llevas un tiempo sin lavarte.

2. Aléjate de las personas con catarro

En una gran ciudad, donde las multitudes comparten a diario espacios públicos cerrados, es muy difícil evitar un contagio, pero debemos hacer lo que esté en nuestras manos por reducir al máximo el contacto con las personas resfriadas. Y esto empieza por los propios enfermos: si sabes que tienes catarro o gripe no vayas a trabajar. Y si no tienes más remedio, procura al menos no compartir tus miasmas con el resto de viajeros del metro.

3. Evita los cambios bruscos de temperatura

Al enfrentarse a un cambio de temperatura (algo muy habitual en los inviernos urbanitas) el cuerpo necesita hacer un trabajo extra para regularse, lo que hace que bajen nuestras defensas y seamos más vulnerables ante el ataque de virus. Es por ello que, cuando salimos a la calle, conviene que estemos bien abrigados. Tampoco es recomendable tener la calefacción a tope solo para poder estar en camiseta por casa, pues al hacer esto los cambios de temperatura serán mucho más bruscos.

4. No fumes y no te expongas al humo 

Los fumadores tienen un mayor riesgo de contraer catarros y gripe y, además, el hábito hace que los síntomas sean más intensos. Respirar en ambientes contaminados por humo empeora la congestión nasal, favoreciendo la adhesión y penetración de virus y bacterias.

Dormir lo suficiente es imprescindible para proteger a nuestro cuerpo contra los resfriados. (iStock)
Dormir lo suficiente es imprescindible para proteger a nuestro cuerpo contra los resfriados. (iStock)

5. Descansa como es debido

Una investigación reciente, realizada por un grupo de psiquiatras californianos y publicada en la revista 'Sleep', asegura que los adultos que duermen menos de cinco o seis horas por noche tienen cuatro veces más posibilidades de pillar un catarro que aquellos que duermen siete horas o más.

“Dormir juega un papel importante en la regulación del sistema inmune, y es por ello que, creemos, influye en la vulnerabilidad de nuestro cuerpo frente al catarro común”, aseguró a The New York Times Aric A. Prather, doctor de la Universidad de California en San Francisco y autor principal del estudio.

6. Toma alimentos fermentados

Cada vez parece más claro que la microbiota –esto es, el conjunto de microorganismos que conviven normalmente en nuestro cuerpo– afecta de forma determinante a nuestra salud. Si nuestra flora intestinal no es todo lo rica que debiera, nuestro sistema inmune se verá resentido y nos defenderemos peor del ataque de los virus. Aunque el verdadero efecto de los alimentos probióticos –aquellos que contienen bacterias vivas– todavía se está estudiando, parece claro que el consumo de productos fermentados como el yogur, el kéfir o el chucrut reduce el riesgo de padecer infecciones del tracto respiratorio superior.

7. Ventila

Los ambientes secos y sin ventilación (sí, amigos, esos propios de las oficinas) son los preferidos de los virus para andar contagiando al persona. Ventilar las habitaciones y dejar que corra el aire es la forma más sencilla de deshacerse de las partículas virales.

8. Despeja tus fosas nasales

El doctor Richard Lebowitz, otorrinolaringólogo del NYU Langone Medical Center propone en 'Health' una técnica muy sencilla para eliminar todos los virus que puedan alojarse en las fosas nasales antes de penetrar de lleno en el organismo. Todas las noches, antes de acostarte, enjuaga tu nariz con agua con gas o suero fisiológico. En las farmacias se venden descongestionantes nasales que pueden ser útiles en las primeras fases del catarro, pero no debemos extender su uso, ya que tienen efecto rebote. En ningún caso debemos emplearlos más de dos o tres días seguidos.

Los analgésicos sólo son recomendables en catarros más fuertes. (iStock)
Los analgésicos sólo son recomendables en catarros más fuertes. (iStock)

Aprende a paliar los síntomas

Si somos cuidadosos y seguimos una serie de normas, los síntomas del catarro pueden ser llevaderos y, prácticamente, podemos hacer vida normal. Es importante recordar que el resfriado no tiene cura, así que no tiene ningún sentido medicarse a lo loco. Lo único que podemos hacer es paliar los síntomas y, aún así, es difícil que nos libremos de algunas molestias durante los primeros días de la enfermedad. Así, al margen de seguir estos consejos, lo más importante es tomarse el asunto con calma: los síntomas generalmente desaparecen por sí solos en un periodo que va de tres a diez días.

1. Usa los analgésicos con mesura

Lo primero que hacemos cuando nos encontramos mal es llevarnos a la boca un ibuprofeno o un paracetamol, sin plantearnos siquiera para que sirven estos. Ambos fármacos son analgésicos, sirven para aliviar el dolor, pero en ningún caso te curarán el resfriado (que, repetimos, no tiene cura). Ambas pastillas son recomendables si tenemos fiebre –que en un catarro no suele superar los 38º y no siempre aparece–, pero no sirven de gran cosa en su ausencia. Es mejor optar por otros medicamentos sin receta que alivien los síntomas más comunes del catarro como la sequedad, la tos o la congestión nasal. En cualquier caso, consulta con tu médico y farmacéutico y, bajo ningún concepto tomes más pastillas de las recomendadas. El abuso de estos analgésicos puede tener graves consecuencias.

2. No tomes antibióticos

El resfriado común está causado por virus, no por bacterias, que son a las que atacan los antibióticos. La automedicación con estos no sólo es inútil contra el catarro, además puede causar un debilitamiento del sistema inmune del paciente, agravando el resfriado, y provocando una resistencia en las bacterias que, más adelante, harán frente a los antibióticos cuando realmente los necesitemos.

3. Bebe mucha agua

Los líquidos ayudan a diluir la mucosidad que produce nuestro cuerpo cuando estamos acatarrados y cuando esta es menos densa es más sencillo eliminarla (y, con ella, los virus que porte). Aunque la consabida regla de que debemos beber dos litros de agua al día no es más que un lugar común sin demasiada base científica, si estamos resfriados puede servirnos para estar lo suficientemente hidratados. Dado que en invierno el cuerpo no nos pide beber tanta agua para refrescarnos haríamos bien en añadir a nuestra dieta infusiones y sopas, algo que nos obliga a aumentar nuestra ingesta de líquidos.

Lo única bebida que debemos evitar es el alcohol. En un primer momento, parece calentarnos, pues tiene un efecto vasodilatador, pero es una quimera: debilita el sistema inmune, lo que dificulta nuestra salida del resfriado y, además, nos deshidrata.

Recuerda: el catarro es incurable. No abuses de los analgésicos. (iStock)
Recuerda: el catarro es incurable. No abuses de los analgésicos. (iStock)

4. Toma cinc y vitamina C

Los científicos han discutido enormemente el papel de ciertos suplementos nutricionales como los de vitamina C o cinc en el tratamiento del resfriado. Y algo parecen hacer, aunque sus efectos no son para tirar cohetes.

La vitamina C acorta algo la duración de los resfriados en personas sometidas a mucho estrés (un 8% en adultos y un 18% en niños, según un estudio de la Universidad de Helsinki publicado el pasado febrero). Ahora bien, según otra investigación australiana no sirve para prevenir la aparición del resfriado, como mucha gente piensa cuando toma zumo de naranja.

El cinc es un mineral esencial para el correcto funcionamiento de las células del sistema inmune. Una revisión de estudios realizada por la Biblioteca Cochrane, concluyó que los suplementos de esta sustancia pueden reducir la severidad de un catarro y su duración, siempre que se tomen en las primeras 24 horas después de la infección. Los autores recomiendan ingerir una dosis diaria de 75 miligramos (y es muy importante que no nos pasemos, porque en altas dosis el cinc es tóxico). El suplemento, eso sí, no parece tener un efecto apreciable en los niños.

5. Toma vahos

Se trata de otro remedio que sirve para aliviar la congestión nasal y, además, humedece el ambiente, lo que dificulta el contagio del virus en el hogar. Pon a calentar agua con un puñado de sal gruesa, añade eucalipto (que puedes comprar en un herbolario en forma de aceite) y respira el vapor. Cuando estés resfriado hazlo una vez al día. Pero sólo si eres adulto. Con los niños no debe utilizarse.

Los humificadores tienen un efecto similar y son más eficaces a la hora de reducir las posibilidades de contagio, ahora bien, deben usarse con cuidado: si no lo limpias con frecuencia y adecuadamente –procurando retirar y renovar el agua acumulada, secándolo bien antes de ponerlo de nuevo en marcha y apagándolo durante el día–, estarás generando otro foco de moho y agentes patógenos en tu casa.

6. No te pases con el ejercicio

Es probable que estando resfriado no te apetezca salir a correr, pero si eres de esos que no pueden interrumpir su entrenamiento bajo ningún concepto, trata al menos de reducir la intensidad de éste. Si te machacas demasiado el cansancio (que es uno de los principales síntomas del catarro) aumentará, y te costará más acabar con los virus. Un paseo es suficiente para mantenerte activo sin debilitar tu cuerpo.

7. Haz gárgaras

Aunque parezca un método del pleistoceno, lo cierto es que hacer gárgaras es una medida barata y sencilla para aliviar el dolor de garganta, reducir la inflamación y deshacerse de mucosa. Basta con añadir un poco de sal al agua para acabar más eficazmente con los patógenos (media cucharilla es suficiente).

Sanidad recomienda a todos los mayores de 65 años que se vacunen contra la gripe. (iStock)
Sanidad recomienda a todos los mayores de 65 años que se vacunen contra la gripe. (iStock)

¿Y si lo que tienes no es un catarro?

Es muy habitual confundir el catarro con la gripe y, aunque estos consejos sirven para ambas enfermedades –ya que las dos afectan a las vías respiratorias y comparten forma de contagio y muchos de los síntomas–, con la gripe tenemos que tener mucho más cuidado. Lo primero, claro está, es distinguir si tenemos una u otra. Como explicábamos, el resfriado puede ser causado por más de 200 tipos de virus distintos. La gripe, por el contrario, es causada por una única variedad de estos: un tipo de virus de ARN de la familia de los 'Orthomyxoviridae'.

Algunos de los síntomas de los resfriados y la gripe son parecidos, pero la gripe tiene características especiales:

1. La fiebre supera los 38º (algo que no ocurre con los catarros).

2. La congestión nasal no existe o es menor, aunque sí puede doler la garganta.

3. El dolor de cabeza y el cansancio es mayor.

4. El inicio de la enfermedad es brusco: los síntomas aparecen de manera súbita.

5. La recuperación es más lenta que en el resfriado: no se suele pasar hasta después de una semana.

Al igual que el resfriado la gripe no tiene cura, aunque existen medicamentos –los populares antigripales– que son más eficaces para tratar sus síntomas. Estos suelen incluir descongestionantes nasales, antitusivos, expectorantes y mucolítiocos, antihistamínicos y analgésicos.

Con lo que sí cuenta la gripe es con vacuna. El Ministerio de Sanidad recomienda que se vacunen contra la gripe las personas mayores de 65 años, las embarazadas, los trabajadores de centros sanitarios y todas las personas con riesgo de complicaciones debido a otras enfermedades. La campaña de vacunación comenzará la tercera semana de octubre.  

Alma, Corazón, Vida

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
4 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios