CONSEJOS PARA CUIDAR DE TU SALUD EN INVIERNO

Los seis trucos más eficaces para no enfermar por culpa del frío

Podemos hacer frente al clima frío y evitar que afecte a nuestra salud tomando pequeñas medidas. Aprende a cuidarte hasta que llegue la primavera y disfruta del frío.

Foto: Aprender a disfrutar del invierno, con sus cosas buenas y malas, y no quedarte encerrado en casa, pueden ayudarte a no caer enfermo. (iStock)
Aprender a disfrutar del invierno, con sus cosas buenas y malas, y no quedarte encerrado en casa, pueden ayudarte a no caer enfermo. (iStock)

Después del agradable tiempo de veroño y el pensamiento generalizado de que el invierno no iba a llegar nunca, al final –tal y como ya suele venir haciendo cada año– el mal tiempo se ha plantado y parece que tiene pensado quedarse.

Era de esperar, pero a muchos todavía les ha pillado por sorpresa la bajada de temperaturas y los eternos miedos a enfermar en invierno. Desde pillar un resfriado, afecciones en la garganta por culpa del frío, hasta desarrollar alergias de interior o padecer trastornos emocionales estacionales, consecuencia de que los días sean más cortos o haya menos luz, que pueden acabar en depresión.

Tranquilos. Podemos hacer frente al clima frío y evitar que afecte a nuestra salud tomando pequeñas medidas como las que plantea Elizabeth Renter en Fox News. Acaba con el mito de que “es normal” enfermar en invierno y aprende a cuidarte hasta que llegue la primavera.   

1. Combate a los virus manteniendo una buena higiene

Lavarse las manos a menudo y durante al menos 20 segundos para eliminar los posibles gérmenes. Si además recordamos no tocarnos boca, nariz y ojos sin tener las manos limpias, podemos impedir la propagación de posibles agentes patógenos que hayamos podido tocar simplemente en la barandilla del autobús o en el pomo de una puerta.

El trastorno afectivo estacional es aún más fuerte en invierno

Evita tener excesivo contacto con personas que hayan cogido un catarro o algún virus invernal y, de tener que hacerlo, trata de mantener estas medidas de prevención.

Higiene personal y de tu hogar. Acuérdate de ventilar tu casa, barrer y fregar a menudo, cambiar la ropa de cama cada semana y limpiar los filtros del aire acondicionado o caldera.

2. Abrígate adecuadamente según donde vayas   

Como bien recomendaría una madre: no salgas de casa con el pelo mojado “o cogerás una pulmonía”.

Dados los cambios de temperatura entre interiores y exteriores, lo ideal es vestirnos con varias capas evitando la hipotermia en la calle y que nos brote un sarampión en la oficina. Chubasqueros y ropa que corte el viento serán tus mejores aliados para los días de lluvia y temporal.

3. Haz ejercicio y mantente en forma

Con el frío dan menos ganas de salir a la calle a hacer deporte. Pero si no nos mantenemos en forma, además de engordar por culpa del sedentarismo, nuestro sistema inmunológico no estará preparado para defendernos en condiciones si caemos enfermos.

Busca algún ejercicio que puedas practicar frecuentemente. ¿Has probado alguno de los muchos deportes de invierno que hay? Seguro que encuentras alguno que te enganche.

4. Si te sientes deprimido, háblalo

El trastorno afectivo estacional es aún más fuerte en otoño e invierno: días más cortos, menos luz, hacer vida social en las calle, importantes cambios de temperatura…

De no tratarse a tiempo esta enfermedad, vinculada a un desequilibrio químico en el cerebro, puede derivar en depresión. Así que no lo dudes, si te encuentras alicaído con la llegada de los días grises, ¡háblalo con alguien! La ayuda profesional puede ser la mejor medicina para curar esos sentimientos diarios de tristeza y apatía.

5. No dejes de salir a la calle

Aunque haga frío, quedarse en casa encerrado con la mantita y el brasero encendido puede ser más perjudicial para la salud de lo que te imaginas.

No sólo por las consecuencias que el sedentarismo pueda tener en tu estado físico, evitar salir a la calle nos impide poder captar la vitamina D que necesita nuestro organismo (la conseguimos a través de los rayos solares y, aunque lo percibamos en menor cantidad, en invierno también hay sol). 

En invierno hay muchas más actividades disponibles que en el resto del año

Necesitamos que nos de el aire fortalecer nuestro sistema inmunológico y tu estado mental. Como explica Renter, “la naturaleza puede tanto proporcionar beneficios mentales como reducir el estrés, aumentar la autoestima y la mejorar el bienestar psicológico general”.

6. Hagas lo que hagas, aprende a disfrutar del frío

El invierno se convierte para muchos en el pico del año en el que menos cosas hacen “por culpa del frío”, como salir de casa o viajar; y más cosas les pasan “por culpa del frío”, como resfriarse o sentirse tristes. Las bajas temperaturas, sumadas a la inactividad, pueden afectar a tu salud aumentando las posibilidades de enfermar.

No es para tanto. El truco está en no dejar de hacer cosas por culpa del invierno. Desde tomar un chocolate caliente pegado a la calefacción hasta practicar snow en la sierra más cercana –que esté nevada, claro–. Si lo piensas, en realidad, en invierno hay muchas más actividades disponibles que en el resto del año. ¡Aprende a disfrutarlo y cuidarás de tu salud!  

Alma, Corazón, Vida
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