¿Entonces, qué hay que comer?

Lo último en dietas, según los científicos (y no te va a parecer mal)

Que si dietas sin proteínas, sin grasas, sin carbohidratos, sin gluten... ¿Pero entonces qué como? La expertos han encontrado evidencias científicas de que muchos alimentos 'malos' sí son saludables

Foto: Llevan años estudiando qué debemos o no incluir en nuestra dieta, y ya tienen unas conclusiones. (iStock)
Llevan años estudiando qué debemos o no incluir en nuestra dieta, y ya tienen unas conclusiones. (iStock)

Constantemente lees y escuchas nuevos consejos dietéticos que te rompen los esquemas. Lácteos sí, lácteos no; no sabes si desterrar los carbohidratos o comerlos cada día; que si ahora resulta que hay alimentos que te ayudan a quemar grasas sin que tengas que hacer nada... ¡Si hasta has llegado a leer que una dieta basada en piruletas te puede ayudar a perder peso!

No desesperes porque los expertos en nutrición llevan años detrás de todo esto y ha encontrado evidencias científicas sobre determinados alimentos que aclaran un poco más lo que debemos o no comer. Las reglas han cambiado y estas son las últimas tendencias alimenticias que marcarán la línea de tu dieta.

Azúcar (pero no añadido)

Sí, haces gracia pero para tu salud no es nada divertido. (iStock)
Sí, haces gracia pero para tu salud no es nada divertido. (iStock)

“Como señalan los expertos, necesitamos glucosa en nuestra alimentación diaria pero no sacarosa, que es la fructosa y glucosa que se encuentra en los azúcares añadidos”, explica Keri Wiginton en 'The Journal Times'. El cuerpo los metaboliza aumentando los niveles de insulina –la hormona que parece exclamar a gritos '¡hey grasas, almacenaros!'–, pero podemos mitigar este efecto gracias a la fibra que se encarga de estabilizar las cantidades de esta hormona.

Tenemos que consumir el azúcar que se encuentra de forma natural en frutas y verduras. Además de proporcionarnos una buena cantidad de vitaminas y nutrientes saludables, la fibra que contienen estos alimentos reduce la cantidad de azúcar que absorbemos impidiendo que se acumule en forma de grasas. La cantidad recomendada de azúcar diario ronda los 24 gramos para mujeres y alrededor de 36 gramos en el caso de los hombres, pero procura que sea la que contienen alimentos naturales, nunca la añadida o procesada.

¿Fruta entera o en zumo?

Quitando bien todas esas pepitas... ¿cuál crees que es mejor? (iStock)
Quitando bien todas esas pepitas... ¿cuál crees que es mejor? (iStock)

Cuando nos comemos un plátano, estamos ingiriendo cerca de 14 gramos de azúcar en forma de fructosa –ese tipo de azúcar rodeado de fibra que ralentiza la digestión–, mientras que cuando te bebes un vaso de 250 mililitros de zumo de manzana estás metiéndote en el cuerpo unos 39 gramos de azúcar pero casi nada de fibra.

Desde hace algún tiempo una de las demandas de los expertos en nutrición es eliminar de una vez por todas la creencia generalizada de que un zumo de fruta grande puede equivaler a las cinco piezas de fruta recomendadas. ¿Por qué? Resulta que al extraer el zumo de una fruta se conserva la misma cantidad de azúcar que en la pieza original, pero se eliminando gran cantidad de fibra.

Edulcorantes artificiales

“Las bacterias intestinales procedentes de edulcorantes artificiales envían señales químicas al hígado para aumentar los niveles de azúcar y, como resultado, a pesar de los edulcorantes artificiales en sí mismos no contienen azúcar, engañan al cuerpo para que trabaje como si hubiese más”, explica el cardiólogo Stephen Devries.

Estudios recientes como el realizado en el Instituto de Ciencia Weizmann en Israel, sugieren que los este tipo de edulcorantes podrían alterar el funcionamiento de las bacterias de nuestro intestino, lo que altera la capacidad de nuestro cuerpo para regular el azúcar en la sangre.

En serio, te sale mejor echar un par de cucharadas de azúcar. (Corbis)
En serio, te sale mejor echar un par de cucharadas de azúcar. (Corbis)

“Edulcorantes artificiales como el sorbitol y el xilitol, que se encuentran generalmente en los caramelos y dulces 'sin azúcar', es que pueden empeorar los síntomas del sistema digestivo provocando diarreas, gases e hinchazón abdominal”, señala la dietista Jessica Schultz, quien propone como alternativa consumir stevia, un edulcorante natural con apenas calorías que podemos añadir a postres, infusiones y demás para endulzar nuestra dieta sin riesgos.

Las grasas no son malas

El aperitivo y aderezo de ensalada ideal. (iStock)
El aperitivo y aderezo de ensalada ideal. (iStock)

Nuestro cuerpo necesita grasas, pero, como con el azúcar, tenemos que eliminar de nuestra dieta aquellas que se encuentran en los alimentos procesados, como son las omega-6.

Generalmente, llevar una dieta alta en grasas omega-6 se traduce en un consumo menor de grasas omega-3. Mal. Esas son las buenas. Impulsan la quema de grasa y reducen los niveles de insulina en sangre. ¿Dónde puedes encontrarlas? En cantidades importantes en algunos alimentos como las semillas de lino, las de chía, las nueces o los pescados grasos.

¿Alimentos procesados o sin procesar?

No los comas nunca. Ni aunque los lleve un compañero de trabajo por su 'cumple'. (Corbis)
No los comas nunca. Ni aunque los lleve un compañero de trabajo por su 'cumple'. (Corbis)

¿Tú que crees? Evidentemente, mejor naturales. Si optamos por merendar una bolsa de patatas fritas, un paquete de galletas o cualquier alimento químicamente procesado antes que un plátano o una manzanda, debemos atenernos a las consecuencias. “Muchos alimentos procesados carecen de fibra, por lo que el azúcar que contienen dispara los niveles de insulina. Además, tienden a ser altos en calorías, sodio y grasas no saludables”, advierte Devries. Sí, lo tienen todo para hacerte engordar y cuidar más bien poco de tu salud.

Que no te toquen los huevos

Un huevo duro apenas tiene 76 calorías. (corbis)
Un huevo duro apenas tiene 76 calorías. (corbis)

Los huevos, al igual que las grasas, están viviendo una segunda juventud gracias a los nuevos estudios que certifican que ni contribuyen a elevar los niveles de colesterol (como habíamos escuchado toda la vida) ni aumentan el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares.

No sólo no engordan sino que, ojo, ¡pueden ayudar a adelgazar! Su alto contenido en proteínas y grasas saludables hacen que nos sintamos saciados durante más tiempo con un aporte relativamente bajo de calorías (alrededor de 93 calorías si lo comemos frito y apenas 76 si se trata de un huevo duro).  

Alma, Corazón, Vida

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