EL DIABLO ESTÁ EN LOS DETALLES

¿Sabes cómo reconocer una prenda falsa? La guía de los expertos para que no te engañen

Que no te den gato por liebre: debido a las compras por internet, cada vez es más fácil que nos cuelen una imitación. Esta es una breve guía para aprender a identificar las prendas de mala calidad

Foto: Algunas prendan no valen lo que cuestan. (iStock)
Algunas prendan no valen lo que cuestan. (iStock)

El que hace la ley, hace la trampa, y el creciente gusto del consumidor por los productos de marca ha provocado la aparición de otra industria alternativa que ofrece imitaciones a un precio mucho más bajo. En ocasiones, el comprador es plenamente consciente de ello, y simplemente cruza los dedos para que el vecino no descubra que el cocodrilo del Lacoste es bizco. En otras, y esto es peor, se da gato por liebre y el consumidor paga un precio desproporcionado por la ropa que está comprando.

Según un informe del Foro Europa Ciudadano, en 2012 se llegaron a incautar en las fronteras de la Unión Europea 40 millones de productos. La mayor parte de ellos, hasta un 90%, provienen del exterior, en especial de China, pero también de otros países como Tailandia o Japón, como señaló la Sección de Propiedad Intelectual e Industrial del Cuerpo Nacional de Policía este mismo año.

Cualquier pequeña variación en el logo sirve para identificar la falsedad del producto

Por eso, cada vez más empresas ofrecen sus servicios a los clientes que desean saber si los productos que van a adquirir (o que tienen en sus armarios) son verdaderos. Una de ellas es Lollipuff, cuya CEO, Fei Deyle, ha aparecido recientemente en un episodio de Crime Watch Daily en el que ha explicado algunas de las cualidades que caracterizan a un producto falso a partir de un vestido de Herve Leger. La californiana no tiene ninguna duda: aunque se trata de una buena imitación, sería capaz de identificar que es falsa a primera vista. ¿De qué manera?

El logo no cuadra. Una de las formas más fáciles de identificar un producto falso es mirar todos los logos de la prenda. Cualquier pequeña variación sirve para desvelar la falsedad del producto, aunque se ha visto de todo: de los calcetines “Kike” a las zapatillas de Adidas con cuatro rayas, en lugar de tres. A veces, se trata de creaciones tan burdas como “Goach”, una mezcla de “Gucci” y “Coach”, sólo que el parecido entre la “c” y la “g” provoca que el calco no sea exacto. En el caso de la prenda de Leger, las tres líneas que rodean el nombre de la marca se convierten en cinco.

El número de serie está mal. A bote pronto, muy pocos serán capaces de identificar si dicha cifra es correcta o no, pero en la mayor parte de productos sirven para descubrir su falsedad o autenticidad al introducirlos en internet. Deyle lo hace con un simple vistazo al vestido.

La dirección de la etiqueta “made in China”. Esta es menos conocida. Como señala Deyle, la leyenda escrita en la etiqueta debe partir desde el interior del vestido hacia afuera, y no al revés. Sin embargo, la especialista en identificación de falsificaciones insiste en que cada marca es diferente, por lo que su compañía utiliza distintos expertos en cada una de ellas.

Aparte de los consejos proporcionados por Deyle, hay otras características que los expertos en identificación de productos falsos suelen recordar y que debemos tener en cuenta si no queremos pagar de más por un producto de mala calidad y ayudar a reforzar una industria que mueve miles de millones de euros al año.

Los precios exageradamente bajos son un buen síntoma de que un producto no es auténtico. (Efe/J.J. Guillén)
Los precios exageradamente bajos son un buen síntoma de que un producto no es auténtico. (Efe/J.J. Guillén)

Material

Como es obvio, las falsificaciones suelen estar fabricadas con materiales mucho peores, pero no siempre es fácil descubrirlos a simple vista. Algunos fabricantes señalan que una buena estrategia es acudir a una tienda física para palpar las prendas y notar su textura. En muchas ocasiones, dos prendas resultan exactamente iguales, pero las imitaciones son mucho más incómodas cuando se llevan puestas.

Se le ven las costuras

No sólo la materia primera es peor, también el proceso de confección es más descuidado. Por lo general, cuando se pueden ver las costuras por el otro lado de la prenda, es que o el diseñador lo ha deseado excepcionalmente así por una cuestión de estética, o es que nos encontramos ante una falsificación. En ocasiones, podemos guiarnos por el color del hilo en relación con el resto de la prenda, por ejemplo, al utilizar cordel blanco en una prenda beis.

La etiqueta, tan difícil de imitar, puede darnos una gran información acerca del origen de la prenda

Otras dos buenas pruebas del algodón son las cremalleras (si no funcionan bien, sospechemos) y los hilos sueltos, algo que jamás veríamos en un producto de primera calidad. Además, el logo suele estar grabado en la cremallera y otras partes de la prenda, no impreso, un detalle que da buena muestra de su proceso de fabricación. Curiosamente, la etiqueta, tan difícil de imitar, puede darnos una gran información acerca del origen de la prenda.

Lo barato sale caro

O nadie da duros a peseta. Incontables refranes de la tradición española se refieren a la máxima que recuerdan todos los expertos: si encontramos un producto de marca a un precio muy barato, debemos sospechar que quizá no sea verdadero. Por supuesto, muchos productos pueden rebajar su precio, pero raramente lo encontraremos por menos de la mitad de su coste original. Para ello conviene acudir a las páginas web oficiales de cada firma, comprobar el precio inicial y comparar. Algo que también sirve para contemplar con detenimiento cada uno de los detalles del producto deseado y comprobar si se corresponden con los del que vamos a comprar.

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