puedes matarle del susto

La mejor manera de 'trolear' a tu jefe (según uno de los más grandes publicistas)

Dave Trott es uno de los redactores publicitarios más exitosos de Reino Unido. Pero no sólo ha utilizado su talento para hacer anuncios

Foto: Dave Trott. (davetrott.campaignlive.co.uk/)
Dave Trott. (davetrott.campaignlive.co.uk/)

Todos los oficios requieren algo de talento, pero si hay una profesión en la que virtudes como la creatividad y el ingenio son del todo necesarias esta es la de copywriter. Los redactores que escriben los textos de las campañas publicitarias tienen que condensar en apenas una frase una idea que lleve a cualquier persona que se tope con su anuncio a comprar el producto ofertado. Una habilidad que, claro está, puede utilizarse para otros menesteres.

Dave Trott es uno de los copywriters más exitosos de Reino Unido. En 1980 fundó The Gate London, una agencia publicitaria que ha elaborado algunos de los anuncios ingleses más conocidos de los últimos 30 años, y que abandonó en 2014 para dedicarse de lleno a su faceta de escritor, bloguero y conferenciante.

En 2012 Trott publicó Creative Mischief (LOAF Marketing), un libro a medio camino entre la autobiografía y el manual en el que explica en qué consiste cualquier proceso creativo. En el volumen Trott cuenta todo tipo de anécdotas, propias de un ambiente en el que hay mucha mente brillante y, también, todo hay que decirlo, mucho excéntrico.

En un pasaje del libro (que se ha hecho viral esta semana a través de Twitter) Trott cuenta cómo le hizo una broma a su jefe que debió estar a punto de matarle del susto. O, como dirían en Forocoches, “un troleo EPIC”.

La mejor manera de 'trolear' a tu jefe (según uno de los más grandes publicistas)

“Cuando trabajaba en BMP [Boase Massimi Pollitt], el jefe de la división de Televisión venía en transporte público desde Brighton todos los días. Empezó a leer El exorcista en el tren. Nos dijo que pensaba que era el libro más perverso que había leído nunca. De hecho, dijo que era tan perverso que no pudo terminarlo. Así que, el fin de semana, fue al final del muelle de Brighton y lo tiró tan lejos como pudo. Así que fui a la librería. Compré otra copia. Después la coloque bajo el agua del grifo. Y la dejé en el cajón de su escritorio. Para que la encontrara”.  

Alma, Corazón, Vida

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