SEGÚN UNA ENCUESTA DE CAREER BUILDER

Qué cracks: las cosas que hace la gente en la oficina en lugar de trabajar

Mirar continuamente el móvil, entrar en el correo personal, llamar a la familia, fumarse una cajetilla al día... Hay muchas maneras de perder el tiempo, pero hay algunos que le echan aún más morro

Foto: 10:32 A.M. de un lunes cualquiera en la oficina. (iStock)
10:32 A.M. de un lunes cualquiera en la oficina. (iStock)

Seamos sinceros. Por mucho que tengamos un horario de, pongamos, ocho de la mañana a cinco de la tarde, no pasamos toda nuestra jornada trabajando sin cesar. Nos levantamos al baño y a la máquina de vending, miramos el móvil, entramos en nuestro correo personal, nos bajamos a tomar un café (o dos, o tres) con los compañeros, navegamos por internet, preparamos las vacaciones, escribimos un libro, terminamos nuestra tesis doctoral… La cantidad de distracciones que nos rodean crece cada día, lo que termina perjudicando seriamente la productividad, alerta una encuesta realizada por Career Builder

A nadie le sorprende que mirar el teléfono móvil (52%), internet (44%) o cotillear con los compañeros (37%) sean los tres principales asesinos de nuestro rendimiento, seguidos de cerca por las redes sociales (36%), los correos electrónicos (31%), la charla con los compañeros (27%), las reuniones (26%), las pausas para el cigarro (27%) y los ruidos de los compañeros (17%). Más llamativas (y divertidas) resultan estas otras situaciones que han visto con sus propios ojos alguno de los 2.175 responsables de Recursos Humanos que han participado en la encuesta:

  • El empleado que se estaba lavando con una esponja mojada en la taza del váter.
  • El empleado que intentaba hipnotizar a sus compañeros para que dejasen de fumar.
  • El empleado que se fue a dar rayos uva en lugar del reparto que tenía que hacer.
  • El empleado que buscaba una novia por correo.
  • El empleado que estaba jugando a un videojuego sentado en la taza del váter.
  • El empleado que bebía vodka mientras veía Netflix.
  • El empleado que le pinchó las ruedas del coche a otro compañero.
  • El empleado que se quedó dormido en el colchón del CEO de la empresa.
  • El empleado que escribía posts negativos sobre la empresa en las redes sociales (¡en el trabajo!).
  • El empleado que enviaba imágenes inapropiadas (no especifica nada más) a sus compañeros.
  • El empleado que buscaba imágenes de gatitos adorables en Google.
  • El empleado que montó la maqueta de un avión.
  • El empleado que volaba drones por la oficina.
  • El empleado que imprimía fotos de animales, escribía el nombre de sus compañeros junto a ellas y las colgaba en el área de trabajo.

Aunque la encuesta resulta más simpática que otra cosa, tiene como objetivo advertir ante la gran cantidad de distracciones que uno puede encontrar en el entorno laboral moderno. ¿En qué se traducen exactamente? En una peor calidad del trabajo (45%), pero también en una moral más baja en la plantilla debido a que algunos tienen que trabajar por sus compañeros (30%), una peor relación con los jefes (25%), plazos que no se cumplen (24%) y pérdidas económicas (21%). Y, aunque no aparezca reflejada en ninguna de estas opciones, determinadas distracciones pueden resultar letales al traducirse en accidentes.

Produce, produce, produce

La investigación también proporciona una pequeña guía para solucionar estos problemas. Muchas de las soluciones suelen pasar por restringir la libertad de los empleados, como bloquear el acceso a determinadas páginas de internet, algo que ocurre en el 33% de las empresas consultadas, así como prohibir el empleo del teléfono móvil (un 23%). Otras estrategias habituales son fijar unas horas determinadas para la comida y las pausas (un 21%), monitorizar el uso de internet y del correo electrónico (21%), reducir el número de reuniones (16%), el teletrabajo (13%) y crear un espacio diáfano en lugar de la tradicional división en cubículos (12%).

Hay momentos en los que no nos sale nada. En lugar de darle vueltas a la cabeza hasta achicharrar nuestro cerebro, pidamos un pequeño descanso

Career Builder propone, no obstante, alternativas más beneficiosas para el trabajador que pasan por darle más tiempo libre para descansar y relajarse, algo que a la larga beneficia la productividad. Estas son las cuatro claves sugeridas por Rosemary Haefner, responsable de Recursos Humanos:

1. Planea las pausas. Al saber cuándo empezará tu descanso, te esforzarás más hasta que este llega pensando en dicha recompensa. Además, tener una hora límite ayudará a que los descansos de cinco minutos no pasen a ser recreos de media hora.

2. Trabaja con gente productiva. La vagancia es contagiosa, por lo que las manzanas podridas pueden contaminar rápidamente al resto de la cesta. Los empleados más esforzados deben ser ejemplos para el resto de la empresa.

3. Si tú no te motivas, que te motive el Facebook. En ocasiones, cumplir determinado objetivo o realizar una complicada tarea no proporciona otra satisfacción que la del deber cumplido. Haefner nos propone postear lo que vamos a hacer en una red social para sentirnos bajo el escrutinio de los demás. Si dejas tu trabajo para mañana quizá sólo lo sepas tú; si se lo dices a todo el mundo, quizá te pregunten qué ha pasado…

4. Da un paseo. Hay momentos en los que no nos sale nada y no podemos concentrarnos. En lugar de darle más y más vueltas a la cabeza hasta achicharrar nuestro cerebro, como solemos hacer, pidamos un pequeño descanso de 10 o 20 minutos para dar una vuelta. A la larga, será más rentable, tanto para ti como para tu empresa.

Sumario
Alma, Corazón, Vida

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