Hazlo como un pro

Hazlo como un pro: las posiciones sexuales que os harán disfrutar a base de bien

'Esta noche no, que estoy cansado/a'. Pero no es agotamiento físico, es que estáis hartos de practicar sexo en las mismas posturas. Descubre cómo innovar en la cama y, de paso, ponerte en plena forma

Foto: Tampoco tenéis que jugar a Flashdance, pero currároslo un poquito más allá del misionero no estaría nada mal. (iStock)
Tampoco tenéis que jugar a Flashdance, pero currároslo un poquito más allá del misionero no estaría nada mal. (iStock)

Somos rutinarios hasta para el sexo. La mayoría de las parejas, con el paso del tiempo, acaban cayendo en un sexo programado y conocido por ambas partes: mismos preliminares, las posturas que ya saben les funcionan y los trucos compartidos para animar el encuentro. Vaya, que si no nos ponemos las pilas para variar, aunque sea un poquito, nuestra vida sexual puede terminar siendo de lo más aburrida. Pero, para mejorarla, ambas partes tienen que estar dispuestas a probar cosas nuevas que les saquen de su habitual zona de confort.

La teoría y los ánimos suenan muy bien, pero, ¿cómo innovar en la cama y sentirse pleno en las relaciones sexuales? Taylor Kubota recoge en Men’s Journal las posturas más inusuales y sorprendentes que varios terapeutas y sexólogos recomiendan practicar encarecidamente a sus pacientes. Aunque cuidado, porque algunas requieren de una serie de acrobacias y malabares más propias del Circo del Sol que de un encuentro sexual de pareja. Claro que, por intentarlo, que no quede.

Exacto. De esa también vamos a hablar. (iStock)
Exacto. De esa también vamos a hablar. (iStock)

El swing (Prenkholita)

También conocida como la posición de columpio, exige cierta elasticidad y fuerza física. Se basa en que el hombre se reclina sobre su espalda con los pies apoyados en el suelo, las rodillas dobladas apuntando hacia arriba y levanta sus caderas del suelo haciendo una especie de puente con su espalda dejando que la mujer se acomode sentada encima de él. En este caso el hombre será el responsable de los movimientos mientras ella se mantienen en equilibro. “Tienes que tener una espalda y unas piernas fuertes para soportar esta posición acrobática considerada como una de las más difíciles del Kama Sutra”, explica la sexóloga Ada Cadell. De hecho, el propio libro recomienda realizarla en el suelo en lugar de la cama para contar con una base más sólida.

De pie sujetando a la mujer (Avalambitaka)

Esta posición es una de las más difíciles que recoge Cadell en su libro Idiot's Guides: The Kama Sutra (Alpha). El hombre está de pie y sujeta a la mujer por el trasero de tal forma que ella está suspendida en el aire y le rodea con sus piernas alrededor de la cintura. Una postura muy complicada para mantenerla durante mucho tiempo, advierte la experta en sexo que recomienda ir cambiando de sitio para coger fuerzas. No aconseja realizarla cuando se ha bebido alcohol porque el equilibrio juega un papel fundamental.  

La postura de la vaca nivel avanzado (Dhenuka)

La mujer se pone de pie con las piernas algo separadas y el hombre la penetra por detrás. En un ejercicio de elasticidad, ella se arquea hasta que sus manos tocan el suelo mientras él la sostiene por la cintura. Y ahora viene lo mejor: bien controlada y sujetada desde las caderas, la mujer levanta los pies del suelo y se sostiene solamente con sus manos y el agarre del hombre. “Una posición especialmente buena para los hombres menos dotados”, puntualiza Cadell.

'Se lo está pasando pipa, a ver cómo la convenzo de que se quite la ropa y se ponga de frente'. (iStock)
'Se lo está pasando pipa, a ver cómo la convenzo de que se quite la ropa y se ponga de frente'. (iStock)

Squeeze (Utpiditaka)

La posición en la que el hombre, por decirlo de alguna manera, exprime a la mujer. Ella se acuesta boca arriba con las piernas en ángulo de noventa grados y apoya los pies sobre el pecho de su pareja arqueando ligeramente la espalda ayudándose de sus brazos para mantenerse en equilibrio. El hombre se sienta de rodillas sujetando a la mujer por los muslos mientras la penetra y va empujando poco a poco hasta que ella quede apoyada sobre sus omóplatos. Se trata de una postura un algo incómoda para las mujeres pero en la que pueden encontrar más placer gracias a que el hombre, al tener las manos en sus muslos y cerca de su vientre, puede estimular fácilmente su punto G.

La amazonas

La terapeuta e investigadora sexual Christine Milrod, autora de Cultural Encyclopedia of the Penis (Rowman & Littlefield), destaca esta como una de las posturas más aclamadas por sus pacientes: el hombre se tumba bocarriba doblando las piernas y apoyando las rodillas sobre su pecho. Entonces la mujer se pone de cuclillas sobre él encajando sus muslos entre las piernas arqueadas del hombre y controla los movimientos con la fuerza de sus piernas. Milrod destaca que la amazonas también se puede practicar con la mujer en posición invertida –de espaldas– o apoyada sobre sus rodillas.   

El misionero revisado

Se trata de darle una vuelta –nunca mejor dicho– a la tradicional postura del misionero, de tal forma que el hombre estará sobre la mujer pero al revés. Ambos con las piernas abiertas, ella está tumbada boca arriba y él encima pero en lugar de estar cara a cara, la cabeza del hombre estará mirando a los pies de la mujer. “Es ideal cuando uno quiere centrarse en sí mismo y sus sensaciones mientras practica sexo”, comenta Mirod, quien puntualiza que “hay que tener cuidado al penetrar desde este inusual ángulo”.

Ve poniéndote en forma, porque en la vida real no debería haber unos vaqueros a los que agarrarse. (iStock)
Ve poniéndote en forma, porque en la vida real no debería haber unos vaqueros a los que agarrarse. (iStock)

La intersexción (hacer la X)

Advertencia: esta postura no se recomienda a las personas que tengan problemas en las articulaciones. Se basa en hacer una especie de X con el cruce de las piernas de él y ella. La mujer se acuesta de lado y el hombre también pero girando su ángulo de tal forma que los dos cuerpos estirados forman de equis. Él la penetrará desde atrás colocándose entre las piernas de la mujer.   

El pirata bondadoso

“Esta posición es ideal para conseguir una penetración profunda y estimular por completo el clítoris durante el coito”, comenta Milrod. La mujer se tumba bocarriba apoyando los muslos sobre el pecho y los pies sobre el torso de su amante. Él de rodillas y más o menos sujetándola con su cadera, tendrá las manos libres para moverla y tocarla como quiera. Colocar una almohada debajo de la espalda de la mujer para que se arquee sin esfuerzo ayudará a hacer más cómoda esta posición.

El gusano

Algo así como la misionera pero con la mujer dada la vuelta. Como ocurría en la versión propuesta del tradicional misionero pero en este caso es ella quien se encarga de controlar la situación. El hombre tumbado boca arriba, la mujer se sienta sobre él pero dándole la espalda. Ella, que está de cara a los pies de él, usa sus manos para apoyarse y va inclinándose poco a poco hacia abajo mientras él aprovecha que tiene las manos libres para ayudarla a moverse agarrándola por la cadera.   

Lap of Luxury

Traducido al castellano sería algo así como el apoyo ideal o de lujo. Se sientan uno enfrente del otro y la mujer coloca sus piernas sobre los hombros de él. Esta postura es más sencilla de practicar si el hombre se reclina hacia atrás para que ella tenga más margen para mover las piernas. “Hay que ir variando el ángulo de inserción para encontrar la mejor posición para las dos personas”, recomienda el sexólogo Tristan Weedmark.

No, para practicar la postura de la amazonas no hace falta meterse tanto en el papel. (iStock)
No, para practicar la postura de la amazonas no hace falta meterse tanto en el papel. (iStock)

La carretilla

Para practicar la clásica carretilla el hombre se pone de pie mientras que la mujer está a cuatro patas apoyada sobre sus manos y rodillas. Entonces él la levanta por los tobillos tirando de sus piernas hacia arriba pegándolas a su cuerpo. Una posición que, en palabras de la terapeuta sexual Vanessa Marin, “ayuda a conseguir una penetración profunda consiguiendo que el hombre se sienta tremendamente como un animal” y que, por descontado, requiere destreza y bastante fuerza en los brazos tanto de él como de ella.

El pretzel

Algo compleja, requiere que ambas partes se pongan en posición del cangrejo: bocarriba elevando sus torsos y manteniendo apoyados pies y manos para sostenerse. La mujer tendrá que hacer un esfuerzo un poco mayor para elevar su pelvis por encima del hombre hasta encajar perfectamente. “En esta postura es fundamental trabajar como un equipo para mantener el movimiento”, explica Marin quien cree que practicar el pretzel es un entrenamiento físico completo para ambas partes.

La tijera

Similar a la mencionada intersexción, aunque en este caso la mujer está bocarriba y no de de lado. Unidos por la pelvis, ella abrirá las piernas y rodeará al hombre, que sí está tumbado de costado, generando una posición similar a la de las hojas de una tijera. A diferencia de las anteriores que requerían bastante fuerza y preparación física “esta puede ser una buena opción para las personas con alguna limitación física, con problemas de espalda o para mujeres embarazadas”, explica Linda Banner, la psicóloga experta en salud y medicina sexual.  

Alma, Corazón, Vida

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