el secreto de los ricos

El hombre que es "millonario, exitoso y muy feliz" te cuenta cómo lo puedes conseguir tú

Uno termina convirtiéndose en lo que dice que es. Por supuesto todos tenemos que prepararnos y disciplinarnos, pero el proceso de formación es algo que nunca acaba

Foto: Para tener éxito lo primero es creernos que vamos a tenerlo. (iStock)
Para tener éxito lo primero es creernos que vamos a tenerlo. (iStock)

El empresario Luis Álvarez, que con 36 años llegó a dirigir la mayor red de teatros de España (Wonderland Group), tenía nueve años la primera vez que le preguntó a un millonario cómo había conseguido su fortuna. “Desde entonces, tras analizar las técnicas de los hombres más ricos del mundo para alcanzar el éxito, decidí aplicarlas todas, aunque confieso que algunas parecían absurdas”, asegura en El éxito (Ediciones Martínez Roca), “Pero lo yo lo conseguí. Y he logrado en la vida más que me imaginaba. Hoy soy millonario, exitoso y muy feliz”.

En su libro comparte muchas de las lecciones que aprendió de los millonarios. Y en este extracto explica una de las más importantes.

Quien te lastima te hace fuerte, quien te critica te hace importante, quien te envidia te hace valioso.

Uno termina convirtiéndose en lo que dice que es. Si has decidido que quieres ser cantante tienes que decir desde hoy mismo que eres cantante. Por supuesto todos tenemos que prepararnos y disciplinarnos, pero el proceso de formación es algo que nunca acaba y vas a tener que invertir tiempo y esfuerzo en ello durante toda tu vida. La verdad es que siempre tendrás la impresión de que te falta por aprender y nunca llegarás a sentirte completamente preparado. Pero debes cambiar ya ese chip y desde hoy créete lo que dices que quieres ser.

Y a veces es divertido saber que aquellos que te desean lo peor... tienen que soportar que siempre te ocurra lo mejor.

Cuando la gente te pregunte qué eres tú, contesta directamente que eres lo que hayas escogido que quieres ser. Y si estás estudiando una carrera, como Derecho, por ejemplo, tienes que decir que eres abogado y que te faltan solo unos años para graduarte. Pero tú ya eres abogado, piensas y sientes como un abogado. Recuerda:

Para serlo hay que parecerlo.

Mi padre atribuye la cita a Rafael Guerra. Hay otra frase que me gusta mucho: «Fake it until you make it!».

Tienes que actuar, pensar y hablar de acuerdo a lo que quieres ser y asegurarte de que tus acciones, tus gestos, tus frases, tus palabras surgen en concordancia con ello; conviértete en tu objetivo desde este mismo momento. Tienes que hacerlo así y sentir que hasta la última célula de tu cuerpo consigue conectarse en tu mente con lo que quiere ser. Perdón, mejor dicho, icon lo que ya eres!

Solo trabajo con gente que está convencida de que ya es artista, cantante, técnico o publicista, y que sienten y respiran como tal

Cuando superviso algún casting y alguno de los aspirantes que vienen a hacer la prueba me dice que quiere ser cantante, lo primero que hago es pedirle que salga del escenario y vuelva a entrar, pero que en el siguiente intento diga: «Soy cantante». Difícilmente puedo seleccionar a una persona para cantante que todavía no se ve así. Lo mismo digo de los actores y los técnicos. Solo trabajo con gente que está convencida y siente que ya es artista, cantante, técnico o publicista, y que sienten y respiran como tal. Nunca terminamos de aprender y tenemos que estar en continua formación, pero eso es parte del proceso. Yo, después de muchos años en la profesión, sigo aprendiendo cada día algo nuevo de cómo producir mejores espectáculos y de forma más exitosa.

En resumen, desde hoy, di que ya eres lo que quieres ser. No vuelvas a decir nunca más que quieres ser algo. «Hola, me Ilamo…, y soy…». ¿A que suena bien?

Así era Mario

Mario era uno de mis mejores amigos de la infancia. Cada vez que me lo encontraba y le preguntaba que qué tal estaba, él no tardaba ni un segundo en contestar:

—Cada vez más mayor, cada vez más gordo y cada vez más calvo.

Mario era de todo menos calvo, gordo y viejo. Era un chico alto, deportista, guapo y con mucho pelo, pero le gustaba gastar esa broma continuamente. Pasado el tiempo y muchos años después encontré una persona por la calle que me saludó y ni siquiera pude reconocerle. Era Mario. Mario era exactamente como él decía que iba a ser: calvo, gordo y viejo.

Desde que era joven, Mario, con sus palabras, estaba marcando su destino y le decía continuamente a su mente en lo que iba a convertirse. La fuerza de las palabras sobre nuestro destino funciona en el mismo sentido para bien o para mal. Aprende a usarlas correctamente y marca tu destino con positivismo, triunfalismo y lleno de éxitos.

Alma, Corazón, Vida

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