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Cinco razones por las que gastas demasiado cuando visitas el supermercado

Vas al supermercado a por leche y de pronto te ves con un carrito lleno de cosas que no necesitabas. No ha sido accidental, las grandes superficies saben cómo hacerlo para que compres más de la cuenta

Foto: Cuando quieras darte cuenta... Llevas el carro hasta los topes y no tienes ni un euro. Toca huir. (Corbis)
Cuando quieras darte cuenta... Llevas el carro hasta los topes y no tienes ni un euro. Toca huir. (Corbis)

¿Pero qué hago en el pasillo de los helados si yo venía a por perejil? ¿Por qué he comprado 6 botes de gel de baño si ya tenía en casa? Ir a hacer la compra al supermercado puede ser una odisea. Las prisas, las multitudes y la enorme oferta de productos con la que nos deleitan nos desorientan, y los dueños de las grandes superficies lo saben.

Sin saber muy bien cómo, te encuentras deambulando a la deriva por los largos pasillos del súper y pierdes el control sobre tu destino (que, ten por seguro, tarde o temprano será la caja). En un momento dado te has desviado totalmente de la búsqueda de tus objetivos y terminas por llevarte cosas que realmente no querías comprar. Al rato llegas a casa –exhausto como si hubieses estado una hora haciendo spinning– preguntándote cómo has acabado con cuatro pesadas bolsas repletas cuando apenas ibas a coger cuatro cosas.

“No ha sido un accidente”, explica el profesor de la Universidad de Texas Narayanan Janakiraman, “las tiendas gastan millones de dólares para analizar los comportamientos de consumo y vendernos cosas que no necesitamos”. Para que a partir de ahora tengas el control sobre tus actos cuando haces la compra, el especialista en negocios y tácticas de marketing muestra el top 5 de los grandes trucos que usan los supermercados para que gastes más de lo que tenías pensado. Apúntalos en tu lista y esta vez síguela al dedillo sin saltarte ni un punto.

Y así llegas a día 10 del mes tras un par de visitas al supermercado. (Corbis)
Y así llegas a día 10 del mes tras un par de visitas al supermercado. (Corbis)

1. Te lían al entrar: haz el recorrido correcto

“A menudo, lo primero que se ve al entrar en una tienda de comestibles son artículos de grandes marcas rebajados”, explica Janakiraman. Tratan de posicionar los artículos más caros en los primeros puestos de los supermercados –cabeceras de pasillos, cajas, en la entrada…– fomentando en los consumidores la compra por impulso.

Diferentes estudios han demostrado que alrededor del 50% de las personas que cogen alguno de estos productos no lo tenían planificado. “Algunos expertos aseguran que si comenzamos nuestro recorrido por la parte trasera de la tienda, es menos probable que haga compras impulsivas”, aconseja el profesor.

2. Cuidado con los artículos relacionados

¿Alguna vez te has encontrado con que, curiosamente, cerca de la carnicería hay un stand donde te dan a probar una salsa barbacoa ideal para aderezar la carne que hay justo al lado? No es coincidencia, los supermercados los colocan estratégicamente para que compremos lo que denominan artículos de conveniencia.

Un estudio encontró que hasta el 5% del total de los artículos que hay en los supermercados tenían el precio incorrecto

Se trata de productos que los consumidores normalmente no están dispuestos a buscar a lo largo y ancho del súper, pero que si los ponen delante cuando están comprando algo relacionado, acaban por cogerlo ‘para probar’. “Sin embargo”, como alerta Janakiraman, “debes tener cuidado porque estos artículos de conveniencia normalmente son de las marcas más caras de la tienda”.

Los niños siempre te endosan algo en el carro. ¿Soltar a varios por los pasillos podría ser una futura estrategia de marketing? (Corbis)
Los niños siempre te endosan algo en el carro. ¿Soltar a varios por los pasillos podría ser una futura estrategia de marketing? (Corbis)

3. Los 3x2 cuando no necesitabas ni uno

“Hay que tener cuidado de no caer en la táctica de precios de las tienda y terminar comprando más de lo que realmente necesitamos”. El mítico tres artículos por 9,95 euros que nos hace pensar que qué baratísimo nos sale llevarnos varios. Así nos descuentan la mitad del segundo o ‘nos regalan’ el tercero, mira qué bien. Pero no necesitas tres botes sino uno, y comprar más cantidad se traduce en dinero extra en productos que incluso puedes acabar por no usar (cuidado especialmente si son perecederos o caducan en un corto plazo de tiempo).

Las tiendas utilizan esta estrategia de precios para crear urgencia y sensación de escasez –la mentalidad del ‘de esto no tengo y si me llevo tres tendré un montón y ya me despreocupo’– con el objetivo de que compremos más.

4. ¿Ir el fin de semana?… ¡Error!

Ante las aglomeraciones surge el agobio. Cuando se juntan muchas personas en el súper, nos vemos obligados a pararnos más entre pasillo y pasillo –porque nos cuesta avanzar– y compramos más cosas de las que teníamos apuntadas en nuestra lista.

Alrededor del 50% de las personas compran productos que no lo tenían planificados

Las grandes superficies saben que la gente compra entre el jueves y el domingo, así que sacan la artillería el fin de semana y hay más ofertas y productos expuestos, por lo que al final terminamos comprando más. Tratar de evitar las multitudes y hacer la compra entre semana puede ser una de las mejores formas de ahorrar (dinero y tiempo).

5. Revisa el ticket (y guárdalo)

Antes de salir de la tienda, es importante que compruebes tu recibo. A veces, los escáneres de las cajas registradoras no se han actualizado con todos los productos ni con todas las ofertas y descuentos que hay. “Diversos estudios han demostrado hasta el 5% del total de los artículos que hay en los supermercados tenían el precio incorrecto”, comenta Janakiraman, así que no olvides echar las cuentas para ver si has pagado lo correcto o de más.

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