"UN YOGUR PASADO DE FECHA NO SIENTA MAL"

Supermercados de productos caducados o cómo ganar dinero con la comida 'low cost'

“Yo me como un yogur caducado y no me siente mal”, aseguró en una ocasión el ministro de Agricultura y Alimentación, Miguel Arias Cañete, mientras se

Foto: Una normativa griega autoriza a los negocios de alimentación a comercializar productos con la fecha de consumo preferente vencida. (Corbis)
Una normativa griega autoriza a los negocios de alimentación a comercializar productos con la fecha de consumo preferente vencida. (Corbis)
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“Yo me como un yogur caducado y no me sienta mal”, aseguró en una ocasión el ministro de Agricultura y Alimentación, Miguel Arias Cañete, mientras se paseaba por los platós televisivos consumiendo este tipo de productos para llamar la atención sobre el desperdicio de alimentos. Una folclórica campaña que en España no pasó de la anécdota, pero de la que ahora se ha apropiado un empresario norteamericano de la agroalimentación para hacer negocio con ella. Se trata de Doug Rauch, expresidente de la cadena de supermercados Trader Joe, quien ha anunciado su intención de abrir una nueva cadena de alimentación para vender exclusivamente productos caducados o, mejor dicho, con la fecha de “consumo preferente” vencida (no se encuentra en un estado óptimo, pero tampoco representa un riesgo para la salud).

La pretensión de Rauch se encuentra a medio camino entre el modelo de supermercado y el de comida para llevar, ya que sólo se venderán productos precocinados. Según sus cálculos, con esta cadena se logrará aprovechar el 40% de la comida desperdiciada, lo que supone un elevado volumen de negocio teniendo en cuenta que uno de cada diez norteamericanos reconoce que tira comida a la basura con asiduidad, según un reportaje de investigación aparecido en el último número de la revista Time.

La idea de negocio se presupone un éxito, en palabras del propio Rauch, ya que se venderán a un precio muy rebajado y estarán destinados a un tipo de cliente con dificultades económicas. De hecho y a modo de prueba, el primer establecimiento de la cadena se abrirá en un barrio obrero de Boston con altas tasas de desempleo (Dorchester). “Nuestra intención es asegurar una alimentación saludable a todas las personas necesitadas ofreciéndoles unos precios acordes con su situación económica”, explicó el empresario, aunque sin matizar el origen del que provienen los alimentos.

Un duro golpe para los bancos de alimentos

El supermercado, que se llamará Daily Table, parte de un concepto para nada novedoso. En EEUU los bancos de alimentos llevan años recogiendo de los supermercados y mayoristas los alimentos a punto de caducar para hacer lo propio que pretende Rauch aunque, lógicamente, sin cobrar por ello.

La pretensión de Rauch se encuentra a medio camino entre el modelo de supermercado y el de comida para llevarEn España se ha reproducido la misma idea con la firma de un acuerdo entre la Federación Española de Bancos de Alimentos (Fesbal) y la Asociación Española de Fabricantes y Distribuidores (AECOC), al que se han suscrito un centenar de empresas agroalimentarias. De ahí la importancia de conocer el origen de los productos que llenarán las estanterías de los Daily Table, pues la supervivencia de este tipo de proyectos asistencialistas, y con ellos de la sus miles de usuarios en este difícil contexto económico, depende de ello.

La responsabilidad social ha adornado en todo momento el discurso empresarial de Rauch: “Nuestra pretensión es luchar contra el gran desafío social al que nos enfrentamos”. A pesar de ello, algunos gestores de los principales bancos de alimentos de EEUU no han escondido su recelo sobre las posibles consecuencias que tendría para estas entidades que los supermercados dejasen de cederles alimentos a punto de caducar.

Un modelo a la griega que “divide a pobres y a ricos”

La entrada en vigor, a principios de este mes de septiembre, de una normativa que permite a tiendas y supermercados de Grecia vender productos caducados a bajo precio se vio acompañada desde el primer momento de una fuerte polémica. La nueva legislación autoriza a los negocios de alimentación a comercializar productos con la fecha de "consumo preferente" vencida. Para ello se tienen que colocar en estantes separados y con un precio reducido.

Es preciso distinguir entre los productos que tienen fecha de caducidad y los de consumo preferentePara la oposición al Gobierno conservador de Antonis Samarás, la medida no hace más que “dividir a los consumidores entre ricos y pobres”. Por su parte, las organizaciones de consumidores del país heleno mostraron su repulsa a la Organización Griega de Seguridad Alimenticia porque, según su interpretación, “la nueva legislación tiene muchas zonas grises de las que se podrían valer los empresarios desaprensivos para poner en el mercado productos alimenticios de dudosa calidad”.

El principal riesgo de comer alimentos caducados es que las bacterias colonicen los alimentos caducados. Si estos se ingieren una vez afectados por los microbios, lo más probable es que se contraiga una gastroenteritis. En España hay documentados unos 10.000 casos anuales de esta enfermedad por comer alimentos en mal estado.

En lo que al consumidor se refiere, es preciso distinguir entre los productos que tienen fecha de caducidad y los de consumo preferente. Estos últimos una vez que se supera esa fecha, pueden perder algunas características y que no sean óptimos, pero en el caso de los caducados existen riesgos para la salud.

Alma, Corazón, Vida
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