Relaciones 2.0

“Estoy técnicamente casada": los indignantes mensajes que envían los examantes

La comodidad de decir las cosas sin enfrentarte cara a cara con el interlocutor, hace que para muchos mandar un 'whatsapp' para despedirse sea la mejor opción. Recogemos algunos de los más hilarantes

Foto: ¿Perdona? Aquel tarado ha vuelto a escribir y ya no sabes ni qué contestar... La magia de los ligues vía móvil. (Corbis)
¿Perdona? Aquel tarado ha vuelto a escribir y ya no sabes ni qué contestar... La magia de los ligues vía móvil. (Corbis)

En la era de la comunicación 2.0 las formas de conocer gente o buscar una relación han cambiado mucho. Puedes escoger ligue prácticamente a la carta –siempre teniendo en cuenta que estás viendo la mejor de sus fotos y nadie declararía abiertamente que entre sus “gustos y aficiones” esté torturar gatitos o charlar con el cadáver de su madre disecada– y las agendas de los móviles se llenan de contactos y más contactos a los que deberías tener bien controlados, porque no todo el mundo acepta un rechazo ni sabe cuándo debe desaparecer.

Un grupo de solteros neoyorkinos han recogido en un vídeo algunos de los más hilarantes textos que han recibido de un antiguo ligue, una persona con la que tuvieron una cita ocasional o incluso un breve noviazgo.

Relaciones sin etiquetar mantenidas a través de móvil que derivan, en más ocasiones de las que creemos, en mensajes absurdos, advertencias con recochineo y respuestas inconexas. Despedidas y reapariciones asombrosas e indignantes, pero divertidas.

Los “No coger” o “Ignorar”

Aunque la cita fuese infame y pese a tus esfuerzos por que le quedase claro que no te interesaba una relación con esa persona, hay gente que se empeña en insistir y reaparece de vez en cuando, a ver si ahora cuela. Por eso es importante dejar claro en nuestra lista de contactos que se trata de personas tóxicas a las que es mejor “ignorar”.

Aparecen de la nada cuando menos te lo esperas –ojito que se acerca la primavera, su época preferida– para averiguar si sigues por ahí y estás interesado en volver a quedar. Ejemplo de ello es el mensaje que Andrea envió a uno de los participantes en el vídeo “¿Todavía te gusta Willie Nelson?”. A la espera de respuesta para plantear… ¿una cita para ir a un concierto?

Muchas personas luchan por conservar su chorboagenda por lo que pueda pasar

Hay quienes buscan la última oportunidad buscando una buena excusa. El truco de prestar u “olvidar” algún objeto siempre funciona, y Kelsey lo sabía cuándo mandó su súplica: “¿Podrías devolverme mi osito de peluche?”. El trasfondo sentimental, meses después, suena a despecho.

Los dignos

Una tal Heather se pone seria para advertir que no es solamente un ligue: “No estoy en la ciudad este fin de semana y, para tu información, podrías invitarme a salir a cenar y no sólo escribirme para pasar la noche”.

Sean por su parte, no duda en mandar ese mensaje inesperado, que llega tiempo después y desde el más rencoroso lo que te has perdido: “Sólo quería que supieras que ahora gano 100.000 dólares al año”. Esto… ¿enhorabuena?   

Dejar la puerta abierta

Hay quienes prefieren guardarse las espaldas por si algo va mal. Empiezan a salir con alguien pero, en lugar de decírtelo, te mantiene ahí esperando por si las moscas. Para muestra el mensaje de Jake: “Lo siento, al final no llegamos a programar una cita juntos. Lo cierto es que ahora tengo novia”.

Pero, por si acaso, añade un “te mantendré informada”.

Y, al rato, una pregunta: “¿Dónde estás?”.

Parece que Jake no tiene nada claro si está dejando la puerta abierta o quiere volver a entrar.

Top secret

Independientemente del sexo, muchas personas luchan por conservar su chorboagenda por lo que pueda pasar. En su último mensaje –que no fue respondido– Kate dejaba claro que, aunque no está disponible, quizás…: “Yo también me divertí mucho, pero te pediría que no le cuentes esto a nadie. Estoy segura de que podemos hacerlo de nuevo, pero, técnicamente, todavía estoy casada”.  

Humíllate tranquilamente, pero recuerda que tu mensaje lo va a leer hasta el apuntador. (Corbis)
Humíllate tranquilamente, pero recuerda que tu mensaje lo va a leer hasta el apuntador. (Corbis)

¿Perdona?

No faltan ejemplos de ese tipo de personas que, en su momento, te dieron un portazo en la cara y reaparecen sin más con un mensaje sinsentido y fuera de lugar. Patrick por ejemplo se acuerda de su ligue oriental de pronto y ¡pum!, coge y manda un “¡Feliz año nuevo chino!”.

La realidad supera la ficción y hay gente que, directamente, no mide. Poco tacto es el que tiene Ella cuando manda el siguiente mensaje: “¿Tienes el número de tu amigo Steve?”. Obviamente tenerlo lo tiene, pero con quien supuestamente había quedado era con él, no con su colega.

Sinceros y tajantes

Ni qué decir que la comodidad de decir las cosas sin tener que enfrentarte cara a cara con el interlocutor hace que también haya gente que no se vaya por las ramas en sus despedidas: “¡Hey! Lo siento, volví con mi ex”, finiquita Lizz.

Otro ejemplo es el de Ryan, quien le suma algo de peloteo y buenrollismo: “Eres una chica increíble, pero no estoy seguro de ver futuro en una relación entre nosotros. Y puedes deshacerte de ese cinturón que me dejé. De todos modos se rompió”. No vaya a guardarlo de recuerdo y duerma abrazada a él.

Alma, Corazón, Vida

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