DEL MÓVIL A LAS SÁBANAS EN TRES PASOS

Tinder sorpresa o por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo

Quedarte soltera a los treinta no es lo peor que te puede pasar. No. Lo peor que te puede pasar es quedarte soltera a los treinta y no tener Tinder

Foto: ¡Bingo! (iStock)
"¡Bingo!" (iStock)

Quedarte soltera a las puertas de los treinta no es lo peor que te puede pasar. No. Lo peor que te puede pasar es quedarte soltera a las puertas de los treinta y no tener Tinder. Esta aplicación es la adaptación de Grindr, pensada para el público gay, pero por mucho que los heterosexuales no queramos verlo, está sujeta a los parámetros asociados al ligoteo heterosexual. Las mujeres suelen ser reacias a responder a mensajes del tipo "¿En tu casa o en la mía?", y los hombres parecen haber asumido esta imposición y han decidido que las conversaciones tediosas son necesarias para ligar.

Quieren, al fin y al cabo, hacer ver que quieren conocerte, cuando lo que en realidad ansían es arrancarte la ropa interior a bocados. He ahí la explicación a esas conversaciones interminables sobre tus intereses, tu profesión o el nombre de tu gato (Nota: no entienda usted que esta frase no escondía eufemismo alguno. Realmente preguntan por su mascota).

Tinder, ahí hemos de darle una palmadita en la espalda, no permite engaños a priori. Coge tu Facebook, por lo que no puedes ocultar tu edad (un conocido me contó que intentó camuflar sus 38 años y que Tinder le advirtió que Facebook señalaba su edad verdadera, por lo que no podía engañar), ni tus intereses. Una vez que das un like a la fotografía de un posible pretendiente, si este previamente hizo el mismo movimiento, aparece como match, es decir: como tu posible pareja ideal. Ahí puedes iniciar un chat que, tras interminables tópicos, puede evolucionar en el segundo paso: WhatsApp.

Algunos quedarán directamente en casa, otros preferirán quedar a tomar algo, y si la cosa va bien, ya se pasa al mundo de las sábanas

Antes de entrar en materia, volvamos al adictivo momento en el que eliges si te gusta el sujeto o no. Llega un momento en el que comienzas a dar a la aspa, que indica que solo te estás enfrentando a orcos infames, de forma casi mecánica, y cuando te descuidas, sin desearlo, has dicho NO a un chico que te gustaba. Esos segundos deberían de ser inmortalizados por el cine con música de violín desgarradora y un grito eterno al aire, o con un eterno plano de tu cara desencajada como si de un fotograma de Persona de Ingmar Bergman, se tratara, porque no hay forma de volver a dar con el rechazado. Algún error técnico hace que rechaces a alguien y a los dos segundos te vuelva a aparecer, pero el azar amoroso 2.0 nunca hace que eso ocurra con el que te gustaba. Al igual que Facebook tiende a recomendarte que agregues a gente que desprecias (¿a quién no le ha aparecido su ex en amigos recomendados?), Tinder tiene la maldad de borrar para siempre al que podía haber sido el amor de tu vida.

Volvamos a esa conversación de WhatsApp. Has pasado a este sistema de mensajería porque, sinceramente, no es nada discreto que aparezca una llama en la pantalla de tu enorme móvil, acompañada de un incómodo sonido, cada vez que te escribe alguien. Para continuar, el chat de Tinder es lo que el Teletexto es a la televisión: un simpático guiño al pasado carente de sentido. Así que ya metidos en WhatsApp, pasas a la fase dos de la conversación: ¿por dónde vives?

Fauna, flora y animales salvajes

Aquí todo depende de tu personalidad y de la de tu futura… ¿pareja? Algunos quedarán directamente en casa, tras cerciorarse de que las imágenes de Tinder son reales (yo me he encontrado la imagen de un modelo conocido y, como es lógico, no era él, algo que muy amablemente me comentó cuando le pregunté qué demonios hacía poniendo fotos de semejantes hombretones cuando probablemente era la viva imagen de Pocoyó). Otros preferirán quedar a tomar algo, y si la cosa va bien, ya se pasa al mundo de las sábanas.

No, no es la autora del artículo, es Ashley Benson en 'Pequeñas mentirosas'.
No, no es la autora del artículo, es Ashley Benson en 'Pequeñas mentirosas'.

En el universo Tinder hay todo tipo de sujetos. Los que buscan el amor (o eso dicen), los que directamente abren conversación a la voz de "¿Te apetece pasar un buen rato?" (a este tipo de sujetos les falta mascar tabaco y escupirlo sobre el teclado) y mis preferidos: los "tengo novia pero busco una aventura". Son mis preferidos no por sus ansias de infidelidad, sino por la estupidez que encierran. Me he encontrado con seres que aseguran que el motivo por el que no puedo ver sus fotos es porque tienen novia (cuando las fotos eran perfectamente visibles) o con los que se hacen los despistados. Esta categoría es la de "tengo novia y me he abierto Tinder porque todo el mundo hablaba de él, pero estoy viendo que solo es para ligar, ¿no?". Un momento: cuando la gente te hablaba de Tinder, ¿qué te decía exactamente?, ¿que conoces personas maravillosas para ir al Capricho y dar de comer a los patos o que pillas seguro? Y el hecho de que el 80% de los perfiles de mujeres tengan fotografías de ellas en bikini, ¿no te hizo pensar nada extraño?

La guía definitiva de manejo de Tinder

1. Pon una frase que defina lo que quieres. Véase un "Absténganse pseudointelectuales" o "Por muy rubia que sea, NO soy alemana".

2. No pongas fotos en grupo. Darán por hecho que eres el más feo de la foto… y probablemente, así sea.

3. Nada de fotos en pareja. Hay gente que tiene la manía de poner fotos de su boda (verídico) o acaramelado a una señorita. No, thanks.

4. Si quieres un alivio veloz, dilo. Marear solo provoca arcadas.

5. Solo tú puedes elegir si ser un Tinder sorpresa o un Tinder bueno. Ahí lo dejo.

6. La tendencia de posar con animales salvajes es realmente absurda. Por mucho que abraces a un tigre, no te olvides de que las féminas no van a creer que te codeas con temibles fieras, sino que estás homenajeando a Jesulín.

Alma, Corazón, Vida
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