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Nueve claves para hacer el equipaje perfecto (y que no te den un susto en el aeropuerto)

Hacer un buen equipaje parece fácil, pero no lo es. Si vamos de vacaciones más de una semana debemos ser muy cuidadosos al organizar nuestra maleta

Foto: Si te cuesta cerrar la maleta es que no la has hecho como es debido. (iStock)
Si te cuesta cerrar la maleta es que no la has hecho como es debido. (iStock)

La popularización de las líneas aéreas low cost ha democratizado los vuelos internacionales, haciéndolos mucho más baratos, pero también ha hecho que aumenten nuestras preocupaciones. Dado que estas aerolíneas cobran entre 15 y 45 euros por facturar una maleta (un precio que varía según la compañía y la temporada en que se viaje), muchas personas optan por llevar tan sólo equipaje de mano, que cuenta con importantes restricciones, no sólo de espacio (la maleta no puede superar los 55 cm x 40 cm x 20 cm), sino también de contenido.

Hacer un buen equipaje parece fácil, pero no lo es. Si vamos de vacaciones más de una semana deberemos ser muy cuidadosos con la manera en que organizamos el espacio en nuestra maleta. Si somos capaces de hacer una buena selección de ropa lograremos pasar la semana con un aspecto aseado, sino, volveremos a casa tal como regresan los niños de los campamentos de verano: mugrientos. Además, todo lo que logremos meter en la maleta serán cosas que no tendremos que comprar en nuestro lugar de destino, donde probablemente nos costarán mucho más.

Estas son las claves que debes seguir para hacer un equipaje de mano sobresaliente.

1. Haz una lista

Antes de meter las cosas a lo loco en la maleta haz una lista de todo lo que necesitas. Y hablamos de todo lo que necesitas “de verdad”. ¿En serio piensas leerte tres libros en una semana si vas a hacer turismo? Quizás baste con uno. Y puede que no necesites la plancha del pelo. Desde luego, no puedes pretender tener de viaje las mismas comodidades que tienes en casa. Tienes que elegir. Y para ello es útil trazar una lista con lo que necesitas seguro, lo que te vendría bien y las cosas que te llevarías sólo si sobra espacio (pero no cuentes con que vaya a sobrar).

2. Lleva puestas las cosas que más ocupan

No hay que llegar al extremo de acudir al aeropuerto con dos jerséis, dos chaquetas, botas y los bolsillos llenos de cosas (y damos fe de que hay gente que lo hace), pero tienes que pensar bien que vas a llevar puesto el día del vuelo. En los aeropuertos y en los aviones, el aire acondicionado suele estar bastante alto. Esto que es una tortura para muchas personas, es una bendición si vamos justos de espacio. Lleva siempre puesto el calzado que más ocupe de tu maleta, la ropa de abrigo, y cosas como sombreros y gafas de sol. Todo esto es espacio que ahorrarás en tu maleta.

El neceser es el elemento del equipaje que nos trae más quebraderos de cabeza, sobre todo debido a las medidas de seguridad del aeropuerto

3. Enrolla tu ropa

Puede sonar un poco extraño, pero si empaquetamos nuestras camisetas, camisas y pantalones en rollos, sujetos con gomas elásticas, ahorraremos muchísimo espacio. Todo depende del tamaño de tu ropa, pero si quieres llevar bastantes cosas, la ropa ocupa menos así que doblada de forma convencional.

4. Ocupa todo los espacios de la maleta

En muchas ocasiones no somos conscientes de todo el espacio con el que cuenta nuestra maleta. Por supuesto hablamos de los bolsillos, pero también del hueco que queda, por ejemplo, en las zapatillas o zapatos, donde puedes meter calcetines, o entre distintas prendas. Cuanto más compacta quede la maleta, mejor.

5. Lleva siempre bolsas herméticas

Cualquier viajero experimentado sabe que el secreto de una buena maleta son las bolsas de plástico, a ser posible con un cierre hermético. Pasados unos días empezarás a acumular ropa sucia y, si no la separas del resto, su hedor se extenderá por todo el equipaje. Este tipo de bolsas son, además, muy útiles para mantener todo ordenado. Basta con que tengas una para el neceser (algo que además es obligatorio para pasar el control de seguridad), una para la ropa interior limpia y otra u otras para la ropa sucia.

6. Optimiza el neceser

El neceser es el elemento del equipaje que nos trae más quebraderos de cabeza, sobre todo debido a las medidas de seguridad del aeropuerto. No está de más recordar que cualquier líquido (incluidas las cremas, pintalabios, desodorantes o lacas de pelo) tiene que estar dentro de un recipiente de, como máximo, 100 ml, y todos ellos deben transportarse en una bolsa de plástico, transparente, de no más de 20 x 20 cm (que, además, debe sacarse de la maleta para pasar el control). Aunque, debido a esto, es posible encontrar formatos de viaje de todo tipo de productos, también puedes comprar recipientes transparentes y colocar en ello todo lo que necesites. Ten en cuenta, en cualquier caso, que todo esto ocupa mucho espacio, por lo que deberías plantearte renunciar a algunas cosas. En realidad, si quieres ahorrar espacio de verdad, basta con que lleves una pastilla de jabón, cepillo, pasta de dientes y crema solar. El resto es contingente.

Trata de dejar al menos un 20% de espacio en la maleta para tener sitio para las cosas que quieras traerte del viaje

7. Sé austero con los colores

Sí, es posible realizar un equipaje compacto sin renunciar a vestir de forma decente. Y el truco reside en llevar prendas de colores neutros y sufridos –como el gris, el negro o el beis– que puedan combinarse entre ellas sin problemas. Si te ciñes a estos colores nunca tendrás que pensar si algo pega y, además, si eres cuidadoso podrás alargar el tiempo en que llevas el mismo conjunto.

8. Elige bien el calzado

El calzado es siempre lo que más ocupa en una maleta, por lo que debes elegirlo con mucho cuidado. Todo depende del tipo de viaje que vayas a realizar pero, como mucho, debes llevar tres pares: unas zapatillas, unas chanclas y unos zapatos o botas de montaña (sólo si sabes que vas a necesitarlos). Los zapatos o botas tendrás que llevarlos puestos cuando vayas a volar. Las zapatillas y las chanclas, bien empaquetadas, no deberían ocuparte demasiado espacio.

9. No llenes la maleta

Este último punto es el más difícil de cumplir, pero lo agradecerás en el viaje de vuelta. Trata de dejar al menos un 20% de espacio en la maleta para tener espacio para las cosas que quieras traerte del viaje. Hagas lo que hagas siempre acabarás trayendo la maleta más llena y es una pena que tengas que dejar cosas en tierra porque no fuiste lo bastante previsor. 

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