SALTARSELO PODRÍA NO SER TAN MALO

Los dos estudios que cuestionan lo que todos creemos sobre el desayuno

Dos nuevos estudios de la prestigiosa revista American Journal of Clinical Nutrition desmienten que saltarse el desayuno provoca que engordemos

Foto: El desayuno es saludable, pero no parece que ayude a adelgazar. (iStock)
El desayuno es saludable, pero no parece que ayude a adelgazar. (iStock)

Los nutricionistas han insistido siempre en la importancia que la primera comida del día tiene sobre nuestra dieta. El desayuno, pensamos, debe ser lo suficientemente consistente como para que no tengamos hambre durante toda la mañana y saltárnoslo sólo hará que acabemos engordando más. Pero dos nuevos estudios que se publicarán en el número de agosto de la prestigiosa revista American Journal of Clinical Nutrition desmienten en parte esta teoría comúnmente aceptada.

La conclusión del primero de ellos, realizado por investigadores de la Universidad de Alabama en Birmingham (UAB), es que saltarse el desayuno no tiene un impacto negativo sobre la pérdida de peso.

Los científicos analizaron el impacto que el consumo o no consumo del desayuno tenía sobre un grupo de 300 participantes obesos o con sobrepeso

Aunque estudios anteriores habían asegurado lo contrario, muy pocas investigaciones habían llegado a esta conclusión tras realizar un ensayo clínico aleatorizado, como el que han llevado a cabo estos científicos. La mayoría de estudios anteriores realizados para conocer la relación entre el desayuno y la pérdida de peso se han basado en cuestiones observacionales: los participantes reportaron cuál era su dieta y los investigadores analizaron después su estado de salud. Este tipo de estudios, como señalaba el nutricionista José María Ordovás a El Confidencial, ha provocado que tengamos muchas ideas poco fiables, o directamente erróneas, sobre la nutrición.  

“De los estudios estadísticos puedes sacar prácticamente las conclusiones que quieras”, aseguraba el científico. La mayoría de los lugares comunes sobre alimentación se han construido “preguntando a la gente qué ha comido en el último año. Y eso no lo sabe contestar nadie”.

En esta línea se ha expresado el autor del presente estudio, Emily Dhurandhar, en Forbes: “Los estudios previos habían demostrado una correlación, pero no una relación de causa efecto. Por el contrario, nosotros hemos realizado un gran ensayo clínico para examinar si las recomendaciones sobre el desayuno tienen un impacto sobre la pérdida de peso, con el cambio de éste como medida primaria”.

No ayuda a adelgazar, pero sí a estar más sano

Los científicos analizaron el impacto que el consumo o no consumo del desayuno tenía sobre un grupo de 300 participantes obesos o con sobrepeso. Durante 16 semanas la mitad de ellos tomó desayuno, y la otra mitad no. Al finalizar el estudio ambos grupos había perdido el mismo peso.

Aunque las conclusiones son contundentes, los autores del estudio advierten que su investigación no es suficiente para cambiar las recomendaciones nutricionales de las personas que tratan de hacer dieta, aunque este sea su objetivo a largo plazo. “Ahora que sabemos que la recomendación general que asegura que hay que desayunar todos los días no tiene un impacto diferencial sobre la pérdida de peso podemos avanzar para encontrar otras técnicas más efectivas”, asegura Dhurandhar.

Al contrario de la creencia popular no existe una adaptación metabólia al desayuno, que apenas suprime el apetito

Los investigadores insisten en que, pese a que el saltarse el desayuno no tenga importancia para adelgazar, sí puede influir en otros aspectos de nuestra salud. Y esto es precisamente lo que apunta el segundo estudio publicado en el American Journal of Clinical Nutrition de junio.

La investigación, dirigida por James Betts, profesor de nutrición de la Universidad de Bath, no ha conseguido probar que exista una relación entre los hábitos de desayuno de los participantes en su ensayo y un cambio en el balance energético a lo largo del día. Tal como aseguran los científicos en el estudio: “Al contrario de la creencia popular no existe una adaptación metabólica al desayuno, que apenas suprime el apetito”.

El estudio, no obstante, sí apunta a que tomar el desayuno está relacionado con un mayor gasto energético durante la actividad física posterior a este y unos niveles de azúcar más estables a lo largo de la tarde y la noche. Unas ventajas que se unen al factor protector que parece tener el desayuno respecto a las enfermedades cardiovasculares. Según una investigación de la Universidad de Harvard publicada en la revista Circulation el pasado verano, que estudió a 26.902 varones, los hombres que se saltan el desayuno tienen un 27% más posibilidades de tener un infarto o morir de una enfermedad cardiaca que aquellos que comen todas las mañanas. 

Tomar o no el desayuno no parece ser relevante si lo que buscamos es adelgazar, pero sí es importante en lo que respecta a nuestra salud en su conjunto, por lo que, de momento, no hay razón para que dejemos de tomarlo. 

Alma, Corazón, Vida
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