Francisco Casero, 25 días en huelga de hambre: "El campo español agoniza"
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Francisco Casero, 25 días en huelga de hambre: "El campo español agoniza"

Fundador del SOC y activista de la agricultura ecológica, Francisco Casero ha pasado 25 días enhuelga de hambre. Defiende la dignidad del sector

Foto: Francisco Casero. (Foto: Víctor Martín)
Francisco Casero. (Foto: Víctor Martín)

Francisco Casero (Marchena, 1948) atiende la entrevista, no podía ser de otra manera, en el campo. Viene de plantar tres secuoyas, una por cada uno de sus nietos. Y viene de una semana en la que ha dado fin a una huelga de hambre de 25 días. Más de tres semanas en las que ha recorrido 6.000 km por 10 provinciasy se ha reunido con todos los estamentos sociales y políticos, por dos motivos: primero, más etéreo, porque creía que esta sociedad necesitaba un "zamarreo", una sacudida que la despierte, y, segundo, más concreto, porque quería reivindicar la agricultura y la ganadería ecológicas en un país que es líder europeo y cuyo Gobiernova en su contra o, cuando menos, las olvida.

La producción ecológica en origen,según el ministerio de Agricultura,tiene un valor de 1.065 millones de euros; y el crecimiento del mercado interior, la asignatura pendiente, fue de un 487% de 2000 a 2012. A sus 65 años, fundador del Sindicato de Obreros del Campo (SOC) de Andalucía en 1976, pionero de la agricultura ecológica cuando aquello sólo despertaba sonrisas incrédulas o condescendientes y defensor, siempre, de quienes viven y trabajan en el campo, escuchar a Casero vuelve a recordar el sentido de ciertas palabras olvidadas -dignidad, derechos- y recordar de dónde venimos y qué nos nutre cada día: el campo y quienes lo trabajan.

PREGUNTA:Nació en Andalucía, pero su familia emigró pronto a Menorca. Volvió a los 24 años, ¿por qué?

RESPUESTA: Todos mis antepasados han sido gente del campo. Pero mi familia, como tantas, marchó a la emigración. La de volver fue una decisión personal.Y no tenía ni puñetera idea de cómo era eso del campo, me costó muchísimo adaptarme. Pero desde entonces he estado implicado en no sé cuántas cosas, el movimiento por la democracia, el sindicalismo agrario, el ecologismo con visión social, la producción ecológica...

P: Estuvo entre los fundadores del SOC, cuando la dictadura daba sus últimos coletazos. Fue detenido varias veces.¿Entiende sus últimas acciones, como el asalto de supermercados?

Los asaltos me disgustaron muchísimo. El SOC nació con un planteamiento claro de no violencia. Lo que más me preocupa es dónde se quiere ir; no sé si se tiene claro cuál debe ser la estrategia ni las reivindicaciones

R: Ya no estoy ligado a él. Siempre he intentado evolucionar,ir dando pasos, no vivir de las rentas. El SOC tuvo en su día un papel fundamental en Andalucía, pero sentí que mi aportación ya estaba hecha. Respeto mucho a algunos de sus dirigentes, pero los asaltosme disgustaron muchísimo. El SOC nació con un planteamiento claro de no violencia, y eso no significa no ser contundente, al contrario. Lo que más me preocupa de estas actuaciones es dónde se quiere ir; no sé si se tiene claro cuál debe ser la estrategia ni las reivindicaciones.

P: Ha llevado adelante más de 40 huelgas de hambre. ¿Para qué sirven?

R: En el año 81 conseguimos la firma de un acuerdo entre Calvo Sotelo y Rafael Escuredo, presidente de la preautonomía, para el pago de cuatro días de trabajo alos jornaleros en paro. En otra, en Washington, conseguimos acaparar la atención internacional con lo que estaba ocurriendo en Centroamérica. Hacía muchos años que no había mantenido una... y ha sido muy duro, pero sabía hasta dónde quería llegar.

P: ¿Y esta, para qué ha servido?

Había dos cuestiones. Primero, el zamarreo. Hemos luchado mucho en los 70 y 80, y es verdad que nuestros pueblos han cambiado mucho, pero también el año pasado fue el de mayor desigualdad y pobreza. Se están recortando derechos. Tenemos corrupción transversal y generalizada. No puedo mirar para otro lado. No se trataba de resolver todo esto, pero sí de ir buscando actitudes, y esto le ha llegado a mucha gente de todos los estamentos. Teníamos también reivindicaciones concretas respecto a la producción ecológica, en la que España es un referente. Sólo llevábamos cinco días cuando el Parlamento andaluz nos pidió que les mandásemos nuestros planteamientos para debatirlos. Y el ministro, a los cuatro días, convocó el Plan de Actuación del sector. Sabemos que las cosas no se van a resolver de la noche a la mañana, pero sí cambia la sensibilidad hacia ellas.

P: Usted fue uno de los pioneros, en los 80, de la agricultura y ganadería ecológicas, ¿cómo se veía entonces esta actividad?

R: Entonces todo eran sonrisas, y hoy somos el sector más respetado. No habrá futuro si el sector ecológico no se asume con total decisión. Es la gran apuesta: aportaun 30% más de puestos de trabajo, conservael medio, la biodidiversidad, combate el cambio climático, aporta valor añadido y un sentido profesional al campo, lo que asienta la producción. Hay que dignificar la labor de los hombres y mujeres del campo: que los jóvenes vayan a la universidad, sí, pero que vuelvan al pueblo para ponerse al frente, como profesionales útiles y valorados.

Francisco Casero. (Foto: V.M.)P: ¿Agoniza el campo español?

R: Sí. En Europa, ocupa a 27 millones de personas, el 30% de más de 65 años. En España, el 56% tiene más de 55. Eso significa que la gente lo abandona por edad, y el relevo se da muy poco. De ahí la necesidad de que este sector sea reconocido y valorado.

P: Dice que el Gobierno ha olvidado lo ecológico. Por ejemplo, en la negociación de la Política Agraria Común europea.

R: Lo menos que se puede decir es que no tiene una apuesta decidida. En investigación, por ejemplo, los fondos son ridículos. Y, por ejemplo, aquí tenemos la misma normativa y requisitos para una gran industria que para una familia que quiere producir su queso. No hay visión.

P: ¿Piden ayudas?

R: No. En ninguna de las intervenciones de estos 25 días hemos hablado de ayudas. Pero si este sector colabora en la defensa del medio natural, o de la cultura, entendemos que debe ser compensado. Por ejemplo, la ganadería extensiva es fundamental para conservar nuestros montes y evitar incendios. Y la sociedad debe compensar eso para que los trabajadores puedan vivir dignamente.

P: Dicen que en Andalucía los políticos le respetan... y no sólo: también que le temen.

R: [Ríe]. No hablo de ninguno expresamente. Pero es cierto que si yo tengo una responsabilidad, mayor es la de un político. Y hoy una parte de la clase política responde como si fueran funcionarios; entienden su tarea como una forma de ganarse la vida. Han perdido su conciencia de qué van a aportar a la sociedad, y hay confusión con los intereses personales.

P: Se ha jubilado... ¿de qué?

R: No es más que la jubilación administrativa. Pero eso no ha significado abandonar nada. Sigo siendo presidente de Ecovalia -una asociación, con 12.000 socios, para el desarrollo y la certificación de la producción ecológica y la defensa del medio rural-, tengo como próximo proyecto crear una fundación para la defensa del compromiso y los valores de la gente del campo... Pero hay una cosa que me reconforta de esta jubilación. Ya no recibo nada a cambio de mi trabajo. Todo lo que he gastado en estos 25 días lo he pagado de mi bolsillo.

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