UN DOCUMENTAL RECOGE EL EXPERIMENTO

Dos gemelos se someten a dieta, uno sin grasas y otro sin carbohidratos...

Los célebres hermanos Van Tulleken se han propuesto averiguar qué hay de cierto en las últimas modas que eliminan las grasas y los carbohidratos

Foto: Los hermanos Tulleken, con el premio BAFTA que obtuvieron por su serie de televisión 'Operation Ouch'.
Los hermanos Tulleken, con el premio BAFTA que obtuvieron por su serie de televisión 'Operation Ouch'.

La ciencia recurre a los conejillos de indias, literales o figurados, para llevar a cabo sus experimentos. Tan sólo en contadas ocasiones son los propios doctores los que se atreven a protagonizar sus experimentos, tanto por cuestiones de seguridad como de la distancia que la ciencia obliga a adquirir. Sin embargo, los hermanos gemelos Alexander y Chris Van Tulleken han ignorado por completo este principio al decidir probar en su propia piel lo que ocurría si abandonaban por completo el azúcar y la grasa, respectivamente, en un experimento que ha sido documentado en un documental de la serie Horizon de la cadena de televisión inglesa BBC, que ha sido emitido este miércoles. 

“Al evitar los espejos puede engañarte tu ensanchamiento en la mediana edad, pero es mucho más complicado cuando tienes un hermano gemelo con el que puedes compararte”, ha explicado Alexander en un artículo que él mismo ha escrito para el Daily Mail, en el que explica el proceso que atravesó junto a su gemelo Chris a la hora de perder peso.

“Cuando menos he pensado, me encontraba en las unos 60 kilogramos, delgado para alguien que mide seis pies [1,82 metros]. Pero me trasladé a Estados Unidos, mi vida se convirtió en sedentaria y en unos pocos años pesaba casi 120 kilos]”, explicó. De repente, se iluminó una bombilla en la cabeza del médico: ya que los hermanos gemelos son un preciado tesoro en la ciencia, puesto que comparten exactamente los mismos genes, podía probar junto a su hermano cuál era el método más adecuado para perder peso, por lo que decidieron repartirse las tareas.

Aunque nunca estaba hambriento, me sentía lento y mi aliento era terribleAsí, uno comenzaría una dieta libre de carbohidratos (básicamente, sin azúcar), y el otro, una dieta sin grasas. De esa manera, los hermanos pretendían ir más allá de la habitual concepción que dice que si estamos gordos es porque comemos demasiado y no hacemos suficiente ejercicio y comprobar los efectos de dos dietas diferentes en organismos muy semejantes.

Sufriendo para adelgazar

“Déjame decirte que las dos dietas fueron horribles”, señalaba en primer lugar Alexander Van Tulleken. “Incluso a pesar de que me había llevado la mayor parte del trato y podía comer carne, pescado, huevos y queso”, añadió el afortunado que había comenzado una dieta sin carbohidratos. “Llévatelos y quitarás la alegría de la comida”, señaló. “Y quita todas las frutas y los vegetales (que tienen carbohidratos) y te estreñirás. Aunque nunca estaba hambriento, me sentía lento y diferente, y mi aliento era terrible”.

El médico adelgazó, pero a un elevado precioNo obstante, Alexander estaba convencido de que en menos de un mes habría adelgazado todo lo que deseaba, puesto que la lógica de su dieta es implacable: “se piensa que los carbohidratos elevan tu nivel de azúcar en la sangre y estimulan que tu cuerpo produzca insulina, que hace que el azúcar se convierta en grasa”. Al reducir el consumo de carbohidratos, la insulina desciende y, con ella, el peso acumulado.

Pero ello puede conducir al síndrome metabólico, caracterizado por la obesidad abdominal, una alta presión sanguínea y altos niveles de colesterol y otras grasas en la sangre, lo que te hace más propenso a sufrir diabetes de tipo 2, dolencias de corazón, cáncer y otras enfermedades. Toda una peligrosa situación que, eso sí, permitió adelgazar unos cuantos kilos a Alexander, aun a un alto precio.

¿Una cosa o la otra? Las dos a la vez

¿Qué le estaba ocurriendo a su hermano Chris mientras tanto? “Nunca se sentía saciado, así que estaba constantemente picando, y como yo, se dio cuenta de que todo el placer había desaparecido de las comidas: la pasta sin aceite es aburrida”. Chris consumía una pequeña cantidad de grasa, puesto que es necesaria para sobrevivir, pero redujo los niveles de esta consumiendo tan sólo alimentos que contenían un 2% o menos.

Alexander sentía en casi todo momento una sensación de espesor en la cabezaSin embargo, perdió menos peso que su hermano Alexander, que ponía vanagloriarse de haber perdido casi 5 kilos en apenas un mes. Pero era en lo único de lo que podía presumir el autor del artículo, puesto que su cuerpo estaba hecho un auténtico desastre, como pusieron de manifiesto una serie de pruebas deportivas y médicas. “Chris me dio una paliza en todas ellas”, ha explicado el médico. Por ejemplo, a través de pruebas ciclistas, en las que Alexander fracasó miserablemente.

Sus músculos estaban siendo devastados, debido a que su cuerpo había estado alimentándose de ellos por la escasez de proteínas en la dieta. Además, las llamadas ketonas, que en teoría sirven como carburante para el cerebro, acabando con la sensación de hambre cuando el cuerpo no puede utilizar las grasas, no funcionaban. En realidad, Alexander sentía en casi todo momento una sensación de espesor en la cabeza, lo que le hizo perder miles de euros de mentira en una falsa competición bursátil con su hermano. No sólo su cuerpo estaba al límite de su funcionamiento, sino que su cabeza no funcionaba como debía.

Si quieres perder peso lo más fácil es evitar las comidas procesadas hechas con azúcar y grasaLa moraleja es clara: la llamada hipótesis de la insulina, que sugiere que las dietas bajas en carbohidratos son la mejor (y única) manera para perder peso, es muy peligrosa. Puesto que, como recuerda Alexander, se espera que una dieta sea lo suficientemente saludable como para mantenerse de manera prolongada, una que atenta con tu salud de forma tan directa. “Después de mi primera comida con carbohidratos, y el subidón de energía y senestado de alerta que me proporcionó, me di cuenta de que había pasado un mes rindiendo fatal en todas las áreas de mi vida”, confiesa el médico.

Van Tulleken recuerda que la industria alimentaria se basa en lo adictiva que resulta la combinación de grasas y azúcar, y que, por lo tanto, “si quieres perder peso lo más fácil es evitar las comidas procesadas hechas con azúcar y grasa”, ya que “afectan a tu cerebro de una manera completamente diferente a la comida natural y es difícil para cualquiera resistirse a comer tanto”. Lo que no tiene sentido, explica es eliminar cada  una de las dos cosas por separado, ya que es una dieta “difícil de sostener y probablemente mala para tu salud”. Eso sí, no repita el experimento en casa. Los Van Tulleken ya tuvieron suficiente.

Alma, Corazón, Vida
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