15 lagunas de diferente tamaño

Lagunas de Ruidera y visita a la Cueva de Montesinos donde soñó El Quijote

La sequía del Acuífero 23 estuvo a punto de echar a perder uno de los paisajes naturales de mayor belleza de España

Foto: Lagunas de Ruidera
Lagunas de Ruidera

Si quiere presumir de haber visitado una de las Siete Maravillas Naturales de España, está de enhorabuena: las Lagunas de Ruidera están tan cerca que se pueden disfrutar en una escapada de dos noches. Aunque el origen de sus aguas se sitúa en la provincia de Albacete, su recorrido trasciende la frontera ciudadrealeña a la vez que dan lugar a un total de 15 lagunas de diferente tamaño y denominación. La más extensa es la Del Rey, aunque la de San Pedro, Tinaja, Batana o Lengua también forman parte de este conjunto.

El nombre de las Lagunas de Ruidera se debe al sonido –'ruido'– que hace el agua del entorno al caer desde las cascadas a la quincena de depósitos naturales. Si bien es cierto que sin estos saltos de agua el Parque Natural no dispondría de uno de sus principales atractivos –impresionate resulta la contemplación de la cascada del Hundimiento y su mirador–, también lo es el hecho de que el Acuífero 23 sea tan relevante que merezca mención especial. Este 'río' subterráneo es el que, al aumentar su caudal bajo tierra, provoca que el agua que transita por su corriente salga a la superficie y se estanque dando lugar a las lagunas. Durante unos años, el Acuífero 23 sufrió una sobreexplotación agrícola que derivó en la sequía del entorno, pero su uso se reguló y afortunadamente Ruidera ha vuelto a poder disfrutarse.

Castillo de Peñarroya
Castillo de Peñarroya

Todo el agua que cae de las lagunas se recoge en el embalse de Peñarroya, que dispone de una presa y un castillo que merece la pena visitar. Este edificio homónimo data del siglo XIII, habiéndose construido tras la celebración de la Batalla de las Navas de Tolosa en 1212. En el interior del castillo se encuentra la ermita de Nuestra Señora de Peñarroya, cuya Virgen despierta tanta devoción que es custodiada por dos pueblos distintos que van alternando su posesión: La Solana y Argamasilla de Alba. En esta última localidad se ubica un centro de interpretación donde se explica, entre otros asuntos, la importancia del agua en una región de España tan seca como la de Ciudad Real; la arquitectura local; las costumbres populares o la historia de los molinos de viento manchegos.

Para conocer el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera en su totalidad conviene descansar y reponer fuerzas, dos objetivos que logrará durante el par de noches que pernocte en el alojamiento reservado para usted en el mismo pueblo de Ruidera –única localidad sita dentro de las inmediaciones del parque–. Tan solo 500 metros separarán su habitación de la Laguna del Rey, una de las tantas que están habilitadas para el baño –espere a hacer la digestión si desea meterse en el agua después de haber disfrutado del desayuno que se incluye en el precio–.

Los saltos de agua de las Lagunas de Ruidera
Los saltos de agua de las Lagunas de Ruidera

Visita guiada a la Cueva de Montesinos

Visitar La Mancha y no hablar del Quijote resulta casi pecaminoso. Por ello, en esta excursión a las Lagunas de Ruidera se incluye una visita guiada a la Cueva de Montesinos. Esta gruta oquedada –forma que permite a los murciélagos hacer de ella su 'vivienda'– ha pasado a formar parte de los enclaves naturales más famosos de la literatura, pues es en ella donde Miguel de Cervantes sitúa a su hidalgo entre los capítulos 22 y 24 de la segunda parte de la obra. Durante una hora, un guía experto ilustrará a los visitantes sobre las aventuras que Alonso Quijano vivió en la cueva junto al personaje Montesinos, Durandarte y su escudero Guadiana, las siete hijas de Ruidera y el mago Merlín.

Entrada a la Cueva de Montesinos
Entrada a la Cueva de Montesinos

La experiencia en el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera se puede hacer por cuenta propia, aunque resulta muy recomendable la reserva de una ruta de senderismo a pie en la que un guía le irá haciendo partícipe de las maravillas naturales que allí conviven. Entre ellas, gran variedad de aves –como el pato cuchara– y un buen número de animales como el corzo. Si lo prefiere, el recorrido también se puede realizar en 4x4: una opción más descansada en la que también se interpretará la naturaleza que aparece ante la vista.

¿Y qué sería de un viaje sin la parte gastronómica? Para probar los productos manchegos es posible contratar de manera opcional una comida en La Vega, un restaurante especializado en carnes a la brasa donde mientras deleita el paladar también le dará un homenaje a la vista: este establecimiento dispone de vistas privilegiadas a la laguna de San Pedro en su zona ajardinada y terraza. El menú se compone de ensalada con queso de cabra; pisto manchego con huevo y un plato principal a elegir entre lubina a la espalda, chuletillas de cordero a la brasa, churrasco de ternera a la parrilla o secreto de cerdo cocinado sobre ascuas. La primera bebida está incluida en el precio, así como una rica degustación de postres para poner el toque dulce a este paseo por las Lagunas de Ruidera.

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