su castillo, imprescindible

Ruta por Sigüenza: la ciudad del Doncel que enamora a los turistas

La visita a esta ciudad de Guadalajara es, literalmente, un viaje por la línea del tiempo que permite descubrir la riqueza cultural de esta pequeña villa

Foto: Castillo de Sigüenza (CC)
Castillo de Sigüenza (CC)

Sereno y meditabundo, el joven Doncel de Sigüenza conquista a todos quienes se acercan a conocer esta estatua fúnebre, símbolo universal de Sigüenza. La ciudad monumental domina desde tiempos romanos (cuando recibía el nombre de Segontia, del que deriva su gentilicio) el alto valle del Henares. Un enclave monumental rodeado de naturaleza y punto estratégico para la antigua Roma que cruzaba la calzada Emérita Augusta enlazando Mérida con Zaragoza. Con su arquitectura, ejemplo del crisol de culturas que la poblaron, es uno de los pocos lugares que conservan ese aspecto propio de un enigmático cuento. Una historia, ligada especialmente a Martín Vázquez de Arce, con la que descubrir uno de los pueblos más pintorescos de Guadalajara, con atractivos que van más allá de lo puramente turístico.

El Doncel de Sigüenza (iStock)
El Doncel de Sigüenza (iStock)

A solo una hora y media de Madrid en coche –también conectada por tren–, la visita a Sigüenza es, literalmente, un viaje por la línea del tiempo que permite descubrir la riqueza cultural de esta pequeña villa. Para ello existen visitas guiadas por expertos (los sábados y domingos, durante todo el año) que permiten descubrir los secretos de sus calles y edificios. Paseos que revelan joyas como la Casa del Doncel, morada de los Vázquez de Arce y Sosa y de los marqueses de Bedmar, cuyos blasones fueron labrados sobre la fachada del edificio.

Sin duda, el principal atractivo de este municipio descansa en la Capilla de San Juan y Santa Catalina de la Catedral de Sigüenza. La tumba del joven militar y aristócrata Martín Vázquez de Arce –más conocido como 'el Doncel'– es uno de los mejores ejemplos de escultura del gótico tardío español. Encargada por su hermano Fernando, guarda los restos del que fuera paje del primer Duque del Infantado. Allí descansa, al menos desde 1495, tras morir en batalla en la Guerra de Granada en 1486. Aunque la obra no está firmada, algunos expertos entrevén en sus recodos el cincel de Sebastián Almonacid y su taller en Guadalajara.

A pesar de su importancia, Sigüenza quiere vencer el tópico ofreciendo mucho más que Doncel a sus visitantes. En las rutas de dos horas y media, perfectas para hacer en pareja aunque también son accesibles a niños y personas que no tengan problemas de movilidad, se puede disfrutar desde la belleza de un palacio gótico a la singularidad de una sacristía renacentista, pasando por un barrio ilustrado del siglo XVIII o los vestigios de la Belle Époque y la Guerra Civil. Un mosaico monumental compuesto de vestigios muy bien conservados de la Sigüenza medieval –interesantes son sus murallas, el Castillo del Obispos, de donde suelen partir las visitas guiadas, o la iglesia de Santiago–; la renacentista y barroca –como la Plaza Mayor, el Palacio Episcopal o el convento de San Francisco–; y la neoclásica, cuyos máximos ejemplos son el Palacio Infantes y el barrio de San Roque.

Iglesia de San Salvador
Iglesia de San Salvador

Gastronomía y homenaje a Rodríguez de la Fuente

Nada mejor que la gastronomía local para descansar tras este intenso viaje por la historia. El Parador, un imponente castillo medieval del siglo XII instalado en una alcazaba árabe y edificado sobre un asentamiento romano, ofrece un suculento menú degustación. Una muestra representativa de la cocina segontina, adaptada a los tiempos modernos y con presencia de productos de caza, saboreada en un enclave único que fue residencia de obispos, cardenales y reyes.

Barranco del Río Dulce
Barranco del Río Dulce

Antes de regresar al mundanal ruido de la ciudad, no dude en desconectar por completo mientras observa el vuelo las rapaces que abundan en el Parque Natural del Barranco del Río Dulce. Los buitres leonados suelen regalar a los visitantes la experiencia de ver cómo sobrevuelan este paraje singular que enamoró a Félix Rodríguez de la Fuente. En él rodó algunos capítulos de su mítica serie documental de 'El Hombre y la Tierra'. De regreso a casa, el paisaje de las pequeñas pedanías segontinas –Palazuelos, llamada la 'Ávila alcarreña', o Carabias, entre otras– le despedirán con estampas únicas que podrá guardar para siempre en su cámara de fotos y, mejor aún, en su memoria.

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