El cultivo del mimbre o cómo admirar los campos de Cuenca
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planta de ramas flexibles y resistentes

El cultivo del mimbre o cómo admirar los campos de Cuenca

Esta región de España se dedica a la producción de mimbre desde el siglo XVI. Aún hoy es posible contemplar los colores que tiñen sus ramas al secarse

Foto: Estas son las 'hogueras' de mimbre de Cuenca que no arden nunca
Estas son las 'hogueras' de mimbre de Cuenca que no arden nunca

A simple vista, sin hacer esfuerzos por contemplar los detalles, el paisaje de la serranía de Cuenca parece estar bañado por una lengua de fuego. Un sinfín de 'brasas' rojas se elevan hacia el cielo 'quemando' la retina de todo el que las contempla. Sin embargo, a pesar de que pueda parecer que el horizonte va a quedar arrasado por un incendio, se trata tan solo de una inocente ilusión óptica provocada por la gran cantidad de cultivos de mimbre que se extienden por la parte norte de esta región manchega –visitables en rutas específicas que amplían los conocimientos sobre esta producción–.

Y es que este material, empleado desde hace cientos de años para la elaboración de productos de cestería, es una constante en los pueblos de Cuenca. La 'trampa' que nos ha hecho creer que los campos de la Serranía conquense se habían prendido en fuego responde a las tonalidades rojizas de los tallos y ramas del mimbre, una planta semejante al sauce de cuyo tronco se extraen las flexibles y resistentes ramas que se emplean para la fabricación de cestería.

Tras su recogida, todos estos tallos se aglutinan creando los 'manojos' para facilitar su secado, unas formas semejantes a las tiendas de campaña. Es entonces cuando sucede la 'magia', pues con el paso de los días las ramas rojas se van pintando de color naranja hasta llegar al amarillo, ya completamente libres de humedad. Esta gama cromática será la responsable de que el visitante identifique rápidamente los cultivos con hermosísimas falsas 'hogueras' que harán las delicias de sus cámaras de fotos: no hay quien se resista a inmortalizar tan magnífico paisaje.

Para conocer en primera persona el lugar con mayor concentración de mimbre cultivado de España –la zona norte de Cuenca–, existen viajes programados que permiten una experiencia completa sobre el interesante desarrollo del mimbre. Con estas escapadas culturales se recorrerán los campos conquenses que se dedican al mimbre desde el siglo XVI, especialmente bellos a finales de otoño por ser el momento del año en que las varas adquieren su rojo más intenso. Los meses que van de noviembre a febrero, por su parte, son los más indicados para fotografiar los 'manojos' que se ponen a secar.

Además, los visitantes que contraten este tipo de rutas estarán en todo momento acompañados de un guía experto –que explicará todos los detalles del cultivo del mimbre– mientras recorren en coche la región. Se harán paradas en pueblos como Cañizares o Cañamares, ambas localidades tan vinculadas con las 'cañas' de esta planta que incluso en su nombre hacen referencia a ellas. También se conocerán los enclaves naturales de la Hoz de Beteta o el Estrecho de Priego.

Para reponer fuerzas, una típica comida en Priego le hará disfrutar de la gastronomía más sabrosa de esta estación del año. El domingo, con intención de poner el mejor broche posible a una escapada cultural de fin de semana, se realiza una visita guiada por la ciudad monumental de Huete, así como por sus museos de Arte e Historia. El Monasterio de La Merced, la iglesia de Santo Domingo o la cripta de Atienza –con sus múltiples secretos y leyendas– harán de estos días una experiencia inolvidable con 'aroma a mimbre'.

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