badi o spotahome, alternativas

Los jóvenes españoles que sueñan con convertirse en el próximo Airbnb

El mercado inmobiliario de ocio o estancias cortas no empieza ni termina en la web del gigante californiano. Estos españoles también quieren su parte del pastel

Foto: Alejandro Artacho y Daniel Tallón, CEO y CMO de Spotahome. (J. E.)
Alejandro Artacho y Daniel Tallón, CEO y CMO de Spotahome. (J. E.)

¿Se puede competir con Airbnb? A juzgar por las historias de algunos jóvenes españoles, la respuesta es afirmativa. Para hacerlo, es necesario estudiar el mercado inmobiliario, encontrar un nicho en el que meterse, suerte (mucha suerte) y buscar la oportunidad de negocio. En el caso de Spotahome, las estancias de media duración. Para Badi, crear una plataforma de gente que comparte piso para poder conocer a tu futuro compañero antes de que se convierta en ese pelmazo que no limpia, se queja por todo y se bebe tus cervezas.

"Airbnb quiere ser la plataforma de viajes más 'tocha' del planeta. Nosotros aspiramos a ser la plataforma de 'real state' más 'tocha", asegura, sin cortarse un pelo, Alejandro Artacho, CEO de Spotahome, una web que comenzó en 2014 y que, tres años después emplea a 140 personas y está presente en 16 ciudades de nueve países y, según la empresa, ha facturado 20 millones de euros en el último ejercicio.

Spotahome se cimenta sobre una idea: los alquileres de media estancia. En esa categoría entra desde el alquiler mínimo, de un mes, hasta un máximo que puede llegar a ser ilimitado. "La estancia media suele ser de seis meses", responde Artacho, que asegura que Spotahome se ha labrado un hueco entre "estudiantes y gente que tiene que mudarse de ciudad por trabajo".

Entre las ventajas que Spotahome vende frente a otras alternativas más tradicionales, como podrían ser Idealista o una agencia inmobiliaria, están la presentación de sus pisos y unas comisiones muy inferiores a las que se pagan en el mundo 'offline'. La firma cuenta con unos trabajadores, a los que llama 'runners', que se encargan de fotografiar e inspeccionar en primera persona los pisos que se van a anunciar en la web. "Vendemos realidad. Si una cocina tiene manchas de aceite, queremos que salgan. No hacemos fotos de mentira, son unas imágenes de la hostia", declara Artacho. Una vez que el usuario decide quedarse con un piso, tiene que pagar una comisión ("no supera los 300 euros") y puede echarse atrás el primer día si lo que ve no lo convence. La web incluso tiene un seguro que cubre noches de hotel en caso de algún imprevisto.

La idea de Spotahome le llegó a Artacho después de una complicada experiencia para encontrar piso en Pekín y de pensar en "el tiempo que pierden las agencias de pisos". Recuerda que él encontró piso "gracias a un yanqui que fue a ver uno y me lo enseñó vía Skype". Con el paso de los años, Artacho detectó una tendencia entre los grupos de personas que se reunían para compartir un piso: "Montaban un grupo de WhatsApp, uno de ellos veía el alojamiento, enviaba fotos y vídeos y, si les gustaba, se lo quedaban. ¿Por qué no hacíamos eso nosotros?".

Spotahome nació en 2014. Tres años después, ha facturado 20 millones de reservas, emplea a 129 personas y está en 16 ciudades de 9 países

Por el momento, Spotahome se ha hecho un hueco entre "extranjeros, erasmus y másteres", que han sido los 'early adopters' de la plataforma en estos primeros años de vida. Según Artacho, los alquileres de medio plazo pueden ser beneficiosos para los propietarios en un contexto como el actual, donde los precios del alquiler están subiendo en las grandes ciudades.

"¿Qué más te da tener un inquilino mucho tiempo o un par al año? Puede que, al entrar uno nuevo, el precio haya subido". Desde su creación, el crecimiento de Spotahome ha sido exponencial. De un millón de euros facturados en 2014 la cifra se ha multiplicado por 20 en solo dos años. En 2015, los ingresos se quedaron en cinco millones, según los números proporcionados por la compañía. ¿El próximo paso? Seguir con el crecimiento para convertirse en la mayor inmobiliaria del planeta. No se podrá decir que Artacho no es un tipo ambicioso.

Un Tinder para buscar compañero de piso

En el otro lado del espectro se encuentra Badi. No está especializado en estancias de corta duración 'per se', pero sus usuarios acostumbran a ser personas que tampoco están buscando un lugar en el que echar raíces. La plataforma está enfocada a aquella gente que quiere compartir piso pero que quiere tener un mayor conocimiento de las personas que están interesadas en una habitación.

"En lugar de organizar los pisos en función del precio o la zona, queríamos hacerlo por los intereses de las personas", explica Álvaro Córdoba, CMO de esta plataforma inmobiliaria. "Los usuarios se crean un perfil en el que explican sus preferencias (si estudian o trabajan, si son fiesteros) y van recibiendo solicitudes. Cuando encuentran un perfil que les interesa, y lo aceptan, pueden comenzar a hablar entre ellos". En otras palabras, la filosofía de Tinder adaptada a la búsqueda de compañero de piso con un perfil en el que se detalla lo deportista, aseado, juerguista, sociable o friki que es cada uno.

Parte del equipo de Badi. (J. E.)
Parte del equipo de Badi. (J. E.)

El proyecto surgió hace año y medio, fruto de la colaboración de tres amigos, y en ese periodo de tiempo ha logrado reunir 1,3 millones de euros que ha permitido que ya sean 22 personas trabajando en Barcelona. En Badi todavía no han logrado monetizar la plataforma ni esperan hacerlo a cortísimo plazo. Por el momento, la 'startup' tiene un plan cimentado en tres pasos: "Profundizar en la conexión de las personas a través de la plataforma; llegar a gestionar los contratos de vivienda, lo que daría mayores garantías a inquilinos y propietarios, y, en última instancia, gestionar los pagos del alquiler a través de Badi".

Ese último punto sería el que permitiría que la plataforma se quedara un porcentaje de cada transacción para monetizar su modelo de negocio. No es así, por el momento. En la actualidad, la plataforma no tiene ingresos: "Estamos centrados en crecer. WeRoom [una plataforma similar para compartir piso] no lo ha hecho y no les va muy bien", opina Córdoba.

En lugar de organizar los pisos en función del precio o la zona, queríamos hacerlo por los intereses de las personas

Por el momento, Badi congrega a unos 60.000 usuarios al mes y en su corta vida ya ha probado lo que significa pecar de ambicioso en un proyecto de este calado. "Cuando recibimos la ronda de un millón de euros, quisimos crecer demasiado rápido y nos dimos cuenta de que debíamos bajar un poco los humos", admite Córdoba.

En sus planes de futuro pasa la expansión a mercados extranjeros, y en Badi son conscientes de que necesitan llevar la plataforma a esas ciudades en las que impera una mentalidad parecida a la española. Córdoba pone como ejemplo Roma, que debería ser "un mercado fácil" para la web, y considera que otras ciudades, como Ámsterdam o Dublín, podrían ser candidatas para seguir creciendo. En el horizonte, una ciudad, París, y un sueño, convertirse en la página de cabecera para todas aquellas personas que deseen compartir piso.

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