según alertan dos nuevos estudios

La falta de transparencia científica amenaza el avance de la investigación

El progreso científico se basa en la posibilidad de reproducir los resultados de otros investigadores si se repiten sus pasos. Pero esto, en muchos casos, es imposible por la falta de información
Foto: Investigador en un hospital brasileño
Investigador en un hospital brasileño

A primera vista los artículos científicos que los investigadores llaman papers parecen informar a la comunidad académica y al resto de la sociedad de que han descubierto algo relevante para el avance del conocimiento humano. Pero son mucho más que eso: estos textos deben explicar su trabajo con todo lujo de detalles para que, en cualquier laboratorio de cualquier lugar del mundo, cualquier grupo de investigadores pueda repetir exactamente los mismos pasos... y obtener los mismos resultados. 

El trabajo científico debe ser reproducible, y esta característica es uno de los pilares de la investigación moderna. Cuando un equipo asegura haber clonado con éxito embriones humanos o que la homeopatía puede curar una determinada enfermedad, otros laboratorios corren a repetir sus pasos para comprobar si es cierto. Cuando lo logran, la ciencia avanza. Cuando no, se comienza a hablar de fracaso e incluso de fraude.

Por este motivo (entre otros) es complicado publicar en revistas de prestigio como Nature, Science o Cell. Por ello la revisión por pares (peer review) asegura que expertos mundiales en el campo a tratar evalúen previamente el trabajo y, en ese ínfimo porcentaje de ocasiones en el que consideran relevante la investigación, soliciten cambios (más individuos de prueba, por ejemplo) antes de aceptar la publicación.

Hasta aquí llega la teoría, porque en las práctica las cosas no siempre son iguales. Esta semana, la revista de acceso abierto (open access) PLOS Biology inaugura una sección dedicada a la metainvestigación, es decir, a la investigación centrada en la investigación científica. Uno de los primeros estudios publicados bajo esta temática alerta de cómo la investigación biomédica rara vez aporta los protocolos completos, datos e información necesaria para replicar el estudio, concluyendo que es necesario mejorar la transparencia.

De 441 trabajos publicados entre 2000 y 2014 sólo uno de ellos incluía los protocolos y ninguno había hecho públicos todos los datos

Los investigadores de la Universidad Emory (EEUU) analizaron 441 trabajos publicados entre 2000 y 2014 y evaluaron la reproducibilidad de los mismos. Los resultados fueron inesperados: de toda la literatura biomédica estudiada, tan sólo un paper adjuntaba su protocolo completo, y ninguno de ellos había hecho públicos todos los datos al completo. Los necesarios estudios de replicación eran, también, muy raros.

Un segundo estudio publicado por investigadores del hospital universitario Charité (Alemania) comenzó con la intención de evaluar la robustez de cientos de papers. Sus autores apenas pudieron dar un par de pasos antes de darse cuenta de que la inmensa mayoría no contenía información sobre el número de animales utilizados. Este requisito resulta impresincible: que un fármaco tenga resultados prometedores en 20 ratas no tiene tanta validez como si lo tiene con 2.000.

Mediante un ordenador, los investigadores calcularon que conforme más animales se habían perdido, más sesgados eran los resultados del estudio. El método científico es la base de la ciencia moderna, pero para que este funcione son fundamentales una serie de ingredientes que van desde la utilización de controles hasta la publicación de protocolos. Un estudio que nadie puede reproducir sólo sirve para malgastar miles de millones de dólares del escaso presupuesto disponible. También en ciencia la transparencia es el motor del desarrollo.

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