FRACASO GLOBAL DEL INSTRUMENTO FINANCIERO

Microcréditos, bajo sospecha: "El nobel Muhammad Yunus es un gran impostor"

El inspirador de esta herramienta financiera para alentar el desarrollo, Muhammad Yunus, ganó el premio Nobel, pero los datos no avalan su éxito
Foto: Muhammad Yunus, Premio Nobel de la Paz en el año 2006
Muhammad Yunus, Premio Nobel de la Paz en el año 2006

La historia de los microcréditos, la herramienta financiera basada en los préstamos a pequeña escala, consagrados a los emprendedores de las regiones más desfavorecidas del planeta, comienza en 1976, cuando Muhammad Yunus llegó a un pueblo de Bagladesh, Jobra, devastado por las inundaciones. Al economista se le ocurrió prestar a un grupo de mujeres de la comunidad 27 dólares, sin intereses, para financiar distintas iniciativas de emprendimiento.

Desde entonces, los microcréditos se han convertido en un icono global de la cooperación al desarrollo, hasta tal punto que en 2005 el entonces secretario general de la ONU, Kofi Annan, se refirió a ellos como una herramienta fundamental para la lucha contra la pobreza y la emancipación de las mujeres en todo el planeta. Un año después, el propio Yunus recibió el premio Nobel de la Paz por su lucha, canalizada a través del Grameen Bank, para lograr una economía justa para las clases pobres.

Las comunidades del tercer mundo que acceden a esta herramienta de financiación están teniendo serios problemas para devolverlos, llegando a producirse dramáticas olas de suicidio como la ocurrida en el estado indio de Andhra Pradesh a causa de la presión de los prestamistasEl desenlace de la historia es distinto. Desde los ochenta, cuando el fenómeno comenzó a ramificarse en todo el mundo, los microcréditos parecían intocables: para la opinión pública representaban la vía perfecta. Nadie los criticó. Sin embargo, en los últimos años han surgido una serie de estudios independientes, el más popular llevado a cabo por el investigador norteamericano David Roodman, autor del libro Due Diligence, donde evidencia a través de los datos recogidos en en decenas de programas de microfinanzas en todo el mundo cómo, salvo en contadas excepciones, han sido un estrepitoso fracaso: "Su impacto sobre la pobreza es cero".

Olas de suicidios

Principalmente, por dos razones: la incapacidad de las personas para hacer frente a los créditos y la usura inherente al fenómeno. La filosofía de este instrumento de financiación, que en ocasiones representa cantidades no superiores a dos dólares, se basa en una sencillo silogismo: si las clases pobres logran acceder a los circuitos de crédito se verán capacitadas para emprender actividades comerciales o productivas que, finalmente, les permitirán prosperar.

La realidad es bien distinta. A pesar de la buena prensa que en Occidente han recibido los microcréditos, cuyo modelo ha sido replicado por ecosistemas de emprendedores como el español, las comunidades del tercer mundo que acceden a esta herramienta de financiación están teniendo serios problemas para devolverlos, llegando a producir dramáticas olas de suicidio como la ocurrida en el estado indio de Andhra Pradesh, bastión de esta tendencia, a causa de la presión de los prestamistas.

El sociólogo Carlos Gómez Gil, especialista en cooperación al desarrollo, ha dedicado gran parte de su trayectoria al análisis de los microcréditos en todo el mundo. Sus sospechas sobre esta pujante industria financiera se han confirmado, sobre todo a partir de la difusión en 2010 del documental Caught in Micro Debt, donde se acusaba a las instituciones de microcréditos de practicar la usura más despiadada y al propio Grameen Bank de desviar fondos a paraísos fiscales.

Yunus ha hecho bandera de ayudar a los más pobres, pero ha creado un imperio de negocios muy variopintos que se han nutrido del Grameen Bank, desde empresas de telefonía móvil hasta compañías de fabricación de zapatos"Hay algunos debates que no nos llegan, pero están pasando cosas importantes en el campo de los microcréditos. Por una parte, las olas de suicidios en países como India o Bangladesh. Luego, las cifras sobre la gente que sale de la pobreza, datos basados en el propio Grameen Bank y otras instituciones financieras que se han declarado falsos. Muhammad Yunus ha sido un gran impostor", explica a Teknautas el profesor de la Universidad de Alicante.

"Yunus ha tratado de construir a su alrededor un discurso de desarrollo contra la pobreza, pero lo que ha pretendido ha sido fundamentalmente expandir un capitalismo sin normas entre lo sectores más pobres mediante su bancarización", apunta. "Ha hecho bandera de ayudar a los más pobres, pero ha creado un imperio de negocios muy variopintos que se han nutrido del Grameen Bank, desde empresas de telefonía móvil hasta compañías de fabricación de zapatos", subraya.

Coto a los microcréditos

Actualmente, la tendencia se ha invertido. Naciones tradicionalmente permeables a los microcréditos están mirando con lupa este tipo de iniciativas, sometiendo a una regularización exhaustiva los programas de microcréditos. "En la India, donde algún Estado ya ha legislado un tipo máximo de intereses, Pakistán, Bangladesh, Nicaragua, Bolivia o México tanto gobiernos como ONG's están haciendo campañas para que los deudores no paguen. Y en la India, por ejemplo, se ha descubierto que la entidad SKS Microfinance ha vendido su negocio por cantidades especulativas", apunta Gómez Gil.

Protestas contra los microcréditos en la India
Protestas contra los microcréditos en la India

"Los microcréditos están ahora en entredicho, en un impasse. Tanto en países donantes como empobrecidos se están desarrollando actuaciones restrictivas sobre los mismos como instrumento dirigido al desarrollo", agrega. En ese sentido, organizaciones como Action Aid (Ayuda en Acción) están llevando a cabo acciones para impedir la proliferación de los programas de microcréditos fraudulentos.

No es lo mismo un microcrédito como instrumento al desarrollo para la población más vulnerable que una herramienta financiera de una pequeña cuantía en los países occidentales"Además, las grandes instituciones microfinancieras no sólo aplican intereses muy elevados, también obtienen sustanciales beneficios. Lo he analizado de forma empírica evaluando programas de microcréditos en los países del Sur. En Latinoamérica los intereses oscilan mucho entre países, pero pueden fijarse entre un 25% y un 90%. En la India, pueden llegar a ser más elevados todavía, incluso por encima del 100%", añade Gómez Gil.

¿Por qué no funcionan?

Según Milton Friedman, la única diferencia entre los pobres y los ricos es el acceso al capital. En ese sentido, Muhammad Yunus, que ya obtuvo en 1998 el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, es conocido mundialmente, de forma positiva, como "el banquero de los pobres". Aunque ha criticado airada y reiteradamente las malas prácticas de las instituciones de microcréditos, la situación le ha superado. Su imagen de mito está empañada y cada vez son más las líneas de investigación que atacan su iniciativa desde un punto de vista teórico. En ese sentido, se ha criticado, por ejemplo, que no han servido para financiar iniciativas de emprendimiento o actividades productivas, sino el consumo.

"No es lo mismo un microcrédito como instrumento al desarrollo para la población más vulnerable que una herramienta financiera de una pequeña cuantía en los países occidentales. El ICO ha ofrecido pequeños préstamos a determinados sectores, pero aunque se llamen de la misma forma no tienen nada que ver: son contextos diferentes. El microcrédito aparece en los 80 como un instrumento ideal para los países subdesarrollados con el pretendido objetivo de ayudar a salir de la pobreza a las personas", continúa el experto.

Campaña publicitaria a favor de los microcréditos
Campaña publicitaria a favor de los microcréditos

"Estamos hablando de nanocréditos, por ejemplo de 20 ó 40 dólares, para alquilar un puesto de periódicos, de frutas... Son cantidades muy pequeñas, recursos para la superviviencia. No tiene nada que ver con el emprendimiento que conocemos aquí. No es un instrumento adecuado para los pobres porque el endeudamiento hace que las personas vulnerables lo sean más. Esto no quiere decir que proporcionar recursos financieros no sea importante, pero debe ser a la población que tiene unos mínimos vitales cubiertos", sostiene el experto.

En plena crisis de la deuda externa a nivel mundial, afirma que "plantear el endeudamneinto masivo de los que menos tienen es un gravísimo error". "¿Por qué Monsanto, el Banco Mundial y los principales bancos nacionales los apoyan? Porque favorece la extensión de la economía bancaria, así de claro y duro lo he visto. Además, hay una construcción ideológica muy peligrosa: parece que el hecho de que una persona viva, muera o salga adelante depende de que sea capaz de endeudarse".

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