UN DOCUMENTAL ARROJA LUZ SOBRE EL DESASTRE

Cómo la especulación urbanística destruyó una joya de nuestro patrimonio cultural

El Ayuntamiento de Ávila y la Junta de Castilla y León sepultaron bajo una capa de hormigón el cementerio musulmán más grande de España para construir chalés y un supermercado

La Historia a cambio de unos chalés. Así pareció pensar el Ayuntamiento de Ávila, cuyo alcalde era entonces el hoy eurodiputado Agustín Díaz de Mera (PP), cuando se topó con el cementerio mudéjar más importante descubierto hasta la fecha en España. Una necrópolis completa y en perfecto estado de conservación que desapareció para siempre bajo un complejo residencial de 35.100 m² . Es, según los expertos, uno de los peores y a la vez más desconocidos memoricidios de la historia reciente de nuestro país, y que ahora el periodista José Ramón Rebolleda disecciona en el documental 'Maqbara'.

“Hace 29 años que soy arqueólogo de la Junta de Castilla y León y este es el caso que más me ha dolido”, confiesa el arqueólogo Francisco Fabián, quien vivió en primera persona este episodio. “Era tan fácil llegar a una solución y era tan importante ese lugar, que quitárselo de en medio de esa forma llegó incluso a deprimirme. Estamos hablando de una necrópolis entera, aún hoy no se ha descubierto otra igual. Destruirla fue una falta de sensibilidad y una irresponsabilidad terribles”, continúa.

"Estamos hablando de una necrópolis entera, aún hoy no se ha descubierto otra igual. Destruirla fue la irresponsabilidad terrible"

El origen del desastre se remonta a 1999, con la burbuja inmobiliaria todavía en pañales. La promotora VEMUSA, en manos del empresario Enrique Ventero, se hace con unos terrenos conocidos como Vado de San Mateo, a las afueras de Ávila y justo recalificados como urbanizables. Su objetivo: edificar un complejo residencial. Ya se sospechaba que el cementerio musulmán de entre los siglos XIII y XV (hasta su expulsión de la Península) se encontraba en este lugar protegido por campos de cultivo, pero apenas unas paladas de excavadora lo terminaron de confirmar. Se limpió todo el terreno y apareció una 'maqbara' (necrópolis musulmana) con 3.171 esqueletos sepultados. A modo comparativo, la más grande de Castilla y León es la de Cuéllar, con 118 tumbas.

Cinco de los 3.171 esqueletos exhumados en la necrópolis. (Francisco Fabián)
Cinco de los 3.171 esqueletos exhumados en la necrópolis. (Francisco Fabián)

“Se realizaron 18 catas, se valoró su importancia y se inició el proceso de conservación. Hasta ocho universidades se pronunciaron a favor de protegerla, incluidos la Universidad de Oxford y el Ministerio de Cultura de Francia”, indica Rebolleda. “Pero para sorpresa de todos, el ayuntamiento y la Junta de Castilla y León se empecinan en que la necrópolis no reúne los elementos necesarios para ser catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC), y lo hacen basándose en el único informe de todos los emitidos que se pronuncia en ese sentido. Así que se exhuman los esqueletos, se rescatan algunos elementos funerarios y se da luz verde al desarrollo urbanístico”, describe el director del documental.

"Nos cae el yacimiento musulmán más grande de Europa occidental y nosotros lo resolvemos poniendo unos chalés y un Mercadona encima"

“Esto va más allá de un posible caso de corrupción urbanística, porque el mismo promotor, harto de tener que costear las excavaciones arqueológicas, se ofreció a permutar esos terrenos por otros del mismo valor y olvidarse del asunto”, recuerda Serafín de Tapia, historiador de la Universidad de Salamanca y en aquel entonces concejal en Ávila por Izquierda Unida. “¿Por qué no hicieron el trato? Porque el ayuntamiento y la Junta de entonces, ambos gobernados por el PP, estaban encantados con hacer desaparecer la memoria de los musulmanes en la región, más allá del obvio afán monetario de especular con los terrenos. Díaz de Mera jugó a la estrategia de hacer que fuera la Junta de Castilla y León, una entidad superior con sede en Valladolid, la que tomara la decisión, mientras él se guardaba las espaldas en Ávila a base de buenas palabras”, afirma De Tapia, quien llegó incluso a recibir amenazas de muerte por su activismo. 

Un grupo de técnicos, trabajando sobre los restos del cementerio. (Francisco Fabián)
Un grupo de técnicos, trabajando sobre los restos del cementerio. (Francisco Fabián)

“Nos cae esta joya del patrimonio cultural, el yacimiento musulmán más grande de Europa Occidental con más de 3.000 esqueletos conservados, y nosotros lo resolvemos poniendo unos chalés y un Mercadona encima”, suspira el historiador, antes de rematar: “Casi un 15% de nuestras palabras proceden del árabe y algunas de nuestras costumbres culinarias y pautas de comportamiento beben de aquella gente. Era evidente que había que conservar un testimonio tan tangible de la presencia de los musulmanes en la Península”.

El arqueólogo Fabián, derrotado en la votación del comité de patrimonio que dictaminó la destrucción del recinto, opina en el mismo sentido: “Se trataba de, al menos, conservar dos hectáreas para diseñar un parque cultural y un centro de interpretación, algo que habría atraído a turistas y prestigiado a Ávila como Patrimonio de la Humanidad y Ciudad de las Tres Culturas. Porque no es lo mismo visitar y comprender la memoria histórica del lugar a que te digan ‘mira, aquí debajo de este supermercado hay un cementerio musulmán del que ya no queda nada”. Fabián, al igual que De Tapia, sufrió amenazas y represalias por el sentido de su voto en el comité de patrimonio del Gobierno autonómico.

Imagen actual del conjunto residencial construido sobre la necrópolis. (Javier Dávila)
Imagen actual del conjunto residencial construido sobre la necrópolis. (Javier Dávila)

Una vez denegada la calificación de BIC, el cementerio mudéjar más grande de España fue engullido por cientos de toneladas de hormigón en 2002 sin que el desastre tuviera mayor repercusión social. Incluso el pequeño solar contiguo que se reservó para construir un modesto parque cultural se ha destinado, finalmente, a ampliar el aparcamiento del supermercado que ocupa parte de la necrópolis. Una imposición del “negocio por encima de la cultura” que se enmarca en los inicios de la España del ladrillo y que ahora, más de una década después, inmortaliza José Ramón Rebolleda en su documental 'Maqbara', que se estrena los días 26 y 27 de febrero en el Palacio de Congresos Lienzo Norte de Ávila.

Una de las tumbas del cementerio.
Una de las tumbas del cementerio.

 

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