Islandia recurre a dos mujeres para salvar su sistema financiero del colapso

La escritora islandesa Ingibjörg Haraldsdóttir escribió hace más de una década un poema que resume a la perfección los que ha sucedió en Islandia el mes
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Islandia recurre a dos mujeres para salvar su sistema financiero del colapso
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La escritora islandesa Ingibjörg Haraldsdóttir escribió hace más de una década un poema que resume a la perfección los que ha sucedió en Islandia el mes pasado. En esos versos, resumidos por el periodista del diario británico The Guardian, Ben. H. Murray, se describe una sala de reuniones llena de hombres que hablan, beben y fuman. Toman importantes decisiones pero, cada tarde, después de cada encuentro, una mujer entra y se encarga de la limpieza de la sala.

Pese a que este poema tiene más de diez años de antigüedad, hace apenas tres semanas recobró toda su actualidad cuando el Gobierno de Islandia decidió fichar a dos mujeres para intentar restablecer la normalidad y, lo que es más importante, la confianza en el maltrecho sistema bancario holandés, tocado de muerte por culpa del tsunami financiero que está arrasando todo el planeta.

Las elegidas para esta tarea han sido Elín Sigfúsdóttir y Birna Einarsdóttir, que han tomado las riendas del New Landsbanki y del New Glitnir, respectivamente, dos de los mayores bancos del país que tuvieron que ser nacionalizados para evitar su colapso. Bajo su mandato, deberán reconstruir los cimientos de un imperio financiero que fue construido por la joven y masculina élite del país, lo que ha provocado un auténtico cambio en la cultura empresarial islandesa marcada, hasta el pasado mes de octubre, por grandes dosis de testosterona. Experiencia no les falta.

Para Sigfúsdóttir, su nombramiento como CEO de New Landsbanki ha supuesto una increíble promoción dentro del banco. El sueño de cualquier ejecutivo. Desde 2003 dirigía la división de banca corporativa del grupo y con anterioridad había trabajado durante 24 años en el segundo mayor banco comercial del país, el Búnaðarbanki Íslands, donde se convirtió en la máxima responsable de banca corporativa. También fue miembro del consejo de esta endidad entre 1998 y 2003 y del de Landsbanki en Luxemburgo desde 2003. Además, es licenciada en Dirección y Administración de empresas por la Universidad de Islandia en 1979.

Apoyo de los ex consejeros delegados

Sigfúsdóttir no estará del todo sola en el que, posiblemente, será su gran reto profesional. Los dos ex CEOs del banco, Halldór Kristjánsson y Sigurjón Árnason, explicaban recientemente a sus empleados en su carta de dimisión –a la que tuvo acceso Financial News-, que asesorarán y asistirán a la entidad en todos aquellos problemas que afecten al proceso de reestructuración y preservación de los activos de banco. “Está de más decir que trabajaremos enérgicamente en este objetivo y realizaremos cualquier esfuerzo para ayudar al nuevo CEO así como al nuevo equipo gestor en la medida en que podamos”, rezaba la nota.

Ante un desafío similar se encuentra Birna Einarsdóttir, nuevo CEO de Glitnir. Esta ejecutiva islandesa se unió al grupo –entonces Idnadarbankinn- en 1987. Después de seis años en Royal Bank of Scotland (RBS), aterrizó de nuevo en la entidad en 2004 como directora de ventas y marketing. En junio de 2007 se convertía en vicepresidenta ejecutiva de banca comercial doméstica. Su experiencia profesional se completa con la licenciatura en Dirección y Administración de empresas por la Universidad de Islandia y con un MBA de la Universidad de Edimburgo.

“Los últimos meses ha sido muy difíciles para todos los que trabajamos dentro del sector financiero. En las próximas semanas, New Glitnir estará en condiciones de atender todas las necesidades de nuestros clientes y empleados. Nuestra obligación es reconstruir un sector financiero fuerte y saneado en Islandia.”, fueron sus primeras palabras al asumir las riendas del banco.

Einarsdóttir reconoce que su tarea al frente del banco no será fácil. “Por delante nos quedan tiempos de cambio y reconstrucción en la comunidad empresarial islandesa. Necesitamos unir todos nuestros esfuerzos para asegurarnos de que nuestra gente y nuestros negocios puedan superar este periodo de dificultades y salir adelante. Nosotros, en Glitnir, asumiremos nuestra responsabilidad en lo ocurrido y cooperaremos con las autoridades y con los accionistas para aclarar lo sucedido”.

Reacciones a sus nombramientos

Sin duda, estas dos ejecutivas tienen ante sí un desafío histórico y no exento de obstáculos, ya que no sólo ocupan el sillón de quienes han situado al borde del abismo a Islandia, sino que están obligadas a demostrar que pueden hacerlo mejor que ellos.

De ahí que sus nombramientos no hayan dejado indiferente a la comunidad financiera internacional. Las reacciones no se han hecho esperar. Incluso un oficial del Gobierno se ha pronunciado al respecto: “Los hombres lo ponen todo patas arriba y luego tienen que ser las mujeres las que lo coloquen todo en su sitio”. Otros, por el contrario, tiran mano de los estudios. Para algunos expertos, la explicación que reside detrás estos dos fichajes es el hecho de que estas dos ejecutivas serán capaces de dirigir el futuro de Glitinir y Landsbanki sin la necesidad de tomar decisiones tan agresivas como las que han llevado al sector bancario islandés a ponerse de rodillas.

“No es que las mujeres tengan mayor aversión al riesgo que los hombres, sino que son más conscientes del él”, comentaba la profesora Susan Vinnicombe, directora del International Centre for Women Leaders de Cranfield School of Management a Financial Times. Vinnicombe publica un estudio anual sobre mujeres directivas en compañías que cotizan en el FTSE 100 y en el último señala que las mujeres pueden asumir riesgos de mayor tamaño, pero en menor número que los hombres. Por otra parte, otros expertos creen que las mujeres han tenido que superar muchos obstáculos para llegar a lo más alto en sus puestos de trabajo, por lo que no me sorprendería que asumieran mayores riesgos que los hombres.

Sea como fuere, lo cierto es que Elín Sigfúsdóttir y Birna Einarsdóttir deberán reflotar un país con poco más de 300.000 habitantes –el equivalente a Alicante, Valladolid o Vigo-, con uno de los estados del bienestar más desarrollados del mundo, con un Producto Interior Bruto (PIB) de 30.000 millones de dólares, una deuda contraída con el exterior de 120.000 millones de dólares y una dependencia extraordinaria respecto al sector financiero que representa ocho veces el PIB Nacional. Mientras el milagro se produce, el FMI ultima un paquete de ayudas a Islandia valorado en 6.000 millones de dólares. Yes we can.