Carlos Turró, presidende de Cleop: "No entiendo cómo se llegan a emitir derivados sobre valores pequeños"

Los derivados financieros tienen una leyenda negra. Un invento sofisticado para unos y una herramienta del diablo para otros. Fue un error con ellos lo que
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Carlos Turró, presidende de Cleop: "No entiendo cómo se llegan a emitir derivados sobre valores pequeños"
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Los derivados financieros tienen una leyenda negra. Un invento sofisticado para unos y una herramienta del diablo para otros. Fue un error con ellos lo que detonó el crash de 1987 y una liquidación de posiciones (caso Kerviel) la que provocó el tumulto bursátil del pasado mes de enero. Al mísmisimo Warren Buffett, la mayor fortuna del mundo, le hicieron perder más de 1.000 millones de dólares en el primer trimestre del año y el otro día en Madrid los definía como "armas de destrucción masiva" porque magnifican las oscilaciones de la bolsa y terminan por trasladarse, de vez en cuando, a la economía y empresa real por la inestabilidad que generan.

En Valencia, algunos piensan igual. Y tienen un ejemplo en 'la Cleop', como se conoce a la constructora más popular de la región, después de que su acción en bolsa registrase un desplome de hasta el 40% en pocas jornadas por el uso de derivados por parte de Roberto Salazar Bello, uno de sus consejeros y principales accionistas con el 10% del capital. Tuvo que dimitir y disculparse ante el resto de miembros del consejo de administración. "Nos ha hecho mucho daño, aunque es un caso puntual y esperamos que el valor se recupere", narra en declaraciones a El Confidencial Carlos Turró Homedes, presidente de Compañía Levantina de Edificación y Obras Públicas (CLEOP), quien lamenta profundamente la situación.

"Hemos decidido prohibir el uso de derivados entre los miembros de nuestro consejo porque no tiene ningún sentido hacerlo. [Roberto Salazar] se ha disculpado y presentado su dimisión, aunque sigue siendo nuestro accionista. Nos ha hecho mucho daño. No entiendo cómo algunas entidades financieras pueden emitir derivados sobre valores tan pequeños y estrechos como el nuestro", explica en declaraciones a El Confidencial el primer ejecutivo y representante del 33% del capital de la familia Turró.

Salazar cuenta con una participación directa e indirecta próxima al 15% de Cleop, según los registros de la CNMV. Sin embargo, el ex consejero tenía pignoradas alrededor de un tercio de esos títulos a entidades financieras como Caixa Penedés y Crédit Agricole, según fuentes del mercado. Éstas, que cuentan con más del 3% de Cleop cada una, tumbaron el valor al ejecutar ventas de acciones de Salazar por un valor cercano a 6 millones de euros. El ex consejero reconocía a la CNMV la existencia de CFDs (contratos por diferencias) con varias entidades financieras. La acción cayó un 22% el jueves y otro 19% el viernes hasta que fue suspendida por el supervisor para pedir aclaraciones. Cleop subió el lunes un 11%, pero ayer volvió a bajar un 6%, hasta 17,4 euros. Acumula un descenso del 31% desde que estalló el affaire de los CFDs, y hoy recorta otro 3%.

Críticas a algunas prácticas financieras

Estos contratos multiplican el poder de compra y venta de un inversor, que tiene que poner una pequeña cantidad en efectivo o los propios títulos para realizar operaciones sobre el contado. El bróker puede ejecutar la venta de títulos para reponer las garantías o avales a los que no está haciendo frente su cliente. El uso de derivados provocó, por ejemplo, el derrumbe de Colonial a finales de 2007 o las pérdidas de 40 millones de euros del bróker Gaesco Bolsa por cuenta de su cliente Luis Portillo. Otro primer espada de una empresa cotizada fue especialmente crítico a principios de año ante las prácticas de algunos brókers "que utilizan las acciones prestadas para exacerbar las caídas bursátiles en momentos de crisis", según el presidente de Zeltia, José Mª Fernández de Sousa y también sufridor de estos ataques.

"Esos bancos nunca han llamado a la compañía para interesarse por su evolución ni nada", se queja Turró. Cleop espera ahora recupera el terreno perdido en apenas unas jornadas. Según su presidente, "la empresa está en una situación sólida, llevamos años con buenos resultados", saliendo al paso de los rumores sobre sus estados financieros cuando su compañía se venía abajo en bolsa. "El año pasado ganamos 7 millones de euros. Tenemos una cartera de obra pública muy completa, diversificada y como poca exposición al sector de vivienda", explica a este diario. Turró reconoce haber recibido ofertas por la compañía y, si bien afirma que no piensa en vender, reconoce que "todo tiene un precio".

Un empresa con VIPS e historia

Cleop, fundada en 1920, es uno de los valores más pequeños de la bolsa española. Con apenas 140 millones de euros, su accionariado está poblado de apellidos ilustres y adinerados como los Turró, muy bien relacionados en la Comunidad Valencia, con el 33% del capital; Roberto Salazar Belló, con un 15%, hermano de los mayores accionistas y ejecutivos de Sos Cuétara (Jaime y Jesús). También aparece Libertas 7, el hólding de la familia Noguera, presente en Banco de Valencia, Prisa o Adolfo Domínguez, con un 10%.

Y uno de los accionistas conocidos es Carlos Castellanos Escrig, uno de los socios fundadores y ex primer ejecutivo de Arcalia, la gestora de fondos independiente que pasó a manos de la valenciana Bancaja en 2002 por 60 millones de euros. Entró en el capital cuando Sacyr, que tenía el 25% del capital, salió de la compañía en 2002, después de aguantar cerca de tres años (1996-1998) la suspensión de pagos de la constructora.