Los números hablan por sí solos. Tras cerrar septiembre como el mejor mes desde junio de 2012, el Ibex 35 se prepara para cerrar 2013 en positivo después de tres años de caídas. Pero puede que no se conforme sólo con subir. Todavía resta poner la guinda al pastel, una vez superados los 9.000 puntos, y está por dilucidar si será capaz de alcanzar los 10.000 puntos. Por delante queda un trimestre en el que todavía quedan varios puntos calientes en el camino para dilucidar si el selectivo español conseguirá acabar en niveles de 10.000 puntos.

Los analistas no lo ven claro y, prueba de ello, es que un 40% de los expertos consultados considera que la cota clave de las cinco cifras, perdida por el Ibex 35 en julio de 2011, es factible antes de que se cierre el año. Desde los niveles actuales de 9.350 puntos, supondría escalar otro 7%. Dicho de otra forma, si el Ibex consigue acabar en los 10.000 puntos habrá cerrado un año con un nada despreciable repunte del 22,5%, una revalorización que ha sido superada en tres de los últimos diez años.

Unas miras demasiado ambiciosas

A la vista de estos datos, buena parte de los expertos considera que es exagerado pensar en esta cota con vistas al final de año. Es el caso de José Luís Martínez, estratega de Citi, que considera que es más factible pensar en un rango de 9.000 a 9.500 puntos, teniendo presentes varios puntos clave que van a regir el comportamiento del mercado en los próximos tres meses. Martínez avisa que “ya se ha descontado algo más que el hecho de que hayamos tocado fondo: es importante no defraudar, pero los datos económicos que estamos conociendo vuelven a ser ambiguos”.

El plano internacional tiene dos claros focos de interés para los inversores. De un lado, “la crisis política en Italia refleja los potenciales riesgos en el área. Es importante no bajar la guardia, especialmente en la propia Italia, Portugal, Grecia y la formación de Gobierno en Alemania”, prosigue. Por otra parte, Estados Unidos vuelve a estar en el ojo del huracán. “La negociación sobre el techo de la deuda en EEUU a mediados de este mes va a condicionar el comportamiento de los mercados a corto plazo. El resto, hasta final de año, vendrá condicionado por la Reserva Federal (Fed) en sus reuniones y la posible reducción de compra de papel", concluye.

En esta línea, el analista de Lloyds Bank, Alberto Roldán, cree que concluir el año en 10.000 puntos se antoja un objetivo demasiado ambicioso por dos motivos. “El primero, porque supone avanzar entre un 7% desde los niveles actuales, es decir, un 3% mensual, lo cual sólo se ha dado en el muy alcista período comprendido entre marzo y septiembre de 2009, con la referencia añadida de que el Ibex se encontraba en niveles de precio similares”, matiza.

Por otro lado, Roldán cree que “en aquel momento podía tener cierto sentido sobre la base de un beneficio por acción ajustado que justificaba una cierta expansión en múltiplos. Actualmente, a 15 veces beneficios no parece que se pueda replicar ese mismo movimiento. Y añade "hay un motivo añadido que es que para que se alcance ese nivel, los dos grandes bancos tendrían que mostrar un comportamiento muy alcista cuando ambos cotizan por encima de los precios objetivos de consenso”. Desde Tressis, Virginia Pérez apunta que “es difícil atisbar si se llegará a 10.000 puntos, aunque es una cota segura en un ciclo alcista a largo plazo”. Para esta analista, “el verdadero reto estará en que no se produzca ninguna desaceleración económica que dé al traste con la recuperación de los beneficios empresariales y del empleo”.

Para Soledad Pellón, analista de IG, la expectativa de los 10.000 puntos es poco realista, ya que supondría cerrar el año con un alza de, aproximadamente, un 20% y un 30% desde los mínimos marcados en junio. Desde XTB Trading, Javier Urones también apuesta por un cierre de año en 9.500 puntos ante los problemas que se puedan derivar del nuevo abismo fiscal en EEUU y la retirada de estímulos de la Fed. Por último, en este grupo también está María Muñoz, analista de Inversis, que cree que es complicado, porque para ver los 10.000 puntos habría que revisar al alza los beneficios empresariales, obtener lecturas macro mucho mejores que las que se están registrando, desvanecerse rápidamente las incertidumbres en EEUU y despejar los mensajes sobre el futuro de la política expansionista. “Además, no sabemos hasta qué punto sería sano alcanzar los 10.000”.   

Difícil, pero no imposible

Nadie duda de que alcanzar los 10.000 puntos es una tarea cuanto menos exigente para el Ibex 35 en 2013 pero también hay varias voces que piensan que, tras la gran trayectoria protagonizada en el año, el selectivo español puede lograrlo. Ramón Forcada, analista jefe de Bankinter, sigue defendiendo al Ibex como índice con mayor potencial con vistas a 2014. Según sus últimas estimaciones, el selectivo podría acabar el próximo año en 12.700 puntos dentro de un escenario neutral.

“¿Por qué no iba a ser posible? Es agresivo, pero también factible. Los consensos de mercado al final reflejan la mediocridad y si no ven potencial en el Ibex se vuelven a equivocar. Nosotros decidimos volver a entrar en España hace dos trimestres y seguimos pensando que muchas empresas españolas valen más de lo que cotizan”, apunta Forcada.

Para Nuria Álvarez, estratega de Renta 4, “el fondo de mercado en un contexto de mejora económica en Europa, a pesar de la relativa debilidad mostrada por los últimos datos macroeconómicos en Estados Unidos, debería continuar siendo positivo. No apreciamos riesgos elevados que nos lleven a pensar en correcciones de gran calado, sobre todo tras la confirmación por parte del BCE de su política monetaria y la predisposición a realizar nuevas inyecciones de liquidez a largo plazo. Por ello, y desde un punto de vista técnico, el nivel de 10.000 podría ser alcanzable de cara a final de año”.

Miguel Ángel Paz, de Unicorp, también se muestra optimista en este sentido y hace hincapié en el buen catalizador que puede haber en los resultados empresariales. “Las expectativas son muy bajas y todo va a depender del punto de partida al que llegue el Ibex en plena campaña de resultados. Nosotros barajamos un final de año entre 9.800 y 10.000 puntos”.

Para Ángel Mínguez, de Bolsa 3, la cuestión apunta más bien al cambio de percepción que ha habido sobre la marca España. “El mercado ha dejado de penalizar a las compañías por el mero hecho de cotizar en el Ibex. Los grandes valores están superando resistencias y esperamos que sean ellos, los BBVA, Santander, Telefónica, Inditex… los que consigan llevar al selectivo a la cota de los 10.000 puntos y, de paso, seguir despejando incertidumbres sobre nuestro país que cada vez tienen menos fundamento”.