Los inversores cortos o bajistas, aquellos que toman posiciones en un valor a la espera de sacar provecho de futuras caídas, optaron por plegar velas en el capital de quince valores de la bolsa española durante las últimas dos semanas. Según el último registro de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), correspondiente al periodo que va del 9 al 23 de agosto, estos inversores han reducido su presencia de forma significativa en cuatro valores como son Banco Sabadell, Gamesa, Indra y Red Eléctrica.

En el primero de los casos, el buen hacer que ha tenido la entidad catalana desde principios de julio, donde ha repuntado casi un 50%, ha sido el mejor caldo de cultivo para que los cortos sigan rebajando su presencia, tal y como llevan haciendo desde finales de junio. En esta última lectura pasan de controlar un 4,2% al 3,74% del capital, siendo una de las mayores caídas (0,46 puntos porcentuales) de entre todos los valores españoles. Significativo es este caso ya que hace apenas dos meses, allá por el 28 de junio, tenían en su poder el 5,04% del capital. Dentro del sector bancario, los cortos también se retiran de Bankinter, donde se reducen del 1,89% al 1,71%.

Donde también dan un buen respiro es en Gamesa, otro de los valores que este verano ha mantenido la trayectoria alcista mostrada durante todo el ejercicio, en la que pasan del 0,75% al 0,29%. Por su parte, en Red Eléctrica reducen sus posiciones del 0,8% al 0,33%, mientras que en Indra siguen batiéndose en clara retirada, después de reducirse en más de un 3% en la quincena anterior, y bajan del 5,38% al 4,97%.

Entre el resto de valores que también se benefician de un repliegue de los bajistas, destacan BME, que pasa del 5,87% al 5,64%; Mediaset, del 2,66% al 2,37%; OHL, del 0,72% al 0,43% y Sacyr, un valor que la pasada semana los analistas de Bankia Bolsa elevaban su potencial alcista al 25%, donde bajan del 0,42% al 0,2%.

Se incrementan en siete valores

Situación bien distinta es la de siete valores en los que los cortos aumentan sus posiciones. Abengoa y Acerinox siguen siendo las dos compañías más expuestas a los zarpazos de los osos de toda la bolsa española. En concreto, Abengoa se alza como la cotizada más expuesta a los bajistas, con una subida del 6,96% al 7,24% del capital (0,28 puntos porcentuales). Todavía es más severo el repunte dentro de Acerinox, que en las últimas dos semanas alcanza el 6,70% del capital, tras repuntar en 0,34 puntos porcentuales.

Además de en estos dos valores, los cortos también se hacen más fuertes en otros cinco. Estos son Banco Popular, donde pasan de ostentar el 1,03% al 1,13%; Dia, que recupera el nivel de finales de julio al pasar del 0,2% al 0,41%; Mapfre, del 1,45% al 1,65%; Meliá, del 3,58% al 3,81% y Prosegur, donde alcanzan el 1,01% desde el 0,92% anterior.

Otra forma de invertir

Las posiciones cortas o bajistas representan una opción más que tienen a su alcance los inversores para operar en bolsa. A diferencia de las posiciones alcistas o largas –más habituales-, en las que los inversores ganan cuando compran a un precio y venden luego a otro más alto, en las bajistas o cortas las ganancias se producen cuando el precio de las acciones cae.

La clave reside en adelantarse a ese descenso tomando prestados en el mercado títulos de esa empresa que son propiedad de otro accionista. Por ese préstamo, el bajista le pagará a ese accionista unos intereses en concepto de alquiler temporal. En cuanto las tiene en su poder, el inversor bajista vende esas acciones que ha tomado prestadas a la espera de que en el futuro caigan. Si eso ocurre, las recompra a un precio más barato, con lo que se embolsa la diferencia entre el precio de venta inicial -más alto- y el precio de recompra posterior -más bajo-. Parte de esta ganancia será empleada por el inversor bajista para pagar los intereses por el alquiler de las acciones; el resto será su beneficio. Por su parte, al término de la operación el accionista original volverá a tener los títulos en su poder y se habrá llevado el importe de ese alquiler -los intereses-.

En todo este proceso, el inversor a corto está asumiendo el riesgo de que su intuición no se vea premiada. Si, en contra de lo que cree, las acciones suben, sufrirá las pérdidas correspondientes al pago de los intereses y la recompra de los títulos, para devolvérselos al accionista, a un precio mayor.