Desaparece la marca Pastor tras casi 250 años

La caída de un símbolo de la Galicia financiera del siglo XX

La venta del Popular reduce a cero las acciones de la histórica Fundación Barrié y merma drásticamente sus ingresos

Foto: José María Arias (i), de Banco Pastor y Ángel Ron (d), expresidente del Popular. (EFE)
José María Arias (i), de Banco Pastor y Ángel Ron (d), expresidente del Popular. (EFE)

El terremoto del Popular ha tenido una de sus principales réplicas en Galicia. Por su impacto económico, pero también por el simbólico, con la caída del imperio de los Barrié de la Maza, la familia impulsora del Banco Pastor. Todo un emblema de la Galicia financiera de la segunda mitad del siglo XX se sitúa al borde del colapso en su condición de socio de referencia del Popular, del que posee un 1,5% a través de la Fundación Barrié. El banco que presidía Emilio Saracho era una de sus grandes fuentes de ingresos. Sin ellos, se tambalea el imperio fundado por Pedro Barrié de la Maza, distinguido por Franco en 1955 como Conde de Fenosa y que en los años sesenta llegó a tener a 7.000 empleados a su cargo.

El legado de los Barrié es tan singular como el propio título nobiliario, probablemente el único en el mundo que lleva el acrónimo de una compañía, Fuerzas Eléctricas del Noroeste S. A. Fenosa está ahora en manos de Gas Natural y el Pastor acabó engullido por el Popular, del que se había convertido en una simple filial, pero quedaba la Fundación Barrié, una de las que más fondos dedica a la obra social en Galicia y accionista del banco vendido al Santander por un euro. Ahí se diluyen los 450 millones de euros que llegó a poseer cuando el Popular se comió al Pastor, en 2011. El actual presidente de la fundación, José María Arias Mosquera, no diversificó el capital, y las ampliaciones de capital hicieron que su valor fuera descendiendo progresivamente: 245,2 millones de euros en 2013, 233,7 en 2014, 177,3 millones en 2015 y cero euros desde este fatídico 7-J.

Carmela Arias y Díaz de Rábago, Condesa de Fenosa. (EFE)
Carmela Arias y Díaz de Rábago, Condesa de Fenosa. (EFE)


La Fundación Barrié de la Maza la creó el I Conde de Fenosa con el objetivo de impulsar el desarrollo económico y social de Galicia en 1966, 27 años después de comprar un banco creado en 1776 con el nombre de Jaime Dalmau y Cía y que llevaba apenas 14 operando con el nombre de Pastor. A su muerte, en 1971, le sucedió su viuda, Carmela Arias y Díaz de Rábago, primera mujer que asumió la presidencia de un banco en España, a cuyo frente permaneció 30 años. Curiosamente, será otra mujer, Ana Botín, la que reciba su legado.

De su marido, Carmela Arias no solo heredó título nobiliario y presidencia de banco y fundación, sino también un entramado empresarial en plena expansión, con el astillero Astano al frente, antes de que el Estado entrara en el capital en 1972 y dejara de ser del Pastor siete años más tarde. Hullas del Coto Cortés, Tranvías de Coruña, la Compañía Madrileña de Alumbrado y por supuesto Fenosa también formaban parte de las empresas del banco, aunque muchas de ellas no tardarían en quedarse por el camino.

La II Condesa de Fenosa renunció en 2001 por cuestión de edad a la presidencia del Pastor, cargo en el que le sucedió su sobrino José María Arias Mosquera, aunque permanecía como consejera y presidenta de honor de la entidad hasta su muerte en 2009. Ahí entró en acción José María Arias, III Conde de Fenosa desde la discreta sucesión publicada en una breve disposición del Boletín Oficial del Estado de un sábado de junio de 2011. La firmaba un ministro socialista, el también coruñés Francisco Caamaño, sin que ningún medio de comunicación reparara en la noticia hasta meses más tarde.

El Popular rebajó al Pastor a la condición de simple marca comercial, una marca que desaparece tras casi 250 años de historia

Arias, que también preside la Barrié, inició aquel 2001 una fuerte reestructuración del banco que acabaría dejándolo en manos del Popular. Primero se lanzó a un plan estratégico 2002-2005 que cumplió sus objetivos con varios meses de antelación. Pero se avecinaba la crisis, que sorprendió al Pastor con otro plan, el Delta, cuyo objetivo era triplicar su tamaño. En 2011 el burbujazo inmobiliario le impactó de llenó, y fue uno de los pocos bancos que no superaron los test de estrés europeos. Así fue como se negoció la OPA amistosa de octubre de ese año con el Popular, que rebajó al Pastor a la condición de simple marca comercial, una marca que desaparece tras casi 250 años de historia.

La fundación no se esfumará tan rápidamente, pero todo son dudas sobre su futuro. El propio vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda, admitió este miércoles su preocupación, y ante los periodistas que le preguntaban por su futuro, torció el gesto y contestó con un lacónico “ya veremos”. En 2015, la Barrié recibió más de cinco millones de euros del Popular en concepto de dividendos por sus acciones. Ese grifo se ha cerrado. Le queda un recurso financiero, los alquileres de las oficinas y otros bienes patrimoniales al Banco Popular, que este se comprometió a arrendar en el acuerdo de absorción.

Distintas informaciones sitúan esos ingresos en torno a los 5,8 millones de euros anuales, un pago que aún no se ha aclarado si asumirá el Banco Santander. Aunque lo hiciera, la Fundación será incapaz de mantener un gasto en obra social que ronda los 9 millones anuales, y que cobra especial importancia tras la caída de las cajas gallegas. Con la compra de estas por Banesco para convertirlas en Abanca y el nuevo golpe asestado este miércoles, Galicia se queda sin los últimos símbolos de su antiguo entramado financiero.

Menos simbólico pero más preocupante para sus 1.400 empleados y casi 700.000 clientes en Galicia serán los efectos económicos de la caída de un banco que es el segundo de la comunidad autónoma, con 200 sucursales. Cuenta además con casi un 20% de cuota de mercado y más de 20.000 millones entre créditos y depósitos. La duplicidad de oficinas con el Santander en más de cien ayuntamientos, un tercio del total de los gallegos, se llevará muchos puestos de trabajo, que se sumarán a los 800 que se cobró la absorción por el Popular y otros 400 de un reciente ERE. Con esta operación, y tras la desaparición de las cajas y del Banco Gallego, serán cinco las entidades que se repartirán la mayor parte del mercado financiero en Galicia.

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