El día después del debate

Chute de optimismo en las filas de Susana Díaz, que une fuerzas con Patxi

Tras la victoria de Pedro Sánchez en la recogida de avales, los susanistas defienden que el debate les da alas, mientras que su rival insiste en que ganará

Foto: Intervención de Susana Díaz, en un monitor de la sala de prensa de la sede del PSOE, este 15 de mayo. (EFE)
Intervención de Susana Díaz, en un monitor de la sala de prensa de la sede del PSOE, este 15 de mayo. (EFE)

Los equipos de los candidatos a las primarias del PSOE insistían en que hay pocos indecisos y que el debate iba a mover poco voto. Lo importante era no perder. Nadie cometió un error garrafal que lo expulse de la carrera. A toro pasado, en las filas de Susana Díaz se muestran eufóricos y advierten de que es un chute de optimismo y que el debate influirá de forma determinante en la recta final de la campaña.

Tras el ‘gatillazo’ de los avales, que pese a la cifra histórica de 60.000 permitió a Pedro Sánchez ganar terreno y proclamarse vencedor moral a sólo 6.500 firmas de distancia, los susanistas celebran un debate que creen que da alas a días de la cita con las urnas. Moral a la tropa, venden.

Chute de optimismo en las filas de Susana Díaz, que une fuerzas con Patxi

“Nos influye directamente en el estado de ánimo”, sostuvo alguien muy próximo a la presidenta de Andalucía. La lectura, claro está, no tiene nada que ver con la que hacen en las huestes de Pedro Sánchez. Creen que su candidato fue “claro ganador” en la segunda parte del debate. Consideran que el ex secretario general cumplió con sus expectativas y afianzó la imagen de su rival como una trepa política, agresiva en sus formas, autoritaria. “Objetivo cumplido”, repetían sin mucho entusiasmo, ironizando sobre el “No mientas, cariño”, que se le escapó a Díaz y que torció el gesto de sus asesores. Deslizarse por esa pendiente podía costarle el debate pero la candidata supo contenerse. Con esfuerzo, eso sí.

“La pinza” de Díaz y López

Insistían los sanchistas en que iban con un guion en el que Sánchez jugaba un papel más plano y que su tono y sus mensajes: la abstención al PP y la derechización del PSOE, estaban muy estudiados. Los afines a Sánchez se encargaron de invitar a los suyos a votar en todas las encuestas. Proclamaban que fuera de ‘la endogamia’ socialista, “en los militantes y en la sociedad”, ganó su candidato. Defienden además que “la pinza” de Díaz y López llevará votos antisusanistas al saco del ex secretario general.

Para no romper el guión, Patxi López también se proclama ganador. Quien sabe que no va a ganar las primarias, muy lejos de sus rivales, sí cree que ha ganado espacio tras quedar muy atrás en la primera ronda de los avales. En las filas del exlendakari no se muestran preocupados por que se haya dado un imagen de proximidad excesiva con Susana Díaz. Consideran que han ensanchado su espacio y que el buen papel del vasco, que jugó de árbitro, virando algo al final para que no pareciera que le daba estopa únicamente a Sánchez, le permitirá ganar en votos frente a los avales cosechados.

Todos se dicen ganadores, como es previsible, pero la realidad es que quien más tenía que perder, Susana Díaz, es posiblemente la más beneficiada. Pedro Sánchez dejó escapar una oportunidad para rematarse como ganador y Patxi López es, en eso coinciden los expertos, quien hizo mejor debate, dio más espacio a las propuestas, centró el duelo y campeó a sus anchas aminorando la polarizando y haciendo saber que la tercera vía existe, es posible y está ahí.

La suerte, dicen todas las candidaturas, está echada. Aún habrá que ver a Susana Díaz y Pedro Sánchez midiéndose el jueves a orillas del Guadalquivir, en el mismo sitio y a la misma hora, y ver a los candidatos cerrar sus campañas el sábado, pero los mensajes están colocados y ya sí que cabe poco movimiento de voto.

Todos se dicen ganadores, como es previsible, pero la realidad es que quien más tenía que perder, Susana Díaz, es posiblemente la más beneficiada

Díaz no salió a la defensiva, para justificarse por el comité federal del 1 de octubre ni siquiera para explicar por qué la abstención al PP. Eso no supo combatirlo más allá de los 85 diputados de Sánchez. Ella jugó a la ofensiva, “firme pero con tono prudente”, dicen los suyos, algo condescendiente, llamando a Pedro por su nombre de pila cada vez que tomaba la palabra. Fue ella quien sacó a pasear a Tomás Gómez o a Irene Lozano. Tras el debate se dedicaron a caricaturizar a un Pedro Sánchez que “no salía de su guion, de leer sus papeles” y que no se metió en el debate. “Cuando ella dice que si no remonta el resultado electoral se va, lo sitúa frente a su propio espejo. Cuando le deja claro que su principal problema es él mismo, le desmonta su historia”, defienden en el equipo de la andaluza.

Patxi López también ayudó. Esa pregunta al ex secretario general: “¿Pedro, tú sabes lo que es una nación?” o esa réplica ante un nuevo intento, quizás inoportuno, de Sánchez de caminar juntos porque tienen “el mismo proyecto”: “Me parece muy bien que si no tienes ideas cojas las mías”. Por un momento arrinconaron al exlíder del PSOE, que subido en su ola de “ilusión”, pasó de los desprecios y no replicó a ese traje que le hicieron de político inconsistente y lleno de vaivenes.

Él se aferró a la hemeroteca para colocar a Díaz frente a sus propias contradicciones y no salió del guion. “Ganamos”, insisten los suyos. Lo que nadie se cree es que Díaz y Sánchez, visto lo visto, vayan a compartir ejecutiva. “El partido está malito”, dijo la andaluza. Más que eso, hay dos liderazgos irreconciliables.

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