EL SECTOR SE ENFRENTA AL RIESGO DE BURBUJA

La familia Cosmen (Alsa) amasa un emergente imperio inmobiliario en China

La dinastía Cosmen sigue más volcada que nunca en China. Después de ser una de las primeras empresas familiares españolas en dar el salto al país
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La familia Cosmen (Alsa) amasa un emergente imperio inmobiliario en China
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La dinastía Cosmen sigue más volcada que nunca en China. Después de ser una de las primeras empresas familiares españolas en dar el salto al país asiático con su negocio de autobuses (Alsa) allá por 1984, la saga empresarial asturiana ha diversificado sus intereses en otros sectores ajenos al mundo del transporte. Tras más de 20 años en la zona, los Cosmen acumulan ya un pequeño y pujante negocio inmobiliario, cuya base es la promoción y comercialización de más de 3.000 pisos.

Su incursión en el sector inmobiliario está directamente ligada con su actividad en China a través de Alsa. Según ha explicado la familia en un reciente encuentro privado, una vez que su negocio de autobuses comenzó a generar beneficios sustanciosos, los Cosmen se vieron en la tesitura de considerar la opción de reinvertir las plusvalías en el mercado chino o repatriar los dividendos obtenidos. La apuesta final fue por el ladrillo en régimen de alquiler en grandes núcleos urbanos, un mercado emergente en clara expansión.

La decisión, según han explicado miembros de la familia en algún foro privado, también tenía otras motivaciones. De acuerdo con la legislación china, las empresas extranjeras están sujetas al pago de impuestos, como las compañías locales, y la repatriación de divisas sólo necesita de un trámite administrativo. Sin embargo, existe una retención extra del 10% sobre las plusvalías que se quieran sacar del país, por lo que en ocasiones, y ante la pujanza de la actividad económica de China, reinvertir puede ser una opción doblemente atractiva.

Durante años, la política de la familia ha sido reinvertir en China todo el dinero que iba generando el negocio local, al frente del cual está Andrés Cosmen desde 1987, mientras que su hermano Jacobo Cosmen ejerce de presidente desde Asturias. Sin embargo, a partir de 2005, fecha en la que la familia decide fusionarse con el gigante del transporte británico National Express, a cambio de un 10% de la fusionada, algo más de 200 millones y de continuar con la filial china, la familia decidió diversificar en otros campos ajenos al transporte.

Nadie garantizó a los Cosmen, sin embargo, el éxito en su incursión inmobiliaria. Como ha ocurrido antes en otras economías en pleno crecimiento, el mercado de la vivienda chino está sujeto a un claro sobrecalentamiento. Así lo recoge un reciente informe de Academia China de Ciencias Sociales, que calcula la existencia de cerca de 64 millones de apartamentos y casas vacías en las áreas urbanas. Es decir, stock inmobiliario para cerca de 200 millones de personas, cuando la población urbana no llega a un tercio de esta cifra.

A pesar de ser los primeros accionistas de National Express, la familia Cosmen estuvo interesada en hacerse con el control total de la compañía de la mano del fondo de capital riesgo CVC. Después de desistir en esta operación, la familia asturiana apoyó la fusión con la escocesa Stagecoach, que finalmente tampoco prosperó. La vorágine de compras y fusiones, como demostraron tras hacerse con Enatcar o Continental-Auto, no asusta a la familia asturiana. Tampoco el mercado chino... si no fuera por sus pinitos en el mercado inmobiliario.

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