Andoni Zubizarreta es consciente de que el Barcelona necesitaba fichar un central. El director deportivo, por más que se empeñe en mostrar su conformidad de cara la galería, sabe que le ha faltado encontrar en el mercado la pieza que redondeara la plantilla. Y no porque no lo intentara hasta el último minuto, esperando una respuesta afirmativa del Liverpool para dar el OK a la salida de Daniel Agger. Zubi, sin embargo, terminó por arrojar la toalla y plegarse a los deseos del Sandro Rosell: no más fichajes. De ahí ese “nuestro fichaje es Puyol” a modo de claudicación durante la rueda de prensa, resumen de lo que ha sido el verano azulgrana.

El presidente del Barcelona tenía claro desde el principio que su prioridad esta temporada era Neymar. Nada más. Las ‘intentonas’ por Thiago Silva o David Luiz han sido más una puesta en escena que una negociación real. Nunca echaron el resto de verdad por la contratación de uno de los dos centrales brasileños. De haber puesto empeño, al menos Luiz podría haber forzado su salida. El Barcelona, a instancias de Sandro Rosell, no estuvo por la labor. Todo pese a que el máximo mandatario azulgrana prometiera ante las peñas a mediados de agosto que “habría seguro un fichaje antes de acabar el mercado”. Ni rastro de su promesa.

La salida de Tito Vilanova, en cualquier caso, liberó a Rosell del compromiso que había adquirido con el entrenador de ficharle un central, tan necesario después del fiasco del pasado curso. Vilanova no concebía repetir el error de no reforzar el eje de la zaga y dejarlo todo supeditado al ‘parche’ de Mascherano o los experimentos de Adriano o Song. Las desgraciadas circunstancias cambiaron el escenario y la llegada de Gerardo Martino contribuyó a desactivar el fichaje de un central. El argentino, prudente, prefirió seguir el criterio del club y adaptar su discurso. Así que: “Puyol será el central que necesitamos”.

La realidad, siempre tan terca, ha demostrado que el equipo sigue necesitando de un central por más que el arranque de temporada de Piqué y Mascherano haya sido intachable. Goles, sin embargo, como el segundo de Postiga en Mestalla hacen pensar que el déficit sigue existiendo en la plantilla. Ver a Iniesta y Alves con sus escasos centímetros intentar obstruir -sin suerte, claro- el remate del portugués deja en evidencia la decisión del club de sólo incorporar a Neymar.

Sorprende, por lo tanto, que Zubizarreta se haya prestado para ser el escudo de las críticas que deberían ir a Sandro Rosell, responsable último de que el Barcelona no se reforzara en el mercado de verano con un central. El director deportivo empieza a estar cuestionado, y su futuro está en manos de lo que Martino sea capaz de hacer. De momento, las cosas marchan bien por más que la recuperación de Puyol, el “fichaje”, se haya vuelto a retrasar. El devenir del campeonato marcará si persistir en el error de no fichar un central, como la pasada campaña, puede pasar una alta factura.