fue suspendido y hubo más de 20 heridos

Brutal pelea entre un grupo de padres en un partido de fútbol infantil en Mallorca

Ocurrió este domingo, precisamente en el Día del Padre. Varios padres de los jugadores, de entre 12 y 13 años, saltaron al campo entre insultos, patadas y puñetazos. Se han presentado varias denuncias

Foto: Más de 20 personas participaron en la batalla campal entre el Alaró y el Collerense
Más de 20 personas participaron en la batalla campal entre el Alaró y el Collerense

Ocurrió este domingo, Día del Padre, durante el partido de Infantiles entre el Alaró y el Collerense en Mallorca. Mientras los niños de entre 12 y 13 años jugaban, un grupo de padres comenzó a insultarse y pegarse ante la mirada de sus hijos y el resto de asistentes que se encontraban en las gradas. Tal fue la violencia, que el partido tuvo que ser suspendido.

[Del empujón a Robinson (al grito de "polaco de mierda") a la pelea de padres]

Todo comenzó cuando uno de los jugadores del Alaró hizo una dura entrada a un chaval del equipo contrario. La pelea verbal entre los niños se trasladó a una veintena de padres, que incluso saltaron al terreno de juego. Gritos, insultos, puñetazos y patadas continuas incluso en varios grupos provocaron algunos heridos y varias denuncias.

En el vídeo se puede escuchar cómo varias personas piden que se frene la pelea ante la atenta la atónita mirada de los jugadores. "Por favor, señores, que hay niños", grita una mujer en varias ocasiones. Sin embargo, los padres implicados en el altercado hacen caso omiso y continúan pegándose incluso en el centro del campo. En las imágenes varios padres están tendidos en el suelo y tienen que ser atendidos por otros familiares. Además, se viven situaciones de lágrimas y ansiedad entre los asistentes, como una mujer que tiene que ser consolada por otra ante la situación que está presenciando, o entre los niños. A uno de ellos, se le sujeta de la cabeza para que no vea la pelea.

El Foro de la Familia de Baleares (FFB) ha lamentado este lunes el "deplorable" altercado vivido en el partido y el "mal ejemplo" que estos dieron a sus hijos durante el encuentros. Por ello, el FFB ha pedido que en la campaña 'Poner Valores al deporte' del Govern se implique más a los padres.

Una situación que se vive cada fin de semana

Por desgracia, esta es una situación que se vive casi cada fin de semana. La violencia en el fútbol ha llegado a tales extremos que se han tenido que tomar medidas. Por ejemplo, hace solo unos días en un partido de categoría 'querubín', donde juegan niños de 4 y 5 años un penalti señalizado en los últimos minutos, que supuso el gol del empate local, se tradujo en una invasión del campo con una sucesión de insultos, empujones y amagos de agresión mientras los niños no entendían lo que sucedía a su alrededor.

En esta categoría se da la circunstancia que el árbitro no es federado y de esta labor se encarga alguien del equipo local, como en este caso que el arbitraje corrió a cuenta del padre de un jugador local. Ante la pelea, ambos clubes, Torrent y Paterna, han aplicado la insólita regla de no volver a disputar un partido si el árbitro es el padre de alguno de los jugadores.

El Atlético cierra la puerta a los padres

Para frenar este tipo de sucesos y con la excusa de la seguridad, el Atlético de Madrid ha decidido que nadie pueda entrar a Cerro del Espino y demás instalaciones de su Academia entre semana, ni siquiera los familiares de los jugadores de la cantera. La medida entró el vigor el pasado 1 de febrero y tiene como fin atajar un problema que preocupa a muchos clubes: la presión que ejercen los padres sobre los niños. El Atlético se lo comunicaba a los padres de sus jugadores con una carta escrita a mediados de enero. "Estimadas familias, siguiendo la política de seguridad y control de nuestras instalaciones, el club ha definido unas nuevas medidas para reforzar la seguridad de la Ciudad Deportiva Wanda Atlético de Madrid de Majadahonda", se explicaba en el primer párrafo de la misiva.

La medida restrictiva es dura para muchos padres, y en el club prometen hacerla menos prohibitiva proponiendo días para que los progenitores puedan ver a los niños entrenarse. "Desde la Academia organizaremos algunas jornadas de puertas abiertas a lo largo de la temporada, que serán debidamente anunciadas, para ofrecer la oportunidad a las familias de asistir a los entrenamientos de nuestros equipos", explica la comunicación.

Miguel Ángel Gil, con el equipo cadete en Tenerife (LaLiga)
Miguel Ángel Gil, con el equipo cadete en Tenerife (LaLiga)


Paliza a un jugador: siete contra uno

Pero la violencia no solo se da entre padres, también entre los propios jugadores. El pasado 4 de febrero dos jugadores del equipo de fútbol juvenil Sportiu de Castellón, que se enfrentaba al Club Rafalafena, agredieron brutalmente, en colaboración con varios aficionados, a un chico del equipo contrario. En total, siete personas la emprendieron a porrazos contra el joven. Además, el árbitro también fue diana de insultos y amenazas, hasta el punto de que le robaron la llave del vestuario para impedirle ponerse a salvo ante las amenazas del público por la pitada de un penalti. "Puto panchito, vete a pitar y a cantar rancheras a tu país, hijo de puta", fue uno de los muchos insultos que recibió.

Pero, ¿tienen la culpa los padres de la violencia que cada semana mancha el fútbol base en España? El Confidencial abordó este tema con directivos, entrenadores, árbitros y los propios padres en un videorreportaje titulado 'Mi padre es un ultra'.

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