violencia en el fútbol

Brutal paliza a un juvenil de dos jugadores del equipo contrario y cinco aficionados

Uno de los agresores acababa de ser expulsado. "Cómo te vea por el Grao te voy a romper la cabeza", le dijo al árbitro antes de golpear con el puño en la cara de la víctima y con los tacos en su estómago

Foto: Imagen de los jugadores de todas las categorías del CF Rafalafena (FOTO: Facebook)
Imagen de los jugadores de todas las categorías del CF Rafalafena (FOTO: Facebook)

Dos jugadores del equipo de fútbol juvenil Sportiu de Castellón, que se enfrentaba al Club Rafalafena de la misma localidad el pasado sábado 4 de febrero, agredieron brutalmente, en colaboración con varios aficionados, a un chico del equipo contrario. En total, siete personas la emprendieron a porrazos contra el chico, que tuvo que recibir asistencia hospitalaria, explica en su web el Sindicato de Árbitros. Según el acta levantada por el colegiado del partido, disputado en la categoría de Segunda Regional Juvenil, todo ocurrió después de la expulsión de dos futbolistas.

En concreto, en el minuto 73 del encuentro, el colegiado -de origen colombiano- sacó tarjeta roja a un jugador por decirle literalmente a gritos "árbitro, eres un puto payaso de mierda, gilipollas". Siete minutos después, tras ser expulsado un futbolista del Rafalafena por una entrada, otro jugador del Sportiu amenazó a la máxima autoridad sobre el campo. "Árbitro, como te vea por el Grao, te voy a romper la puta cabeza", le dijo, antes de acercarse hacia el número 21 del equipo contrario y "golpearle con el puño cerrado en la cara varias veces y con los tacos en el estómago".

En ese momento, otro miembro del Sportiu que acababa de ser sustituido bajó de la grada, invadió el terreno de juego y se sumó a la agresión. "Golpeó repetidas veces con el puño y con el codo al jugador rival número 21 en la cara y en las costillas", describe el acta del partido. Mientras eso ocurría, el delegado de campo se dirigió al árbitro, le sujetó el brazo y le pidió explicaciones por la jugada anterior, a lo que el colegiado le dijo que ya había expulsado al jugador. En ese momento, el delegado le quitó la llave del vestuario al árbitro y se sumó a la pelea empujando a jugadores del otro equipo, al tiempo que los aficionados comenzaron a invadir el campo.

La sustracción de la llave impidió que el colegiado se pudiera poner a salvo ante las amenazas del público, hasta que llegó la Policía. Durante diez largos minutos, el árbitro temió por su integridad física dada la violencia que se había desatado en el terreno de juego y debido a los continuos insultos racistas que se habían producido durante el encuentro. En concreto, muchos aficionados del equipo local lanzaron al árbitro improperios del estilo "sudaca de mierda", "puto panchito, vete a pitar y a cantar rancheras a tu país, hijo de puta".

La agresión al jugador del Rafalafena provocó que éste tuviera que ser trasladado en ambulancia al hospital, donde recibió seis puntos de sutura en la boca. Los médicos observaron numerosas contusiones por todo el cuerpo del jugador. Desde el Sindicato de Árbitros, critican duramente lo sucedido y denuncia que casi ninguno de los implicados en la agresión han sido sancionados. "Ni la mitad de las agresiones han sido castigadas", aseguran.

La Federación de Fútbol sancionó con cuatro partidos a un jugador por insultar al árbitro y otros cuatro por amenazarle, ninguno por golpear repetidamente con el puño y los tacos al agredido, ni por avisar a los agresores de que llegaba la Policía. Ni al sustituido por bajar a la grada y golpear con puño y codo en la cara, la cabeza y las costillas a la víctima.

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