Uno de los padres de la pelea en un partido de Juveniles puede perder un ojo
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Uno de los padres de la pelea en un partido de Juveniles puede perder un ojo

En declaraciones al diario 'Canarias7, los dos protagonistas de este lamentable incidente coinciden en señalar que "nuestra pelea no tuvo nada que ver con el fútbol"

Foto: Momento de la pelea entre los padres
Momento de la pelea entre los padres

Sucedió durante el partido de Juveniles entre la UD Telde y la UD Guía, en la isla de Gran Canaria. Dos padres -uno de cada equipo- se liaron a puñetazos en la gradas del Pablo Hernández. El partido transcurría con total normalidad cuando, en el minuto 60, se inició fuerte discusión que acabó a golpes. Ni en el terreno de juego, ni en la grada principal se percataron de la pelea.

El padre del jugador del Guía (de amarillo en el vídeo de Polideportivo Canario) fue el que se llevó la peor parte y tuvo que ser ingresado en el hospital Insular por fuertes golpes e incluso fue operado de un ojo. La Policía Nacional se personó en el estadio y tomó los datos a los protagonistas de esta lamentable pelea.

Mario De la Santa, coordinador de la UD Guía, que estaba presente en el encuentro, explicó al diario 'MARCA' que "no nos dimos cuenta de lo que había pasado hasta el final del partido. Fue un partido limpio, sin problemas para el árbitro. Son unos hechos aislados que nada tuvieron que ver con el partido. Desde el Guía condenamos este tipo de actuaciones, que perjudican claramente al fútbol".

Tal y como informa 'Canarias7', los implicados, que curiosamente tienen el mismo nombre, coinciden en señalar que el triste capítulo de violencia que protagonizaron "nada tiene que ver con el fútbol", pues las provocaciones y los golpes llegaron por una riña previa «ajena» a la competición que se desarrollaba en el terreno de juego. Cada uno tenía un hijo que pertenecía a los clubes que rivalizaban.

Mauricio M., vecino de Telde y que fue el que propinó varios golpes a Mauricio T. tras un cabezazo de éste, relató la cronología de lo sucedido para probar que todo lo sucedidoquedaba desligado del deporte. "Llegué al campo con el partido empezado y un empleado municipal me comentó que había una persona que se había sentado en la escalera de acceso a las cabinas de prensa, con el riesgo de que se pudiera caer. Y que, ante su reiterada petición de que buscara otro acomodo más seguro, hizo caso omiso de malas maneras", recordó.

"Yo pasé del tema -continuó- y seguí hablando con este empleado, que es conocido mío, y comencé a escuchar a mis espaldas palabras muy feas de este hombre, que seguía allí sentado. No quise hacerle caso, pero seguía insultado. Traté de calmarme. Incluso el juez de línea que estaba por esa banda se percató de todo y me dijo que no entrara al trapo. Pero en un momento dado perdí los nervios, trataron de darme un cabezazo que me provocó un golpe en el tabique nasal y en un pómulo, como acredita un parte médico, y ahí se me fue todo de las manos". Mauricio M. asegura que es "un hombre del deporte", con catorce años de socio del Telde. "Me siento muy arrepentido de lo sucedido. Ojalá que nunca hubiera pasado. Fueron unos segundos fuera de control que debo asumir como un hombre y en los que me hago responsable de todo. La otra persona tuvo un pésimo comportamiento y en todo momento quiso montar una bronca, lo que no justifica lo que yo hice", añade.

Por su parte, Mauricio T., padre del jugador del Guía que juega allí cedido por la UD Las Palmas, atendió la llamada de 'Canarias7' desde el Hospital Insular, en el que permanece ingresado después de ser operado de un ojo, aunque, según algunas informaciones, deberá pasar otra vez por el quirófano y podría perderlo. "Las imágenes están ahí. Nada tuvo que ver con el fútbol y ahora bastante tengo con tratar de recuperarme. No me siento orgulloso, pero la gente que vea el vídeo sacará sus conclusiones". Además, rechazó la posibilidad de darse la mano con su agresor como éste se prestó para simbolizar el perdón compartido: "Nos veremos en el juzgado". Según este periódico, el hijo de Mauricio T. tuvo que ser asistido ayer por un ataque de ansiedad.

Canarias