ENTRE EL ÉXITO ROTUNDO Y EL ESTANCAMIENTO

La necesidad de Carlos Sainz con Toro Rosso: brillar y, con suerte, algún podio

Sainz brilló en Australia, pero no tiene todas consigo: ni el motor Renault ni la aerodinámica del STR12 parecen brillantes. Y Kvyat ha vuelto renovado. ¿Saldrá victorioso de esta batalla?

Foto: Sainz, en el Gran Premio de Australia. (EFE)
Sainz, en el Gran Premio de Australia. (EFE)

“2017 va a ser un gran año, pero necesito un coche que me permita brillar”. Carlos Sainz sabe que esta temporada marcará un antes y un después en su futuro dentro de la Fórmula 1. En la ecuación está seguir siendo blanco de elogios por su estilo agresivo y madurez, o paralizar una trayectoria deportiva meteórica que han elogiado hasta tetracampeones como Alain Prost. Pese a brillar con un 8º puesto, el fin de semana de Australia dibujaba un panorama muy abierto, e incluso algún podio si la suerte acompañaba en alguna carrera.

Aunque entró a la Q3 y sumó puntos, Sainz no se mostraba tan contento cuando esos mismos resultados en 2016 le dibujaban una sonrisa en la cara. El sábado, se lamentaba por terminar octavo sabiendo que Toro Rosso podía tener el mejor coche de mitad de parrilla. “Si tenemos un chasis fuerte y un buen motor, deberíamos luchar con Force India y Williams”, decía en invierno. La enorme competitividad en la clase media en 2017 no garantiza nada a día de hoy.

Toro Rosso, ¿de vuelta a los malabares?

“Estar séptimo no quiere decir que mañana también lo estés”, matizaba prudente el piloto español, añadiendo que “aquí la pista cambia mucho por el viento, la temperatura, el sol, y hay que estar atentos para reaccionar. Si a ello le sumas la cantidad de variables que hay de gasolina puedes poner un segundo de motor. Tienes muchas oportunidades para esconder tus cartas y no sabemos lo que han escondido los demás”, explicaba el viernes. Acertó.

Carlos Sainz, con Fernando Alonso en el paddock de Albert Park. (EFE)
Carlos Sainz, con Fernando Alonso en el paddock de Albert Park. (EFE)

"Siempre decís que soy demasiado pruedente, pero ya habeis visto que el sábado varios equipos han mejorado más que nosotros. No sé por qué hemos mejorado tan poco respecto a ayer, no hemos encontrado ni el equilibrio ni el ritmo”, explicaba el piloto español, que aspiraba a convertirse en el primero tras los tres equipos principales vista su evolución el viernes. La pugna entre Williams, Force India, Haas y Toro Rosso se presenta extremadamente intensa, y la jerarquía entre ellos podrá variar según cada circuito vaya beneficiando a las carácterísticas de cada monoplaza.

Otro tema es el caso del STR13, cuyas velocidades punta no son extraordinarias, al margen del motor. “También me lo pregunto. Es una característica de nuestro coche que arrastramos desde hace un par de años cuando dimos un salto grande para ir rápido en curva. No nos queda más remedio que aceptarlo, pero ya no son los 16 km/h del pasado año”. Pero en una carrera con pocos adelantamientos, los dos Toro Rosso fueron superados por el Force India de Pérez. De ahí la importancia del aporte de la unidad híbrida francesa.

Renault, mucho ruido y menos nueces

Renault esperaba con su nuevo motor acercarse al nivel de Mercedes. Incluso Sainz auguraba una “mejora increíble” con la mente puesta en algo más que los puntos. Pero en Barcelona sufrieron graves problemas de fiabilidad que obligaron a sus jefes a comerse sus palabras, y a Red Bull a descartarse como candidata al título. Sus coches montaban en Melbourne el sistema de recuperación de energía (MGU-K) del 2016 para poder terminar la carrera. ¿La consecuencia? Un déficit de entre seis y siete décimas en recta que Toro Rosso no pudo compensar ni sacrificando velocidad en las curvas.

Renault trabaja en una gran mejora para el GP de España. ¿Será suficiente? (REUTERS)
Renault trabaja en una gran mejora para el GP de España. ¿Será suficiente? (REUTERS)

Pero a pesar de ello, Renault ha reducido a la mitad su déficit respecto al pasado año, cuando perdían casi 1,5 segundos. Cyril Abiteboul, su máximo responsable, habla de objetivos de rendimiento ambiciosos para esta temporada. En el Gran Premio de España, estrenarán su motor definitivo para intentar plantar cara a los líderes. Si Red Bull sigue confiando en ganar un segundo por vuelta y plantarse en verano al nivel de Ferrari, ¿hay margen para que Toro Rosso pueda ser la revelación de la temporada? Si Renault hace los deberes, conseguirlo dependerá del chasis. Aunque no será tarea fácil. Los tres próximos grandes premios cuentas con numerosas rectas.

La división de estrategias

En Australia, Toro Rosso volvió a fallar con la estrategia. A Sainz le pidieron dejar pasar a Kvyat, que venía con neumáticos más frescos tras su primera parada. El madrileño obedeció, y entre las banderas azules y la bajada de ritmo, se dejó hasta siete segundos. Cuando intentó adelantar a Pérez a final de carrera, el daño estaba hecho. “Si no le hubiera dejado pasar, habría estado más cerca”. Carlos fue diplomático: cruzó la línea sólo 1,2 segundos detrás del Force India. Y Kvyat, que tenía prioridad sobre su compañero para adelantar a ‘Checo’, gestionó mal la degradación y volvió a hacer otra parada. Los dos acabaron en puntos, pero nadie estaba feliz.

¿Fue Kvyat una prioridad para Toro Rosso? Sainz no lo afirmó en ningún momento, pero su frustración quedaba flotando. El piloto ruso fue rápido todo el fin de semana, y batirle en su mejor versión requiere librar una batalla psicológica que ambos dominan por conocerse tan bien el uno al otro. Vivieron juntos en Inglaterra, pero en la pista no habrá amistad, menos aún cuando puede haber un puesto de Red Bull en juego.

Si el motor mejora y la integración con el chasis es buena, Sainz podrá extraer su mejor versión al volante y justificar un posible cambio de aires en 2018. Pero igual de sencillo es seguir al alza que estancarse definitivamente en la zona media. Parece insignificante, pero de la reacción de Renault en los próximos dos meses y la evolución del chasis italiano dependerá en gran medida su evolución en la Fórmula 1. En juego, volver a figurar en las quinielas de los grandes o estancarse en Toro Rosso. Casi nada para quien está llamado a ser el sucesor de Fernando Alonso.

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