llegó al equipo el 10 de mayo de 2007

Una década de la llegada de Sergio Llull, y sus greñas, al Real Madrid

En relación calidad-precio, pocos fichajes ha realizado el equipo madridista como el de Llull, que era suplente en la LEB cuando el Madrid lo fichó del Manresa en mayo de 2007

Si elaborarámos una lista con los mejores fichajes de la historia del Real Madrid, el de Sergio Llull (Mahón, 1987) estaría en las primeras posiciones. En 2007, cuando fue fichado del Bàsquet Manresa, era difícil imaginar que aquel base de 19 años que no jugaba mucho en la LEB se convertiría en uno de los emblemas del madridismo una década después.

Este miércoles 10 de mayo se cumplen 10 años de la llegada de Llull a Madrid y al Real Madrid, como se encargó de recordar él mismo en sus perfiles de redes sociales. De su primer día, un jueves, lo más llamativo no fue ni el primer contacto con sus compañeros ni el impacto de aterrizar en un club de esa dimensión, sino la orden que le dio Joan Plaza, entonces entrenador del equipo.

"Me dio la bienvenida y me dijo que jugara como sabía y que adelante. Lo segundo que me dijo fue que me cortara el pelo, porque llegaba con unas greñas considerables. Al día siguiente estaba en el peluquero”, recordaba hace unos años Llull. Así comenzó su andadura en el Real Madrid: con un corte de pelo. A partir de ahí, un crecimiento imparable de la mano del técnico catalán, de Ettore Messina y de Pablo Laso, el entrenador con el que explotó y con el que se ha convertido en los últimos años en uno de los mejores jugadores de Europa.

En 2007, era el tercer base del Manresa en la segunda categoría del baloncesto español. Había ganado el oro en el Campeonato de Europa Júnior de 2004 en un equipo liderardo por Sergio Rodríguez, un año mayor. Cuando Llull fichó por el Madrid, el canario, que seis años después se convertía en su compañero, ya había completado su primera temporada en la NBA. Llull no dejaba de ser lo que los americanos definen como un 'prospect', un jugador con potencial, pero todavía muy verde.

Buen ojo y anticipación del Real Madrid

Preguntado por Luka Doncic durante la pasada Copa del Rey, Sergio Scariolo, seleccionador masculino de baloncesto, hizo una reflexión sobre el juicio a los jugadores jóvenes. "Para juzgar a un joven hay que tener algo que el 99% de los no profesionales no tiene: la capacidad de entender si lo que sabe hacer es algo que le hace despuntar ahora, pero que en un futuro se le quedará corto, o si igual tiene algo que no está sobresaliendo mucho pero que, si sigue creciendo, lo podrá llevar a hacer las cosas que marcan las diferencias. No hay que quedarse con lo que se ve, en el mejor de los casos es una parte muy parcial, solo una parte de los datos", explicó.

Sergio Llull recibió la confianza de Joan Plaza desde que llegó al Real Madrid. (Cordon Press)
Sergio Llull recibió la confianza de Joan Plaza desde que llegó al Real Madrid. (Cordon Press)

Eso es justamente lo que hizo bien el Real Madrid: detectar que en aquel joven jugador que no jugaba mucho en LEB había una potencial estrella. Y no esperó al verano para contratarlo, lo hizo a principios de mayo, cuando solo quedaba una jornada para que terminara la temporada regular. No fue el único equipo que quiso ficharlo. El verano anterior, el Barça negoció con el Manresa, pero no llegó a un acuerdo. Sí lo hizo el Madrid, con Alberto Herreros y Antonio Martín llevando unas negociaciones que tenían el visto bueno de Plaza.

"Ya le quisimos el verano pasado, pero entendimos que era mejor que se quedara en Manresa. Ahora, que no estaba jugando mucho, ha sido el momento de incorporarle (...) En unos años puede ser uno de los mejores españoles, eso esperamos", declaró Herreros días después de su contratación. Con Llull, el Real Madrid fichó futuro, y la apuesta no le ha podido salir mejor.

La operación fue tan rápida que no le dio tiempo ni a despedirse de sus compañeros. "Me aconsejaron que no dijera nada porque no era seguro y estuve calladito. No se lo dije ni a mis propios compañeros, de los que me tuve que despedir por teléfono porque luego se hizo todo muy rápido", explicó Llull.

En diez años ha acumulado un palmarés inalcanzable para la inmensa mayoría de jugadores: 14 títulos de clubes (una Euroliga, cuatro ligas, cinco Copas del Rey, tres Supercopas de España y una Copa Intercontinental) y seis medallas con la selección española, con la que debutó en 2009 (una plata y un bronce olímpicos, y tres oros y un bronce europeos). Y tiene la pinta de que la lista de trofeos seguirá creciendo, porque a pesar de la insistencia de los Houston Rockets, no tiene intención de irse a Estados Unidos. "Mi sueño no es la NBA, es el Madrid", dijo cuando renovó en 2015.

ACB

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