guerras culturales

¿Qué música escucha la alt-right? La derecha alternativa se parece mucho a nosotros

Este movimiento sociopolítico, pujante en Estados Unidos, mezcla neoliberalismo con maneras contraculturales

Foto: La 'celebrity' Tila Tequila hace el saludo nazi con amigos durante una fiesta de la 'alt-right' en Washington, para celebrar la victoria de Trump
La 'celebrity' Tila Tequila hace el saludo nazi con amigos durante una fiesta de la 'alt-right' en Washington, para celebrar la victoria de Trump

En la película 'Ciudadano Bob Roberts' (1992), dirigida y protagonizada por Tim Robbins, un candidato al senado por el Partido Republicano decide hacer campaña con su moto y su guitarra, adoptando el estilo desafiante del joven Bob Dylan. Canta himnos folk antisistema, pero en vez de dirigirlos contra las élites, lo hace contra quienes califica de “quejicas” y “parásitos” del estilo de vida estadounidense, aludiendo a drogadictos, parados, madres solteras y otros receptores de prestaciones sociales.

Veinticinco años después, se puede decir que la película de Robbins ha resultado profética, a la luz del fenómeno de la “derecha alternativa”, compuesta por personajes ferozmente neoliberales pero que rechazan el encorsetamiento cultural que conlleva el término. ¿Se acuerdan de cuando Maureen Tucker, batería de la Velvet Underground, expresó su apoyo al Tea Party? Era solo el tráiler de lo que estaba por venir. La “derecha alternativa” se parece mucho a los “modernos” nihilistas, hasta el punto de compartir muchos referentes éticos y estéticos. Aquí tres características básicas:

Adoran a grupos como Depeche Mode

Richard Spencer, una de las cabezas visibles del movimiento, declaró a finales del mes pasado que “Depeche Mode son la banda sonora oficial de la derecha alternativa”. Feroz defensor de Trump, Spencer es famoso por apoyar el supremacismo blanco y flirtear con estética nazi. Sus argumentos para justificar su posición son los siguientes: “Depeche Mode están por encima de la típica banda de rock, tanto en lo referente a las letras como en muchas cosas más. Hablan de rabia, dolor, sadismo, horror, oscuridad… No hacen chicle-pop almibarado, ni cantan sobre amor y cuentos de hadas”. Spencer perdona al grupo tecnopop británico por sus flirteos con la estética comunista en sus inicios, recordando que ya se han redimido, hasta incluyendo “algún toque fascista”. Le gusta que “son ambiguos, como debe ser el arte, con muchas capas de interpretación, contradictorias y ambivalentes”.

Depeche Mode no son la típica banda de rock. Hablan de rabia, dolor, sadismo, horror, oscuridad… No hacen chicle-pop almibarado

La banda británica se apresuró a distanciarse de la “derecha alternativa”, pero no son los artistas quienes escogen a su público. ¿Cómo no van a gustar a los darwinistas sociales himnos “sadomaso” como 'Master & Servant? ¿No es fácil imaginar a los jóvenes brokers de Wall Street cantando 'Just Can’t Get Enough'? ¿Quién duda de que 'Personal Jesus' es una apología del individualismo extremo? Depeche Mode tenían todos los boletos para triunfar en ese nicho de mercado.

Más allá de Depeche Mode, los derechistas alternativos han encontrado un filón en las guerras culturales, que tan bien manejan periodistas como Tomi Lahren. La joven estrella televisiva considera que el movimiento Black Lives Matter ('Las vidas negras importan'), contrario a la brutalidad policial en los guetos, es el equivalente en el siglo XXI del Klu Klux Klan. Lahren acusa a Beyoncé de “transmitir que las vidas negras son más importantes que las blancas”. El poder de la derecha alternativa, agrupada en torno a la web Breitbart, está en fase creciente, a pesar de que alguno de sus representantes, caso de Milo Yannopoulos, haya caído en desgracia tras la aparición de un vídeo donde defendía la pederastia.

Yannopoulos es un gay fervoroso defensor de Trump, a quien suele referirse como “papi". También es conocido por su islamofobia

Yannopoulos es un gay, fervoroso defensor de Donald Trump, a quien suele referirse como “papi”. También es conocido por su rampante islamofobia, que le llevó a hacer comentarios racistas tras la matanza en una discoteca de Orlando (Florida) en 2016. Sus constante abuso en redes sociales contra la actriz negra Leslie Jones, del reparto de la última entrega de 'Los cazafantasmas', se tradujo en la expulsión permanente de Twitter. La editorial Simon & Schuster prefirió no publicar su libro ‘Dangerous’ por la polémica de la pederastia, a pesar de que le había entregado un adelanto de 250.000 dólares.

Rescatan la contracultura (criticando a los hippies)

Otro de los pilares del movimiento es Steve Bannon, asesor personal de Donald Trump. No se trata de un político cualquiera, sino del arquitecto de la estrategia de campaña que llevó al magnate a la Casa Blanca. Uno de sus trabajos más comentados es el documental ‘Generation Zero’ (2010), en el que explica que la crisis económica que estalló en el país en 2008 no es culpa de Wall Street, ni de la desregulación financiera, sino de activistas igualitarios como los hippies, los Panteras Negras y el organizador sindical Saul Alinsky. Apuntándose a la moda de la post-verdad, no considera necesario cimentar su tesis con datos, sino que se limita a soltar la teoría de que la historia se repite siempre con los mismos cuatro pasos: la crisis, el subidón económico, el despertar y la desintegración.

Bannon defiende que en los periodos de expansión económica los padres miman demasiado a sus hijos, que se vuelven hippies 'inválidos'

El problema, según su punto de vista, es que en los periodos de expansión económica los padres miman demasiado a sus hijos, hasta el punto de que se vuelven hippies desmotivados que no valen para nada. El estilo de ‘Generation Zero’ es similar al de la MTV y los documentales de Michael Moore, pero sin ningún rigor histórico o periodístico. Su único objetivo es convencer de que la culpa de la crisis no es de la codicia de Wall Street, sino de las relajadas costumbres culturales del underground social. Hijo de una familia trabajadora, sindicada y demócrata, Bannon es el publicista que necesitaba Trump para triunfar en sus guerras culturales. “Lo peligroso de Bannon es que en parte tiene razón. Tanto la contracultura como los progres del Partido Demócrata tuvieron la culpa de que la izquierda girase a la derecha”, explica el prestigioso ensayista Thomas Frank. Pero acertar parcialmente en una interpretación histórica no te da derecho a falsear las conclusiones.

Están cada vez más cerca

Andrea Levy podría ser un ejemplo local de esa “derecha alternativa” que, en vez de escuchar a Plácido Domingo y Hombres G, se da un barniz de modernidad presumiendo de gustos a la penúltima, digamos León Benavente, La Habitación Roja y Nacho Vegas. Levy se codea con redactores de la revista “Mongolia” y con estrellas de rock como Andrés Calamaro. La tribu rockera, tradicional simpatizante del PSOE, está derechizando sus posturas. El carismático Loquillo, sin cargo de conciencia alguno, anuncia el Banco de Sabadell en pleno apogeo de los desahucios mientras muere una anciana de 81 años por incapacidad de pagar los recibos. Calamaro, un compositor y músico mayúsculo, opina en la tercera página de ABC que el mayor problema de España es “la izquierda papanatas”, con Podemos a la cabeza.

Se utiliza el término “políticamente correcto” para transmitir que quienes realmente nos oprimen son feministas, emigrantes y minusválidos

Algo ha cambiado en el ambiente. Como en el caso de la derecha alternativa” de Estados Unidos, se utiliza el término “políticamente correcto” para transmitir la idea de que quien realmente nos oprime son las feministas, los emigrantes y los minusválidos, con su absurda manía de criticar las bromas despectivas hacia ellos. Es el credo de la revista Mongolia, de los monologuistas transgresores y de unos cuantos columnistas de periódicos prestigiosos. Para ellos se acuñó el término “derecha Jot Down”, aludiendo a una generación culturalmente inquieta y políticamente reaccionaria, que profesa valores elitistas, individualistas y anglófilos, como la página web que le da nombre.

Quien mejor los ha retratado es el escritor Xandru Fernández, en el artículo '¿De qué se ríen los que no se ríen?', en especial en este fragmento: "Se da la paradoja de que, a fuerza de esgrimir el derecho a la libertad de expresión y el 'anything goes' en materia de violencias verbales, el enfant terrible de nuevo cuño se alinea con lo más cutre y acendrado de la sociedad española… ¡de hace cuarenta años! Su manera de hacer humor negro es agarrarse al humor blanco que casi cuarenta años de democracia no han enterrado por completo. No es de extrañar que todos ellos exuden nostalgia de la ‘Modélica Transición’: con lo punkis que todos éramos cuando hacía chistes Arévalo. Ahora, en cambio, lo punki es hacer de Arévalo. El resultado es más digno de compasión que de risa, pero a ver quién es el guapo que se lo dice”. ¿Qué es la derecha alternativa española? Más chistes de Árevalo, contados con el estilo de activista antisistema, pero sin cuestionarse nada.

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