polémica ponencia

Podemos da el sorpasso (porno) al PSOE con Amarna Miller

La actriz de cine X más mediática participa en una ponencia impartida en La Morada, la sede cultural del partido en Madrid

Foto: Amarna Miller en campaña por Podemos
Amarna Miller en campaña por Podemos

Faltaban quince minutos para el comienzo y ya había varias decenas de personas a las puertas de La Morada, la sede social y cultural de Podemos en Madrid. "Aforo completo", informaba la organización. Y es que nadie se esperaba el "llenazo" total de la charla 'Sexo, porno y feminismo' en el marco de su programa cultural. O sí, porque si invitas a Amarna Miller, la actriz X más mediática del país, y la acompañas de dos políticas feministas responsables del área de Igualdad y le añades la polémica en las redes sociales por las críticas de destacadas feministas del PSOE el resultado es un bombazo, un éxito de público asegurado, un sorpasso... porno.

Junto a Miller, las diputadas autonómicas Clara Serra, responsable de Igualdad, y Beatriz Gimeno, encargada de Feminismo y LGTBI, han analizado el papel de la pornografía dentro del movimiento feminista y la existencia de un tipo de "porno feminista" dentro -o fuera- de la industria de cine adulto. "Es sorprendente el incendio o alboroto que se ha formado porque nos hayamos juntado aquí a hablar; es sorprendente que por hablar de porno todavía se monten estos escándalos", reflexionaba Serra.

El porno es mayoritariamente machista, sexista y patriarcal, hecho para la mirada masculina

Las tres han coincidido en que el porno "es mayoritariamente machista, sexista y patriarcal, hecho para la mirada masculina", pero también han discutido otras vías para que las mujeres puedan "despatriarcalizar el porno" y disfrutar plenamente de sus deseos y fantasías fuera del modelo heteronormativo. "El porno antinormativo sería el feminista", sentencia Serra. Es decir, ir más allá de la pareja blanca, joven y heterosexual.

Fue en 2010 cuando Miller se lanzó a probar suerte en mundo del cine adulto. Por entonces tenía tenía 19 años y en estos seis años dentro de la industria ha participado en producciones en Oceanía, Norteamérica y Europa. Y no lo hizo por necesidad, sino por gusto. Su máxima incuestionable: "nuestro cuerpo es nuestro y hacemos con él lo que queremos". Y el mundo del porno le ha abierto las puertas de las editoriales, las revistas de tendencias, el cine convencional y los programas de máxima audiencia. Pero la actriz, que siempre se ha sentido parte del movimiento feminista, no entiende por qué sus ideales se ponen en entredicho por hacer porno hecho por y para hombres. "Si me pone y me lo paso bien, adelante. ¿Cuál es el problema?". 

Sin embargo, a tenor de la polémica que ha incendiado Twitter en los últimos días, no todo el mundo comparte su punto de vista. Ya la semana pasada, la Red Estatal de Organizaciones Feministas mostraba su disgusto por el enfoque de la charla y acusaba a las diputadas de Podemos de dedicarse a "fomentar el porno".

Con la polémica servida la ex dirigente socialista Beatriz Talegón también se ha mostrado escéptica respecto a la idoneidad de Miller como voz representativa del movimiento feminista y ha acabado enzarzada en una pelea dialéctica con la actriz y algunos de sus defensores.

Finalmente, después de un largo fuego cruzado, Talegón y Miller han optado por la vía diplomática y han firmado la paz. Más o menos.

Sin embargo, Miller también ha lamentado el trato condescendiente y paternalista de la sociedad para con las trabajadoras del sexo. "No soy una víctima y tampoco necesito que se me defienda; necesito que se me escuche", ha sentenciado. "Se nos tiene que dar  voz y tenemos que dejar de tirarnos piedras y empezar a darnos alas".

Además, Miller ha señalado que el feminismo no debería decir "qué es humillante y qué es denigrante", y ha defendido la total libertad de las fantasías y de las prácticas sexuales, estas últimas siempre dentro del marco de la legalidad. "A mí, por ejemplo, me gusta que me peguen", ha confesado. "Si es sano, seguro, consensuado y legal, ¿por qué no?" 

Dentro de la sala, el único momento de tensión se ha dado cuando dos asistentes del público has acusado a la actriz de "invisibilizar, desde su posición privilegiada, las condiciones laborales de sus compañeras", equiparando la industria del cine adulto a la trata de blancas. Miller, visiblemente molesta, ha recalcado que "la industria pornográfica no tiene nada que ver con la trata de blancas o el porno infantil".

Por último, Miller ha defendido su profesión como "un servicio tan válido como vender hamburguesas o llevar a un niño a que le cure un médico". Por un lado "las trabajadoras sexuales estamos dando un servicio a la sociedad"; por otro también hay que "reivindicar el derecho de las mujeres al placer y al deseo".

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