entrevista a toni cantó

"Podemos no puede tener espacio público en un país civilizado"

El actor y político vuelve al teatro como dramaturgo y director de 'Debate', una obra que habla de los entresijos y juegos sucios de la política con un debate electoral como telón de fondo

Foto: Toni Cantó en una foto de archivo (Efe)
Toni Cantó en una foto de archivo (Efe)

Asegura Toni Cantó que la pasada legislatura, cuando se estrenó como diputado por UPyDy dejó de lado su faceta artística, se volvió más "gris". Por eso, cuando volvió a la política en las filas de Ciudadanos decidió no dejar su primera pasión, el teatro, por la segunda, la política. Ambas van tan de la mano en su caso que esa comunión genera cierto morbo al espectador. Sobre todo cuando debuta como dramaturgo y director llevando lo que no se ve de la política a los escenarios. 'Debate' (3 al 22 de mayo en los Teatros del Canal) pone la lupa en los entresijos, navajazos, acuerdos y suciedades de la política que el común de los mortales desconoce con la organización de un debate electoral como telón de fondo.

Pepe Ocio, Philiph Rogers y Marta Flich protagonizan una obra que llega en el momento más oportuno en pleno ambiente de pactos y, casi con total seguridad, unas elecciones a la vuelta de la esquina. A través de conversaciones con políticos, periodistas y realizadores de la televisión y tirando de sus años dentro de la política, Cantó muestra sobre el escenario cómo son las negociaciones de un debate televisado entre dos personajes que representan a los dos grandes partidos de nuestro país. Secretos, más pactos de lo que se puedan imaginar, temas vetados, estética y juego sucio al descubierto. Es la primera obra escrita por él que estrena y la segunda que dirige, tras 'Maratón', aunque asegura que su cabeza ahora no está en las críticas. Eso sí, confirma que el líder de su partido, Albert Rivera, irá a verla y pide a los demás políticos que vayan al teatro. A su obra, en concreto, reconoce entre risas, estaría bien que se acercaran Alfredo Pérez Rubalcaba o Jorge Moragas, "que saben de qué va esto".

P: 'Debate' busca compartir con el público las entrañas de un juego político que no conoce y usted ha vivido en primera persona. No sé si lo podríamos llamar algo así como 'regeneración' desde el teatro.

R: No solo en teatro. Si hace unos años nos hubieran dicho que, en horario de máxima audiencia, iba a haber un debate político, nadie se lo hubiera creído. Afortunadamente, a través de la crisis, la gente se ha dado cuenta de cómo, y de qué manera, la política afecta directamente a sus vidas y ha aumentado el interés, y eso es bueno.

P: ¿Es una metáfora de las anomalías de nuestra democracia y del turnismo?

R: Sí porque, en primer lugar, el debate político en unas presidenciales se ve ya con una normalidad que por desgracia aquí no existe. Incluso en las últimas elecciones, y ojalá no fuera así pero temo que se pueda repetir en poco tiempo, ocurrió de nuevo algo impensable y es que los partidos pusieran reglas a la prensa. Aunque eso es algo que vemos a diario en las ruedas de prensa, en los plantones, en los plasmas… En otros países esto es impensable, y creo que habla de la falta de madurez democrática que lógicamente soportamos en este país.

P: Pero sí hay una mayor presión por parte de la sociedad. Lo vimos, por ejemplo, en el debate a cuatro al que fue Soraya Sáenz de Santamaría y no Mariano Rajoy.

R: En otro país eso hubiera sido impensable. Hubiera tenido un coste para el PP inasumible.

P: ¿Y por qué aquí no pasa nada?

R: Porque creo que todavía no hemos madurado tanto como ha madurado la sociedad a nivel democrático en otros países de nuestro entorno. Como no estamos acostumbrados, no entendemos la anomalía que supone que un partido, de repente, esconda al candidato.

Toni Cantó junto al elenco de 'Debate' (Sergio Parra)
Toni Cantó junto al elenco de 'Debate' (Sergio Parra)

P: En 'Debate' destapa cómo son las conversaciones internas en este caso para un cara a cara en televisión. ¿Qué ha descubierto que no supiera ya desde su posición de diputado?

R: Básicamente que hay muchos más acuerdos de lo que pensamos, que es algo que también he podido vivir en el Congreso. También que el grueso de las negociaciones son puramente estéticas y se preocupan más de la forma que del contenido, pero también que establecen líneas rojas y se deciden qué temas no deben tocar. Hay debates que han sido muy reglados, trabajados y negociados como el clásico de González y Aznar, probablemente el de Rajoy y Sánchez, pero hay otros que han sido un absoluto desastre como el de Elena Valenciano y Miguel Arias Cañete, que para mí es una muestra de lo que ocurre cuando no se pone ninguna atención a lo que se debe hacer y ni siquiera se toma uno en serio el trabajo.

P: Llega su obra en un momento muy oportuno, con unas segundas elecciones a la vuelta de la esquina. 

R: Es casual (risas). 

Una parte importante del bloqueo para llegar a lo que a todas luces es la única solución posible, que es un gobierno constitucionalista, es el tema personal entre Rajoy y SánchezPImagino que esa cara B de los pactos también debe ser muy similar a lo que retrata en la obra.

R: Sí, lo que pasa es que, como digo en la función, esto es política y todo es personal. Yo también tengo la sensación de que una parte importante del bloqueo que hay ahora para llegar a lo que a todas luces es la única solución posible, que es un gobierno constitucionalista, es el tema personal entre Rajoy y Sánchez.

P: ¿Ve imposible un acuerdo de Gobierno? ¿Y qué mensaje cree que están dando los políticos a unos ciudadanos que les demandaron que se pusieran de acuerdo?

R: Se da un mensaje de incapacidad y la incapacidad quienes más la han mostrado son el PP y Podemos, que han sido incapaces de llegar a acuerdos, que no se han sentado siquiera a trabajar. El PP ha estado desaparecido desde las elecciones. Rajoy se intenta imponer pero no ha habido trabajo serio de equipo para poner medidas encima de la mesa para llegar a acuerdos, y Podemos desde el principio lo ha dinamitado. Están más interesados en adelantar al PSOE que en lo que necesita este país, por desgracia.

P: Quiero que me responda como actor, no como político. ¿Qué es lo más repugnante o escandaloso que ha visto de la política desde dentro?

R: Como en la legislatura anterior, a pesar de lo que parece desde fuera, el PP y el PSOE se ponían de acuerdo en muchísimas más cosas de lo que la gente cree: en bloquear todo lo que tenía que ver con regeneración democrática, en cambiar la Consitución por la puerta de atrás y rápidamente, y en todo lo que tiene que ver con lo económico. Para mí fue descubrir eso cuando el teatrillo malo que ellos consiste en todo lo contrario. Se trata de agitar -y esto también lo contamos en la función- tres o cuatro temas en los que sí tienen división para marcar una diferencia que a la hora de la verdad no es tan grande. Eso me chocó y ver cómo si ningún recato se mentía en sede parlamentaria. Para mí era… Yo miraba a mis compañeros y les decía 'pero si están mintiendo'. Y me decían que ya, que qué me esperaba.

Toni Cantó debuta como dramaturgo y director de 'Debate' (Sergio Parra)
Toni Cantó debuta como dramaturgo y director de 'Debate' (Sergio Parra)

P: ¿Esa condescendencia es la norma dentro de la política? ¿Realmente todo es 'postureo'?

R: Sí, pero por encima hay mucho conformismo. Recuerdo cuando entré por primera vez en el Parlamaneto, antes de jurar mi cargo, el Día de la Constitución. Llegué y pude charlar con todo el mundo, con el rey, la reina, entonces los príncipes, con Zapatero... Todo el mundo me hacía la misma pregunta: '¿cómo se te ha ocurrido meterte aquí?' Hablé con Zapatero y recuerdo que me dio una sensación de conformismo que me decepcionó mucho. Me dijo: 'te crees que esto es fácil de cambiar, pero luego están los procedimientos…'. Y yo me preguntaba cómo sería en la última legislatura del PP con mayoría absoluta. Si un presidente tiene ya ese nivel de conformismo con lo que sucede, vamos muy mal.

P: Hay otra realidad en nuestro país que es la corrupción. Estamos viéndola todos los días con los Papeles de Panamá, el alcalde de aquí o la presidenta de acá... ¿Cómo está presente en este 'Debate'?

R: Entra de forma tangencial porque lo que se ve es cómo llegan a acuerdos para no tocar ciertos temas porque ambos tienen mucho que perder si lo hacen. Y eso ha sucedido. Eso es real. Se pactan los temas de los que se hablan y no, dónde nos zurramos y no. Y después ya se pactan las luces, las sillas, el fondo. Se pacta todo.

P: Es llamativo porque la corrupción es un arma arrojadiza entre todos los partidos. Al menos de cara al ciudadano se ensalza la transparencia pero usted nos dice que se conchaban para no hablar de uno u otro tema, incluida la corrupción.

R: Pero han creado una Ley de Transparencia que no sirve de mucho porque el propio Gobierno es el que se controla a sí mismo. A nadie se le escapa que no se puede poner al zorro a cuidar de las gallinas. Hay que poner a una entidad independiente. La independencia, tanto judicial como de los controles, es la asignatura pendiente de este país para que las cosas funcionen.

Forzar unas nuevas elecciones es un declaración de derrota total, de fracaso y de irresponsabilidad por parte de los partidosP: ¿Por qué de todo lo que ha vivido y visto en política en estos años, con todo lo que no conocemos de la parte de atrás, ha decidido poner el foco en las negociaciones de un debate?

R: Pues porque es una excusa que me permite hablar de todo: de los acuerdos, de los navajazos también entre la gente de los propios partidos. Hay una anécdota de Churchill que se nombra en la función que me gusta mucho. Estaba en la Cámara de los Lores, y le preguntaba el becario si los de las bancada de en frente eran sus enemigos. "No no, esos son nuestros adversarios. Los enemigos los tienes detrás", le dice. Esa es otra gran realidad de la política partidista de este país.

P: Lo vemos a diario: la guerra interna Susana Díaz-Pedro Sánchez o la de Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, por poner dos ejemplos.

R: Sí, y si se filtra lo más probable es que lo filtre alguien de tu propio partido (sonriendo) El debate es un lugar en el que puedes hablar de muchas de esas cosas.

P: Dice sobre la obra que en España no gana un presidente unas elecciones sino que realmente se tumban presidentes...

R: Es verdad. Nunca ha ganado un presidente al estilo Obama, que ilusione a un país entero. Aznar ganó no porque ilusionó sino porque Felipe estaba hasta arriba de corrupción. Aznar, o su delfín Rajoy, pierde por cómo manejaron la crisis del 11M y sus mentiras. Rajoy no gana sino que Zapatero destroza el país y la gente estaba tan harta que hubiera votado a un candidato del PP fuera el que fuera. No. No hemos tenido todavía un gobernante que ilusione al país y al que se haya votado en positivo. Vamos a la contra, sí.

Cantó y Rivera en el Congreso (Efe)
Cantó y Rivera en el Congreso (Efe)

P: Eso es muy triste, realmente. No sé si pragmático pero triste.

R: Eso triste pero no es pragmático. Lo pragmático sería votar a alguien que te ilusione y te presente un proyecto positivo en el que crees, no solo castigar. Castigar debería ser la consecuencia de votar a alguien que te ilusione, pero creo que tiene que ver con la forma que tenemos de practicar la política. Estamos viendo como algunos gobiernos que, en teoría, eran ilusionantes y de cambios llegan y solo se preocupan en derribar símbolos, cambiar nombres de calles y hacer revanchismo en vez de preocuparse de lo que realmente prometieron, cuando además la mayoría de las veces se dan cuenta de que ni siquiera pueden ni saben cambiar lo que prometieron. Y esto lo hacen no por nada sino porque es lo facilón, lo que no cuesta, y lo que creen que funciona, pero yo estoy convencido de que la gente acabará dándose cuenta.

P: ¿Cree que Podemos ha decepcionado en ese sentido que dice?

R: Yo creo que sí. Hablo con un montón de gente que ha votado a Podemos y que no les va a volver a votar. Han demostrado un ansia de poder vergonzosa y creo que no pueden seguir apoyando regímenes como los que apoyan. Y me dirás 'ya estás hablando de Venezuela', pero es que eso es así, o defender a Otegui como un hombre de paz. O a un tipo como Bódalo que le mete una paliza a un concejal. Es absolutamente vergonzoso. No creo que en un país civilizado pueda tener un espacio público un partido que defienda esas cosas.

PP y PSOE han hecho lo mismo con la cultura: una política de subvenciones que no ha conseguido crear un tejido industrial que sostenga al sectorP: ¿Y a Ciudadanos después de sus equilibrios qué panorama cree que le espera?

R: Lo triste es que prácticamente el panorama va a quedar igual. Forzar unas nuevas elecciones es un declaración de derrota total, de fracaso y de irresponsabilidad por parte de los partidos. Creo que no en nuestro caso, porque se ha visto claramente que hemos trabajado intentándolo hasta el final, pero creo que es de una irresponsabilidad total, sobre todo cuando el panorama a todas luces que va a aparecer es prácticamente el mismo.

P: Y además de 'Debate', va usted al Festival de Teatro Clásico de Mérida con 'Aquiles' parece (lo digo por el calendario electoral).

R: En principio parece que sí. Era un compromiso adquirido hace tiempo, pero veremos si la situación política me deja llevarlo a cabo [las elecciones a finales de junio coincidirían con los periodos de ensayos]. 

P: Y además de todo esto, es el presidente de la Comisión de Cultura del Congreso. Desde fuera, el principal caballo de batalla del sector ha sido la bajada del IVA cultural, pero...

Cantó y el ministro de Cultura en funciones en el segundo debate de investidura (Efe)
Cantó y el ministro de Cultura en funciones en el segundo debate de investidura (Efe)

R: No es el único. Eso es una visión muy simplista. Yo creo que durante demasiados años el PP y el PSOE han hecho lo mismo: una política de subvenciones que, sin embargo, no ha conseguido crear un tejido industrial que sostenga al sector. El PP elevó ese IVA y no dio una alternativa necesaria, como es una Ley de Mecenazgo, y quitó las subvenciones, pero también hay que recordar que el sector no son tres actores o directores muy visibles y que ganan mucho dinero. Eso es un cero coma por ciento de la profesión. La inmensa mayoría es gente que está trabajando, como el resto de la sociedad, con unos niveles de precariedad laboral muy grandes, sin ninguna posibilidad de conseguir una jubilación, con dificultades cuando están jubilados como la de los escritores para seguir su carrera. Hay muchísimos problemas que son necesarios abordar. Y, sobre todo, los poderes siempre se han acercado al arte y a la cultura para utilizarla, y eso ha sido malo a largo y medio plazo para los artistas y la cultura de este país.

P: Además del IVA, otra de las declaraciones más escuchadas por parte de la profesión es que la cultura no le importa a la clase política. Usted que está dentro, ¿realmente es así?

R: No, no importa. Al PP le ha importado bien poco y al PSOE tampoco le ha importado mucho. La ha instrumentalizado mucho, eso sí, porque es consciente del poder mediático y comunicativo que tiene, pero a la hora de la verdad no ha creado un tejido importante. Para mí, y se lo he dicho a los anteriores ministros de Educación y Cultura, el secreto está en la educación. Creo que el secreto en general en nuestro país está en la educación, pero también en la cultura y el arte, y eso tiene que ver con incluir la formación artística y cultural de una manera más decisiva en la educación e intentar que esa educación cultural y artística esté en manos de los artistas. 

P: Hablaba antes de Ley de Mecenazgo. ¿Es la principal urgencia para la cultura española?

R: Sobre todo cuando te has cargado todo un sistema de subvenciones y lo has dejado raquítico y cuando los ayuntamientos se han quedado sin dinero para programa, etc, etc. Cuando eliminas algo, tienes que presentar una alternativa. Y es una alternativa complicada, ahora ya no tanto pero en el momento de crisis tan bestia de hace unos años era impensable que las empresas privadas tomaran el relevo de la inversión, pero es la única solución. Y, sobre todo, es la que llevan a cabo con mucho éxito los países de nuestro entorno en macro y micromecenazgo. Es algo que también tiene que ver con la educación. Las marcas, aparte de la ganancia fiscal que tengan, reciben una contrapartida de imagen muy importante. Eso tiene que ver con la educación y con realmente valorar lo que significa el arte y la cultura.

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