sobre el mercado laboral

¿Es usted capaz de inventar un nuevo puesto de trabajo con una inversión de 6.000 euros?

Hemos entrado en la 'sociedad del aprendizaje', que se rige por una ley fácil de comprender. Debemos fomentar un tipo especial de creador: 'inventor de puestos de trabajo'

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El trabajo es el tema social que más me preocupa en este momento. En especial, el trabajo de mis alumnos, de la gente joven. Hace ya 20 años que Jeremy Rifkin anunció ”el fin del trabajo”. Las previsiones más recientes auguran la desaparición del 60% de los puestos actuales, que serán ocupados por robots, y el avance de los sistemas de inteligencia artificial puede aumentar esa cifra. Se repite con frecuencia que la aparición de una nueva técnica siempre ha destruido mucho empleo, pero creado más empleos nuevos. Ojalá sea así, pero mientras tanto las rentas por trabajo están disminuyendo en casi todo el mundo, repetimos como un dogma de fe que los jóvenes actuales no van a tener la calidad de vida de sus padres, y se empieza a hablar de reajustes de una envergadura insospechada, como la renta básica universal o que los robots paguen cotizaciones sociales para compensar.

Se repite que el 65% de los empleos en que van a trabajar los niños que están en la escuela no se han inventado todavía, y aunque el origen de esa cifra es incierto, como acaba de comentar Mariano Fernández Enguita en su blog, lo cierto es que los sistemas educativos tienen que responder a ese reto con más inteligencia de como lo están haciendo. Mientras tanto, los jóvenes aceptan con resignación un futuro precario, un poco a salto de mata, sin grandes alicientes. El estudio hecho por el Centro Reina Sofía sobre la adolescencia muestra una cierta acomodación, que se pretende revestir de un “lo importante es vivir”, mientras los adultos les predicamos que tienen la oportunidad de rediseñar y dirigir su vida. Esto, que sin duda es verdad, oculta la trampa de trasladarles a ellos la responsabilidad: si no habéis conseguido salir adelante, es porque no habéis sido lo suficientemente creativos. Eso tranquiliza la conciencia de los adultos.

Las previsiones auguran la desaparición del 60% de los puestos de trabajo, ocupados por robots, y la inteligencia artificial puede aumentar la cifra

El problema necesita una solución urgente, que nadie sabe cómo dar. Ayer participé en el Congrés del Consell Català de Formació Professional, celebrado en Barcelona, para tratar este asunto. Necesitamos mejorar el enlace entre educación y trabajo. La educación tiene otros objetivos —por ejemplo, el desarrollo personal y el fomento de una buena convivencia ciudadana—, pero la incorporación al mundo laboral también es fundamental. En segundo lugar, necesitamos favorecer la relación de las empresas con la escuela, sobre todo para lo que se refiere a la educación profesional. Y, por último, es preciso organizar la educación a lo largo de toda la vida.

Hemos entrado en la 'sociedad del aprendizaje', que se rige por una ley fácil de comprender. Un individuo, una empresa o una sociedad, para sobrevivir, necesitan aprender al menos a la misma velocidad a la que cambia su entorno; y para progresar, necesitan hacerlo a más velocidad. La ley es implacable, y debemos atenernos a ella.

Además, debemos fomentar un tipo especial de creador: 'inventor de puestos de trabajo'. En un congreso que se celebró en Segovia hace un año sobre el futuro del trabajo, los representantes de grandes compañías industriales dijeron que no veían posible aumentar la fuerza laboral. Pero hubo dos personas que mostraron cómo podían inventarse trabajos. Uno fue Peridis, que nos habló de los puestos de formación y de trabajo que consiguió con sus talleres para la rehabilitación de las iglesias románicas, con sus lanzaderas de trabajo, y con la posibilidad de mejorar el aislamiento de las casas, lo que se podría financiar con el ahorro energético que produciría, y que podría crear 500.000 puestos en la construcción.

Hay puestos de trabajo que, sin duda, ahorran dinero, como los inspectores de Hacienda o todos aquellos dedicados a la prevención

Por su parte, Rafael Bengoa, un experto en sanidad, explicó el dinero que ahorraríamos con la asistencia sanitaria a domicilio, en vez de ocupar camas de hospital. Mejoraría la calidad de vida de los enfermos, se ahorraría dinero y se podrían crear miles de puestos de trabajo. Además, hay puestos de trabajo que, sin duda, ahorran dinero, como los inspectores de Hacienda, o todos los que dedican a prevención.

Ayer, en el marco del congreso, di también una charla a alumnos de Formación Profesional de grado superior, y les planteé un reto, que también les planteo a ustedes. ¿Se les ocurre algún puesto de trabajo nuevo y sostenible, que se pudiera crear con una inversión de 6.000 euros? Si se les ocurre alguno, díganlo en un 'post'.

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