según la ciencia

El simple cambio en tu dieta que hará que adelgaces el doble

¿Comemos bien o solo creemos que lo hacemos? ¿Son saludables los alimentos que nos llevamos a la boca? Una investigación revela ahora lo que es mejor ingerir para estar sano y delgado

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En España estamos gordos, es una realidad. Las cifras son preocupantes: el 20% de los adultos están oficialmente obesos, y lo peor de todo es que los afectados (82%) no perciben el problema, según un estudio realizado por la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad. Todos sabemos que debemos comer sano, seguir la dieta mediterránea, hacer ejercicio moderado al día... y un largo etcétera. Lo intentamos pero aun así no conseguimos librarnos de los kilos de más. ¿Por qué? ¿Qué hacemos mal? Quizá deberíamos empezar a fijarnos en la clase de alimentos que ingerimos y apostar por lo natural.

No lo decimos gratuitamente. Un nuevo estudio publicado en el 'Journal of the American College of Nutrition' ha descubierto algo sorprente y que puede hacer que perdamos el doble de peso que siguiendo una alimentación convencional. Los investigadores de Washington han confirmado que seguir una dieta vegetariana hace que adelgacemos el doble que siguiendo una carnívora. Y no solo eso: las personas siguen este régimen son asimismo capaces de reducir su grasa muscular aumentando de esta forma su metabolismo.

Las dietas vegetarianas están demostrando ser las mejores para perder peso. Además, son mucho más eficaces a la hora de reducir la grasa

La autora principal de la investigación, la doctora Hana Kahleová, asegura que su trabajo es particularmente importante para las personas con síndrome metabólico y diabetes tipo 2. Tales conclusiones las hallaron tras seguir el proceso de 74 personas con este tipo de enfermedad. A la mitad se les asignó una dieta vegetariana, y a la otra mitad, una dieta antidiabética común, según lo recomendado por la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD).

El régimen vegetariano consistía en frutas, verduras, nueces, semillas, granos y legumbres, con productos animales limitados a una porción de yogur bajo en grasa al día. Con el fin de evaluar el potencial de pérdida de peso, todos los participantes tenían sus dietas restringidas a 500 calorías menos diarias de lo que necesitaban para mantener su peso. Es decir, si alguien comía 2.000 kcal/día, se le pidió que ingiriese 1.500. Después de seis meses, los que seguían la dieta vegetariana habían perdido un promedio de 6,2 kg, en comparación con 3,2 kg de aquellos que llevaron una dieta convencional.

Los vegetarianos perdieron más grasa

Aunque el tamaño de la muestra es pequeño, sugiere una realidad importante en el mundo de la nutrición: que seguir una dieta vegetariana duplica la pérdida de peso, comparado con un régimen común.

Asimismo, los investigadores evaluaron cómo ambos menús habían afectado al almacenamiento de grasa de los participantes, porque no es lo mismo perder kilos de músculos, de líquidos o de grasa. Descubrieron que ambas dietas causaron una reducción similar en la grasa subcutánea (debajo de la piel); que la grasa de la superficie de los músculos solo se redujo en aquellos seguidores de la dieta vegetariana; y, lo más relevante, que la grasa intramuscular se redujo mucho más en los que no consumieron carne.

Llevar una dieta vegetariana hace que adelgacemos el doble que si siguiésemos una carnívora, ya que aceleraremos el metabolismo sin pretenderlo

"Las dietas vegetarianas están demostrando ser las más eficaces para perder peso. Además, son mucho más eficaces a la hora de reducir la grasa muscular, lo que mejora notablemente el metabolismo", asegura la doctora Kahleová a 'The Independent'. "Este hallazgo es especialmente importante para aquellos que están tratando de perder peso, así como para los que sufren de síndrome metabólico y/o diabetes tipo 2", añade la investigadora, quien apunta que los hallazgos también son especialmente relevantes "para cualquiera que tome en serio su peso y quiera mantenerse saludable".

La dieta flexitariana, una alternativa

Si no te ves con ánimos de dejar la carne por completo, puedes probar con la dieta flexitariana, la más parecida a la vegetariana o vegana, en la que, de manera ocasional, se consumen algunos productos de origen animal como mariscos, pescados o aves.

La dieta que realizan estos flexitarianos es equilibrada, baja en grasas saturadas y colesterol, cardioprotectora, alta en nutrientes y fibra. Para comprobar las bondades de la restricción de carne se han realizado numerosas investigaciones. Una de ellas es la llevada a cabo por la Universidad de Navarra, que descubrió que reducir el consumo de carne a 390 gramos (equivalente a dos pechugas de pollo) a la semana conlleva una reducción del riesgo de padecer obesidad en un 43%. Para llegar a tal hallazgo se hizo un seguimiento a más de 16.000 personas durante más de diez años, y se descubrió que aquellos cuya ingesta de carne era del 25% semanal tenían la mitad de probabilidades de convertirse en obesos.

¿Por qué? Los que comieron menos carne duplicaron su consumo de frutas y verduras, lo que les hacía más propensos a adherirse a una dieta más mediterránea, en la que están presentes las nueces, legumbres, cereales integrales y aceite de oliva. Además, incluso los que no comieron tantas frutas y verduras también tenían un menor riesgo de sufrir obesidad en comparación con los que consumían más carne, huevos, lácteos y grasas.

Ya sabes: menos carne y más frutas y verduras.

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