reduce las calorías nocturnas

Dejé de comer después de las 19h. durante un mes. Y lo recomiendo

La razón detrás de los antojos nocturnos puede no tener nada que ver con el hambre, sino con causas tan dispares como el aburrimiento, la soledad o la frustración

Foto: El cuerpo nos pide una recompensa por la noche. (iStock)
El cuerpo nos pide una recompensa por la noche. (iStock)

Al caer la noche, las neveras de los hogares se abren con inusual frecuencia. Seguro que en alguna ocasión has acudido a la cocina después de cenar en busca de algo dulce, salado o rico en carbohidratos a pesar de que no tuvieses ni una pizca de hambre.

Tras una larga y dura jornada de trabajo, el cuerpo nos pide una recompensa en forma de comida. Sin embargo, la razón detrás de estos antojos puede no tener nada que ver con el hambre física o el hecho de no haber respetado las comidas principales del día. Uno se puede atiborrar a dulces por causas tan dispares como el aburrimiento nocturno, la soledad o la frustración.

Muchas veces el picoteo está más relacionado con un mal manejo del estrés que con el hambre, y es muy probable que se convierta en un hábito difícil de romper. Esta ansiedad puede hacernos echar por tierra los esfuerzos de la dieta que hemos mantenido a rajatabla durante el día.

Cuando un alimento se consume de noche, el cuerpo tiene más probabilidades de almacenar esas calorías como grasa en lugar de quemarlas

En los últimos años, el debate entre expertos sobre si las calorías nocturnas causan mayores estragos -desde la obesidad hasta la diabetes- que las diurnas está tomando una dirección clara. “Los nutricionistas tradicionalmente hemos asegurado que una caloría es una caloría, sin importar la hora en la que se consuma”, dice Joy Dobust, la portavoz de la Academia de Nutrición y Dietética al ‘Washington Post’. “No se si ahora podremos seguir diciéndolo, puesto que las últimas investigaciones señalan que el momento de la comida sí puede tener su impacto”.

Foto: iStock.
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Estos estudios recientes tienden a demostrar que cuando un alimento se consume después de la cena, el cuerpo tiene más probabilidades de almacenar esas calorías como grasa en lugar de quemarlas y, en consecuencia, ganar peso. Cuando se trata de una actividad persistente, la alimentación nocturna puede llegar a convertirse en un desorden alimenticio. En tal caso, la gente que lo padece siente que no será capaz de dormir sin comer primero.

El reto: sin comer a partir de las siete

Con esto en mente, Judy Koutsky, redactora de Prevention, se propuso el reto de no comer después de la cena. Se marcó el objetivo de no probar bocado durante las dos horas de antes de dormir. En su caso, al irse temprano a la cama, no podía llevarse comida a la boca después de las 19:00 horas.

Lavarse los dientes después de la cena es una manera excelente de frenar el deseo de comer

Para empezar, el hecho de señalar una hora determinada facilitó mucho las cosas. Cuando te marcas un objetivo impreciso del estilo “tengo que adelgazar” es mucho más fácil caer en la tentación. De manera estricta, desterró lo dulce durante la cena y, a cambio, añadió una pieza de fruta o queso como postre.

Tras algún que otro desliz, cayó en la cuenta de que lavarse los dientes inmediatamente después de la cena era una manera excelente de frenar el deseo de comer. No solo por pereza de cepillarse los dientes dos veces, sino que la pasta o el enjuague bucal suelen cambiar el sabor de los alimentos. A veces es necesario encontrar estos trucos mentales que nos ayuden a variar nuestros hábitos.

Foto: iStock.
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Sin duda, lo más difícil era cumplir su palabra cuando salía con su pareja o amigos a cenar. En esas ocasiones, todo suele retrasarse más y era difícil (si no imposible) no comer pasadas las siete. Si ya en Estados Unidos nadie le seguía el juego cuando proponía cenar pronto, en España, mucho menos. “Así que, durante mi mes, se me dio bastante bien cuando cené en casa, pero cuando salíamos a un restaurante… eso era otro cantar”. Aun así, Koutsky lo considera un éxito rotundo.

Aunque el mes ya haya pasado, ella continúa con su nueva rutina y está intentado ahora que el resto de gente de su casa tome la misma decisión. “Lo que comenzó como un experimento para mí se ha convertido en un estilo de vida más saludable para toda mi familia”, asegura.

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