Cuida de tu boca

Lo estás haciendo mal: 5 errores que cometes al lavarte los dientes y cómo corregirlos

¿Basta con someternos a un tratamiento blanqueante para lucir una sonrisa bonita? No te hagas el loco que la respuesta la sabes: no. Esto es lo que tienes que hacer si quieres cuidar de tu salud dental

Foto: Su absurda técnica de lavado podría ocupar un sexto lugar. (iStock)
Su absurda técnica de lavado podría ocupar un sexto lugar. (iStock)

Sabértelo, te lo sabes: hay que lavarse los dientes tres veces al día para eliminar bacterias y mantener una salud dental adecuada. También has asumido aquello de que es fundamental esforzarnos en poner en práctica los hábitos correctos para conseguir una sonrisa saludable lo antes posible. Pero aún tienes dudas. ¿Realmente hay que cepillarse después de cada comida? ¿Basta con frotar de arriba abajo durante dos minutos? ¿Con qué hay que enjuagarse? Aclárate, además de las encías, las ideas y descubre los cinco peores errores que cometes cuando te cepillas. Ojo, porque incluso puede resultar más dañino para tu boca de lo que crees.

1. No usas hilo dental

Lo sabes de sobra, aunque sea por repetición del mensaje: si no utilizamos después del cepillado hilo dental, no estamos limpiando correctamente nuestra dentadura. Aún así, admítelo, no lo haces… ¿Realmente es tan nefasto no utilizarlo? Los expertos coinciden en darnos un sí rotundo.

Como explica en 'Men's Health' June Harewood, dentista y profesor de odontología de la Universidad de Columbia, “mucha gente siente aversión a usar el hilo dental, pero existen demasiadas evidencias que apoyan los beneficios adicionales de combinarlo con el cepillado tradicional”. Entre otras cosas, se reduce el riesgo de la gingivitis, una de las enfermedades de encías más comunes (en España la sufren alrededor del 60% de los adultos, según la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración) que se traduce en irritación e hinchazón y posible sangrado de las zona afectada.

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2. Tu cepillo no es el adecuado

Si es de cerdas rígidas frota mejor y elimina más suciedad y gérmenes. No, al contrario. Tenemos que utilizar un cepillo con cerdas suaves porque con los otros podemos dañar la dentina y erosionarla. “Numerosos estudios han relacionado el uso de cepillos de dientes de cerdas duras con un mayor desgaste del esmalte y la recesión de las encías”, advierte Harewood. Utilizarlos, además, aumenta la sensibilidad de nuestras encías de tal forma que podemos sentir dolor con el cepillado.

3. Tu técnica de cepillado está mal

Casi seguro que te dedicas a frotar las cerdas del cepillo contra tus dientes de izquierda a derecha en horizontal de izquierda a derecha, fila de arriba y después abajo, y poco más. Crees que como tienes un cepillo estupendo –¡lo mismo hasta es eléctrico!– con estos movimientos basta, pero te equivocas. Los expertos recomiendan mantener el cepillo en un ángulo de 45 grados y frotar alternativamente la parte interior y exterior haciendo movimientos tanto desde la encía hacia abajo y circulares en cada uno de los dientes.

'Un momento... ¡Esto no lleva fluoruro!', comentó indignado al untar el cepillo de pasta. (iStock)
'Un momento... ¡Esto no lleva fluoruro!', comentó indignado al untar el cepillo de pasta. (iStock)

4. No te enjuagas con colutorio

Por mucho cupón de descuento que te llegue al correo electrónico, déjalo ya. Olvídate de tu obsesión por el blanqueamiento. En lugar de buscar el tratamiento dental más innovador para lucir unos dientes blancos, deberías preocuparte por que tu pasta de dientes y colutorio bucal contengan fluoruro (más comúnmente conocido como flúor). Además, es fundamental que te enjuagues bien con el colutorio, al menos en uno de los tres lavados diarios, para eliminar los gérmenes de otras zonas de la boca como la lengua, el paladar o las paredes de la boca.

5. ¿Cepillarse después comer?

Lo has escuchado cientos de veces: hay que cepillarse tres veces al día después de las comidas. ¿No lo haces? No pasa nada, porque es una norma errónea. Según un estudio realizado en Reino Unido, lavarnos los dientes justo tras haber ingerido un alimento, especialmente si este es ácido, resulta más dañino para la salud de nuestras encías de lo que pensamos. Los investigadores creen que al hacerlo en ese momento lo único que conseguimos es restregar el ácido de la comida sobre los dientes erosionándolos a medio y largo plazo, por lo que recomiendan esperar al menos 30 minutos antes de cepillarnos.

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