TIMOS QUE MATAN

El fraude y la conspiración que revelan el auge del fentanilo como fármaco estrella

Una serie de arrestos llevados a cabo en los últimos días han sacado a la luz un esquema fraudulento con soborno a médicos y suplantación de personalidad incluidos

Foto: Dos antiguos managers de ventas de Insys salen de la corte neoyorquina el pasado verano. (Reuters/Nate Reymond)
Dos antiguos managers de ventas de Insys salen de la corte neoyorquina el pasado verano. (Reuters/Nate Reymond)

El pasado 8 de diciembre, un nutrido grupo de directivos, ejecutivos y mandos intermedios de la compañía farmacéutica Insys Therapeutics fueron detenidos en Boston bajo los cargos de conspiración a escala nacional. Una dura acusación que supone un punto y aparte en un caso del que se lleva hablando años y que no solo saca a la luz las peores prácticas en las que incurre el sector, sino que también se hace eco de la alarmante escalada de consumo de medicamentos adictivos.

Según la denuncia publicada por el departamento de Justicia del Estado de Massachusetts, los principales responsables de la compañía sobornaron a médicos de diversos Estados, algunos de los cuales trabajaban en unidades de dolor, para que recetasen Subsys (fentanilo), un medicamento opioide. Se trata de uno de los narcóticos más poderosos cuyo principio activo ocasionó la muerte de Prince el pasado mes de abril. Entre los detenidos se encuentra Michael Babich, antiguo CEO de la compañía, que cotiza en el índice NASDAQ.

Un médico de Florida recibió en apenas tres años alrededor de 275.000 dólares por conferencias en las que recomendaba el uso de este medicamento

La acusación detalla en un documento todos los cargos que se presentan ante los responsables de la compañía, y que han sido resumidos por 'Slate':

Insys pagaba a médicos de distintos Estados para impartir clases sobre la utilización de Subsys. Como recuerda el medio estadounidense, se trata de algo, en principio, legal. La diferencia en este caso se encuentra en que los investigadores han encontrado indicios para pensar que estos doctores eran remunerados en función de la cantidad de prescripciones que realizaban de su medicamento. Además, en otro correo, uno de los empleados desvelaba que no importaba que fuesen buenos oradores siempre y cuando recetasen a menudo Subsys. El caso más llamativo es el de un médico de Florida que recibió en apenas tres años alrededor de 275.000 dólares por sus conferencias.

Además, según la acusación, la empresa contrataba a empleados de apoyo cuya única misión era conseguir que compañías de seguros aprobasen los pagos para los tratamientos con su medicamento. Para ello, se hacían pasar por ayudantes de los médicos que recetaban los tratamientos. La acusación denuncia que falsificaban a menudo los diagnósticos con el objetivo de que se recetase la medicina; por ejemplo, asegurando que los pacientes tenían problemas al tragar. La compañía, al mismo tiempo, siguió trabajando con médicos incluso después de saber que estos habían sido desacreditados por ofrecer recetas milagrosas. Esta ha manifestado que ayudará en todo lo posible al desarrollo de la investigación.

Una polémica que viene de lejos

No se trata de una sorpresa para aquellos que siguen de cerca la actualidad sanitaria estadounidense. Hace algo más de un año, un reportaje publicado en 'CNBC' se refería a Insys como “la farmacéutica que pone sus beneficios por delante de los pacientes”. En aquella ocasión se hacía referencia a una investigación realizada por los fiscales de los Estados de California, Arizona e Illinois (además de Massachusetts).

Uno de los fraudes en los que incurrían era recetar el medicamento con un propósito distinto al que tenía originalmente

Uno de los investigadores, el fiscal asistente David Hart, reconoció que las estrategias adoptadas por la compañía “causan un daño a los pacientes en un grado que no estoy acostumbrado a ver”. En este caso, las pesquisas señalaban a una popularización del fraude conocido como desvío (“diversion”) y que consiste en recetar un medicamento determinado para un uso distinto al que, en principio, tiene dicho fármaco. Como señalan muchos expertos, esta clase de fármacos solo deben emplearse en casos especiales para tratar dolor agudo, pero no para eliminar el dolor leve o crónico durante un prolongado período de tiempo.

“He pasado los últimos 15 años investigando casos relacionados con medicamentos, y la conducta que hemos visto en estos casos ha sido la más inconsciente que he visto”, señalaba el fiscal. Como explicaba el reportaje, la mayor parte de las ganancias de la compañía provenían de este único fármaco. El precio del medicamento se encuentra entre los 900 y 3.000 dólares por cada caja con 30 esprays. Además, la compañía se ha beneficiado sustancialmente de su salida a bolsa, convirtiéndose en el año 2013 en la firma que mejor funcionó con un aumento del 600% por acción desde entonces, lo que catapultó a John Kapoor a la lista de multimillonarios de la revista 'Forbes'. El pasado año, Insys declaró ingresos de 330 millones.

La fórmula de la adicción. (iStock)
La fórmula de la adicción. (iStock)

En los últimos tiempos, no obstante, la firma se ha encontrado en el centro de la polémica. El pasado mes de marzo, la compañía fue demandada por una familia de Florida, que aseguraba que la utilización de estas prescripciones fraudulentas, a través del seguro proporcionado por su empresa, había provocado que una mujer se convirtiese en adicta a los opioides. Según la demanda, Insys era responsable de “una estructura de fraude masivo para obtener dinero de Wayne [el nombre de la compañía] por prescribir analgésicos de manera ilegal a través del programa de salud”. El patrimonio de Kapoor ha caído en 470 millones después de que el valor de las acciones haya bajado a su mínimo histórico.

Contribuyendo a la epidemia global

Estos arrestos, que en principio podrían parecer un caso aislado de fraude, se enmarcan en uno de los debates públicos más acuciantes de EEUU, y que tiene que ver con el abuso de opioides. Esta misma semana, los CDC (Centers for Disease Control and Prevention) publicaban datos que mostraban que el consumo de esta clase de medicamentos como el fenatenilo ha aumentado un 75% durante el último año. Como titulaba 'The Washington Post', no solo las muertes por sobredosis de heroína superaban por primera vez aquellas ocasionadas por arma de fuego, sino que la cantidad de decesos ocasionados por opioides se había disparado

(The Washington Post)
(The Washington Post)

Como afirmaba el director de los CDC, Tom Frieden, la tendencia apunta que todo irá a peor. “La mala utilización de las prescripciones de opioides, el consumo de heroína y el fentanilo manufacturado de manera ilegal están interrelacionados y causan problemas muy graves”. Fue entre los años 90 y principios de los 2000 cuando el consumo de estos medicamentos empezó a popularizarse. Cuando a finales de la pasada década muchos Estados comenzaron a establecer restricciones en el consumo, era demasiado tarde para muchos adictos, que empezaron a recurrir al mercado negro para conseguir su dosis.

A menudo pensamos que esta situación no tiene nada que ver con España, pero no es así. El diario '20 Minutos' publicaba recientemente unos datos obtenidos a través de la OMS que mostraban que el consumo mediante prescripción médica del fentanilo en nuestro país se ha triplicado entre 2004 y 2014, lo que nos convierte en el quinto país del mundo con mayor volumen de consumo per cápita, por detrás de Alemania, Canadá, Austria y Bélgica.

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